miércoles, 28 de enero de 2009

Kullervo (y 12): discografía

La historia de la discografía de "Kullervo" es bastante asimétrica. Antes del centenario de la obra sólo tres grabaciones, y muy distantes en el tiempo, eran las disponibles de esta obra. Pero tras el centenario se produjo un auténtico boom, y en los 17 años siguientes los registros se multiplicaron hasta llegar a otros nueve (de los disponibles comercialmente al menos). La obra ha tardado en calar a los aficionados, en gran parte por el mismo retraso en la revaloración de Sibelius, que no se produjo hasta los años 80, en parte por el aura que tenía esta obra de imperfecta y primeriza, lo cual se ha demostrado con el tiempo que era un prejuicio sin mucha base.

La primera grabación vino tras 12 años de escasas interpretaciones, y todas en Finlandia, y la realizó el gran director Paavo Berglund. Aunque tanto director como todos los cantantes eran fineses, fue una orquesta británica la que abrió la obra al mundo.

La grabación no sólo tiene este valor histórico, sino que además es calificado por expertos (entre ellos Andrew Barnett) como una de las mejores aún. Quien les escribe aún no se ha hecho con ella, pero dejamos la constancia del pensamiento generalizado sobre ella. Hace un par de meses - posiblemente aún no esté disponible en sus puntos habituales de venta - ha aparecido una reedición junto a otras excelentes grabaciones antiguas de Berglund, además en un doble CD de clase económica, que recomiendo a priori (sin muchas posibilidades de equivocarnos).



Raili Kostia, soprano • Usko Viitanen, barítono
YL (Coro Masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Sinfónica de Bournemouth
Paavo Berglund
EMI (1971) ed. EMI -Gemini (2008) 5099921767425

[+ Tapiola, Finlandia, Oceánidas, Suite Karelia nos. 1 & 3, Escenas históricas I nº2, Serenatas opus 69]

Tras esta grabación, en 1985 Berglund grabó una segunda interpretación con otros protagonistas, que de nuevo situó entre las mejores. Muy poco después, el primer encargado de la obra orquestal en BIS, Neeme Järvi, grabó para el sello sueco un nuevo registro, igualmente alabado por la crítica.

En 1992, con motivo del centenario, un joven Esa-Pekka Salonen presentó para Sony una nueva grabación con la Filarmónica de los Ángeles, un nuevo éxito de crítica y público. Y doblemente importante, porque abrió el abanico de posibilidades, y a partir de ahí otros directores se atrevieron con la obra, aunque en su mayoría todavía exclusivamente fineses o estonios.

Hay que destacar tres grabaciones que tanto a nivel general como en opinión personal son las más destacadas. Dos de ellas ya los hemos mencionado, la segunda de Berglund y la de Salonen, a la que sumamos la de Osmo Vänskä, sin duda la más sobresaliente de todas.


Lilli Paasikivi, mezzosoprano; Raimo Laukka, barítono
YL (Coro Masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Sinfónica de Lahti
Osmo Vänskä
BIS (2001) BIS-CD-1215

 

En primer lugar por el nivel artístico, único en esta grabación: el coro es magnífico (y es la misma institución que la presente en el estreno, el Coro Universitario de Helsinki), grandes solistas, la orquesta impecable y la dirección absolutamente genial. Sin duda Osmo Vänskä es el mejor director para Sibelius, el que más se acerca a su estética - ni moderna ni romántica -, pule sus timbres sin mezcla, mima el preciosismo de su sonido (una categoría que otros grandes como Berglund ignoran) y le da el nerviosismo, el ímpetu rítmico que su música precisa. Vänskä hace aquí una impresionante demostración de sus dotes y, sobre todo, manifiesta su amor por el compositor y la obra, que siente como propia. Quizá sólo hay que comentar como negativo cómo a Vänskä le cuesta algo mantener las masas corales dentro del timbre general (en esta y otros de sus registros), aún así la interpretación es insustituible.

En segundo lugar esta es la versión más fiel a la partitura original, ya que respeta los tempos originales (el segundo movimiento es Grave, esto es, el menor tempo posible), los silencios más extremos, y además incorpora los elementos de la partitura crítica que justo en esos momentos preparaba Breitkopf & Härtel. Si Vänskä aquí es fiel siempre a las instrucciones originales aquí es aún más escrupuloso con lo que la partitura transmite.

Además de la referencia señalada, también aparece en la colección "The essential Sibelius" y en el volumen III de la Sibelius Edition.

Esta debería ser la primera opción para quien aún no disponga de ninguna grabación de la obra, aunque en esta, como en otras grandes obras de Sibelius, siempre es oportuno tener un segundo registro.

CALIFICACIÓN DEL DISCO:

Interpretación: 9,5 • Sonido: 9 • Estilo: 10 • Interés: 10 • Comentarios: 9


Marianne Rørholm, soprano; Jorma Hynninen, barítono
YL
(Coro Masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Filarmónica de Los Ángeles
Esa-Pekka Salonen
SONY (1992) SK 52 563


La segunda recomendación es el disco de Salonen de 1992. Tiene mucho en común con el de Vänskä en cuanto a la clarificación de atmósfera y al colorido instrumental, si bien Salonen es algo más frío al abordar la partitura (no debemos aplicar esta frialdad al hecho de que la orquesta no sea finesa, sin duda los instrumentistas son excelentes). También la soprano peca de algo de frialdad... para compensar Hynninen es siempre el mejor Kullervo y la mejor voz para cualquier Sibelius. El disco visto en toda su dimensión es magnífico, con una fuerza arrebatadora y un sentido bien definido de la modernidad del autor. 

