miércoles, 11 de febrero de 2009

El bardo opus 64: (1) Historia

Dedicaremos dos posts a presentar una de las obras más misteriosas y evocadoras de Jean Sibelius, "El bardo", un pequeño poema sinfónico con arpa solista, compuesto dentro del periodo "oscuro" del compositor (1908-1915), una época de exploración y vanguardia, donde su música se vuelve más esencialista que nunca.

En invierno de 1913, nuestro autor concibe diversos planes compositivos, sobre todo piezas breves para orquesta. Tras terminar la segunda Serenata para violín y orquesta opus 69b, Sibelius piensa en una "pieza de carácter para pequeña orquesta" llamada "El caballero y el elfo". Al tiempo comienza un nuevo poema sinfónico, Barden (El bardo) opus 64, que ya presenta ese título desde su primera referencia en su diario, el 21 de febrero.

La composición debió de ser muy rápida, puesto que el 27 de marzo el propio Sibelius dirigió el estreno en el Teatro Nacional de Helsinki. La obra fue bien recibida, llegándose a bisar, y las críticas fueron buenas, a pesar de sus similitudes con la incomprendida Cuarta Sinfonía. Otto Kotilainen afirmó en el Helsingin Samomat "este nuevo trabajo es en verdad un obra maestra de valor que añadir a los grandes trabajos de Sibelius".

"El bardo" (c.1817"), de John Martin (1789-1854)
 
Pero el editor Breitkopf puso algunos peros a la singular pieza: "contemplamos su composición como una atractiva música atmosférica, pero no nos podemos librar de la impresión de que es sólo la introducción a un trabajo de proporciones más grandes, quizás una suite. ¿No sería aconsejable reunir la suite primero?"

Lo cierto es que Sibelius sí que debió sentir que la idoneidad de ese planteamiento, y concibe un nuevo proyecto, que remitirá en seguida a Breitkopf: un plan para unas "Scènes historiques III" (la suite nº1 opus 25, de 1911, había partido de tres números de la "Música para la celebración de la Prensa" JS.137, y la suite nº2 opus 66 era de nueva composición, escrita en 1912). Esta nueva suite según el autor sería más extensa y comprometida que las anteriores - lo que exigía mayor remuneración, dicho sea de paso -, y consistiría, como las anteriores, en tres pequeños poemas sinfónicos:

- I. El Bardo
- II. El caballero y el elfo
- III. Rondó (danza de ronda)


Durante los siguientes meses la idea parece cuajar, y en su diario describe a El bardo como una "intrada" a la que seguiría un allegro, y poco después a la suite entera claramente como un tríptico. Antes de completar los otros dos movimientos, Sibelius envía a Breitkopf su "intrada" para su publicación.

Pero entonces sucede un cambio en el proyecto. Sibelius escribe al editor: "he cometido un terrible error - al no examinar el asunto - al haberte enviado la pieza inmediatamente, y dejándome influenciar por las consideraciones sobre su forma. El bardo no es un díptico o un tríptico, sino como era originalmente. Ahora el final debe estar en la tónica, no en la dominante".

Lo cierto que no sería hasta el año siguiente hasta cuando revisaría la pieza. Por desgracia no podemos conocer hasta qué punto llegaron los cambios, ya que, aparte de ese final en la tónica del que hablaba el propio autor, la partitura de la versión original se ha perdido. Sibelius ha decidido en todo caso que la pieza es más que suficiente por sí sola: a pesar de su brevedad (entre los 6 y los 8 minutos), su poder evocador y su originalidad no dejan ninguna duda de que el compositor tomó una buena decisión.

Mucho más intrigante es el destino del resto de la proyectada suite. Los planes parecían muy definidos, ¿ha quedado algún rastro de ella? Es posible. Pero aquí la trama se complicaría más, ya que se uniría en este momento a la historia del poema sinfónico que compondría al año siguiente para su viaje hacia Estados Unidos, Las oceánidas opus 73.

Los estudiosos han visto un candidato meridianamente claro. Entre los manuscritos aparecidos tras la muerte del autor nos encontramos con unas páginas de partitura a las que Sibelius puso, en sus últimos años, el título de "Fragmentos de una Suite para Orquesta 1914 / Predecesor de Las Oceánidas". Tras el título vemos dos movimientos con una orquestación parcialmente incompleta paginados a partir de una página 23. El primer fragmento lleva un "II" en números romanos (Sibelius siempre indicaba con este tipo de numeración los movimientos de sus obras) entre la página 26 y 38 y la indicación "tempo moderato"; y el segundo entre las páginas 39 y 70, señalado por un "III" y tempo "allegro".

¿Pueden ser estos los fragmentos del proyecto de suite? La fecha que indica el propio autor no tiene por qué ser totalmente correcta, ya que no siempre Sibelius estaba acertaba a la hora de fechar obras antiguas. En segundo lugar, el movimiento II tiene un tema muy similar al de una pequeña pieza para piano titulada "Till trånaden" ("A la melancolía") JS.202, que se publicó en una revista musical llamada "Lucifer" - nombre debido al nombre latino del lucero vespertino, no por el mítico "ángel caído"- a finales de noviembre de 1913. Es muy difícil que el Sibelius de esa época hubiera reutilizado un tema anterior de una pieza publicada y además pasarla del piano a su medio favorito, la orquesta.

Otras pistas nos la proporcionan el contenido programático. Aunque el propio autor negó que El bardo tuviera un programa concreto (como la mayoría de los poemas sinfónicos de Sibelius por otra parte), muchos estudiosos, entre ellos Erik T. Tawaststjerna, han postulado la relación con un poema de Runeberg titulado precisamente "Barden". Pues bien, en el volumen 1 de la obra completa del poeta (que poseía sin duda el compositor) muy poco después de este poema nos encontramos con otro titulado precisamente "Till trånaden". El último tiempo de la suite es un "allegro", lo que se correspondería al proyectado "Intrada y allegro". Además la orquesta y su uso casi camerístico es muy similar.

Es bastante probable pues que estos datos acerquen a la pieza a la suite de la que El bardo sería la intrada, justamente cuando el primer movimiento de estos "Fragmentos" falta. No hay pruebas concretas de que esto sea cierto, si bien todo apunta a esta posibilidad.

Tras acabar nuestro díptico particular sobre el poema sinfónico, le dedicaremos un breve post a comentar la suite incompleta, de gran belleza a pesar de su estado, y conectada no sólo con El bardo, sino también con Las Oceánidas.

Dejando atrás el asunto de la suite, tendemos que volver a Barden opus 64. Como ya hemos enunciado, no nos ha llegado la versión original, así que no es posible la comparación con la versión final. Ésta debió completarse en algún momento de 1914, pero no tenemos más datos. El estreno definitivo tuvo que esperar hasta el 9 de enero de 1916, compartiendo protagonismo con la versión original de la Quinta Sinfonía (que se había estrenado con éxito un mes antes), en un concierto dirigido por el propio compositor a la Orquesta de la Sociedad Filarmónica (futura Filarmónica de Helsinki).

Nuestro próximo post completará el presente con un análisis de la obra y su discografía.

1 comentario:

Pablo Siana dijo...

Gracias por tu información. Siempre se agradece ir "leído" y no esperar a las notas del programa, que a menudo tampoco son como se merece.