domingo, 11 de enero de 2009

El idioma finlandés (1)


Si con ocasión de la presentación que hicimos de las sången de Sibelius hablamos del idioma sueco, su historia en Finlandia y su lugar en la obra musical de nuestro autor, ahora, con ocasión de la serie sobre el Kalevala y Kullervo llega la hora de hablar de la lengua finesa.

El idioma finés es sumamente peculiar en muchísimos sentidos. En primer lugar no pertenece, como la inmensa mayoría, a la familia indoeuropea, sino a una ajena como es la fino-ugria, dentro del grupo de lenguas urálicas. Este grupo comprende también el estonio y las lenguas saami (laponas), muy cercanas al finés. Bastante más alejado está el húngaro, otro idioma oficial de la Unión Europea. Finalmente existen otras lenguas, muy minoritarias (muchas están en serio peligro de extinción con unos pocos centenares de hablantes), que se encuentran a lo largo de Rusia, especialmente en Siberia, las lenguas mordovas y las pérmicas. Estos dos últimos grupos, al igual que las laponas, son lengua de ancestrales tribus de pastores (de renos, caballos y otros animales), que en algunos caso mantienen mucho de la vida que llevaban hace milenios.




Y es que estas lenguas tienen un origen en un amplio grupo étnico que el pasado habitó del norte de Escandinavia a los Urales, pueblo nómadas de pastores relacionados muy lejanamente con otros pueblos de pastores de Asia como son los mongoles. De hecho, estas lenguas comparte la características de ser aglutinantes, que en lingüística define aquellas lenguas que las palabras se forman una serie de morfemas independientes (además de el mongol, otras lenguas aglutinantes asiáticas que pueden estar emparentadas muy lejanamente son el coreano y el japonés). En el caso del finlandés y del estonio y el húngaro - estas partículas siempre se añaden detrás de la raíz (no existe el prefijo), lo que hace mantener el acento siempre en la primera sílaba: en un ejemplo clásico, si "talo" significa "casa", "talossa" (caso inesivo) significa "en casa", "talossani" es "en mi casa", y "talossanikin" significa "en mi casa también".
Esta familia sigue siendo un misterio en cuanto a su origen lingüístico y étnico. Se ha postulado un origen común con grupos pre-indoeuropeos, como también mongoloides, pero las coincidencias por ejemplo lingüísticas (vocabulario respecto al indoeuropeo, estructuras respecto al mongoloide) parecen fruto de contactos primitivos o más recientes (por ejemplo, hay muchas palabras de origen sueco, ruso o báltico en el finés).

Ahora enumeraremos de forma resumida otras características singulares del idioma:

- Es una lengua flexiva, esto es, se declina, como el latín o el alemán. Los casos son dieciséis, aunque en el habla normal no se suelen usar más de nueve. Esto permite la creación constante de nuevas formas y palabras (particularidad muy usada en el Kalevala, por ejemplo).

- El orden de las palabras es bastante libre, si bien el lugar de los términos tiene como consecuencia matices muy importantes en la significación final. La frase "Pete rakastaa Annaa", significa literalmente "Pedro ama a Ana" en este orden. Pero su nos encontramos la forma "Rakastaa Pete Annaa", el significado es el mismo, sin embargo estamos haciendo énfasis en el verbo, dando a entender que es amor real el que siente Pedro por Ana (algo que está en un segundo plano de la significación, pero que muchas veces no es traducible directamente).

- Como ya hemos dicho, el acento siempre está en la primera sílaba (en palabras compuestas hay un acento secundario, pero siempre el primero es el principal). La entonación es muy particular (ya hablaremos de esto en el siguiente post), por ejemplo, la interrogación no se realiza con una entonación característica, sólo con una partícula (con el verbo "puhu", hablar, podemos preguntar "puhutteko englantia", ¿habla inglés?, sin notar un tono de pregunta).

- Muchas otras características gramaticales únicas, como por ejemplo, la negación, "ej", no se trata de una partícula sino de un verbo secundario.

Lo cierto es que el idioma finés es fascinante en muchos sentidos, ya que tiene una capacidad de expresión muy grande con un número mínimo de sonidos, lo que ha cautivado a semiólogos y a expertos en computación, buscando aspectos de su gramática para crear idiomas artificiales e inteligentes.

Ya hablamos de la consideración histórica que ha tenido el finés. Hasta la Reforma Luterana, el finés fue un idioma de tradición oral, considerado popular y no digno de formar parte de la educación de las clases pudientes, cuyo idioma era el sueco. Cuando el reformador cuando Mikael Agricola (c.1510 - 1557) tradujo la Biblia al idioma del pueblo le dio categoría de lengua escrita, unificando las distintas variantes dialectales y fijando la escritura. Los dos siglos siguientes dieron sobre todo literatura religiosa popular, aunque la lengua finesa fue ganando lentamente status y presencia en los medios cultos también.

Tras la invasión rusa, las nuevas autoridades potenciaron el finlandés para evitar la influencia que ejercía Suecia sobre las clases altas, suecoparlantes. Fue entonces el momento del Kalevala, que firmó Elias Lönnrot a partir de fuentes populares, folclore que hundía sus raíces en epopeyas de la época pagana (1835, revisado y ampliado en 1849). El Kalevala supone un importante punto de apoyo en el nacionalismo cultural, que buscaba a través del extenso poema la esencia ancestral de Finlandia. Poetas, novelistas, dramaturgos, pintores y músicos buscaron en sus versos arcaizantes las leyendas que forman parte del sustrato de su personalidad nacional.

Tras la independencia de 1917 y su constitución del año siguiente, el idioma finés quedó consagrado a nivel oficial como el principal idioma del país, co-oficial con el sueco en las regiones donde este tenía una presencia mínima. Con los años el sueco ha quedado reducido a un 6% de hablantes como lengua materna (aunque son muchos los que lo aprenden por interés por su pasado). Como tal es un lenguaje oficial dentro de la Unión Europea.

Dedicaremos el próximo post a cuestiones más prácticas de la lengua, como son la pronunciación (bastante fácil para un hispanoparlante, curiosamente, como veremos) y la entonación, que tienen un enorme peso en la melodía y el ritmo de las obras de Sibelius.


Bibliografía:
Granville Price (director): "Enciclopedia de las lenguas de Europa". Blackwell Publisher Ltd, 1998. versión española: Manuales Gredos, 2001.

Unos cuantos links útiles:
http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_fin%C3%A9s (en español)http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_finesa (en español)http://en.wikipedia.org/wiki/Finno-Ugric_languages
http://www.ddg.com/LIS/InfoDesignF97/paivir/finnish/sitemap.html
http://virtual.finland.fi/netcomm/news/showarticle.asp?intNWSAID=25831

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1 comentario:

  1. Sí, fascinante país, lengua y cultura. En mi caso, fue Sibelius el detonante que me introdujo en la lengua, historia y cultura finesas. Magnífico resumen de las principales características de la lengua finesa. A mí me llama la atención, entre otras cosas, el carácter sincopado de su entonación, lo cual comparte con el sueco y el noruego, pese a ser tan diferentes entre ellas.


    Felicidades por el blog.

    VSB

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