Interpretación: 9 • Sonido: 8 • Estilo: 8,5 • Interés: 9 • Comentarios: 6



Eeva-Liisa Saarinen, soprano • Jorma Hynninen, barítono
YL + Coro Masculino Académico del Estado Estonio
Orquesta Filarmónica de Helsinki
Paavo Berglund
EMI (1985) CDS 7 47496 8
[+ Oma maa, Tulen Synty]


La tercera opción es la segunda grabación de Berglund. La dirección de Berglund de Sibelius es siempre poderosa, solemne, arcaizante, oscura y trágica. Quizá, como comentábamos, sigue una línea más romántica y no atiende tanto a los timbres y tiende a empastar en lugar de separar, pero no obstante su fuerza la convierte en una lectura muy válida. Los dos coros logran un efecto masivo impresionante. En su edición original el doble CD traía otras excelentes lecturas de dos cantatas, mientras que otras ediciones presentan otros compañeros de viaje, recomendando que intenten buscar la original, aunque ya es muy antigua.

Interpretación: 8,5 • Sonido: 6 • Estilo: 7 • Interés: 8,5 • Comentarios: 6,5

Les sugiero una buena posibilidad para sus cedetecas: elegir entre Vänskä y Salonen, y tener la de Berglund como una segunda visión. Así pueden ustedes explorar la mayoría de las posibilidades de la obra, con las que disfrutarán sin duda.


Hillevi Martinpelto, soprano • Karl Magnus Fredriksson, barítono
Coro Sinfónico de Londres
Orquesta Sinfónica de Londres
Colin Davis
RCA Victor Red Seal (1997) 09026-68312-2
RCA Victor Red Seal(2003) 82876-55706-2 

Un Kullervo muy a tener en cuenta éste de Colin Davis. El director británico demuestra como a pesar de la etnicidad de la obra, no es necesario ser finés (o báltico o escandinavo) para interpretar un buen Kullervo, y éste, lo es aun sin ser de los más destacados. Si el propio director no es finés, no lo son tampoco su orquesta y su coro (hecho ciertamente llamativo, como su pronunciación no del todo adecuada). Sí recurre a dos cantantes suecos (y en el caso de Martinpelto de origen familiar finés) para resolver los difíciles papeles solistas.

Davis es heredero de la escuela sibeliana inglesa que se remonta a Beecham y a Barbirolli, con ejecuciones lentas, solemnes, claras, románticas, melancólicas... aunque Davis siempre hace posible una mayor modernidad y dramatismo. El director se enfrenta aquí a una partitura difícil por su carácter netamente finés y ciertas obtusidades en la instrumentación con sonoridades poco convencionales. Y lo resuelve de forma un tanto irregular, con notables aciertos a la vez que momentos que le superan.

Así los dos dos primeros movimientos son algo fríos y poco comprometidos, en parte por elecciones erróneas de los tempi (el primer tiempo más lento de lo conveniente, el segundo más rápido). En cambio con el tercero es realmente fabuloso. Davis imprime aquí un sentido muy dramático, casi más operístico que sinfónico - es un conocido director de los grandes títulos teatrales - . Quizá no del todo correspondiendo con el espíritu original, pero sí una posibilidad a explorar y que como vemos puede dar muy buen resultado. Este enfoque recae no sólo en el coro, poderoso y efectivo, sino sobre todo en un desgraciado Kullervo y una "hermana" extraordinaria (de hecho una de las mejores de todas las grabaciones que conocemos), expresándose muy emocionalmente entre la inocencia y la desdicha. Hillevi Martinpelto, conocida sobre todo por las grabaciones de óperas de Mozart con Gardiner, realiza aquí un soberbio papel, que eleva notablemente la calidad de esta grabación. La orquesta está mucho más viva que en los movimientos precedentes, sostenida por un siempre atento Davis, que aplica curiosos rallentandi antes de las entradas de los solistas, aumentando la sensación de drama.

El cuarto tiempo es el más destacado de los instrumentales en esta interpretación, si bien es mucho más amable de lo que debería. Quizá de nuevo movido por el espíritu operístico, imprime al tiempo final una gran fuerza trágica, con el coro muy seguro y potente. Una curiosidad desde luego muy singular: tras la primera intervención del coro se escucha claramente un pequeño motivo en un solo de violín que no aparece en la partitura (B & H), ignoramos su origen (tal vez Davis lo haya extraído de algún esbozo o fragmento anterior a la redacción de la partitura del estreno, o de alguna copia). En el comentario no se hace ninguna referencia a este hecho. Por cierto, una notas introductorias a destacar, aunque en el caso de la edición en la que esta grabación es acompañada por la integral de sinfonía, no aparece el texto del Kalevala.

Una visión alternativa a las que hemos señalado, que puede agradar a los que gusten de la escuela inglesa, aunque en términos absolutos está lejos de las Vänskä, Berglund y Salonen, y posiblemente también de Saraste y Segerstam. No obstante, les puede ser interesante adquirir el estuche completo aparecido hace unos años, donde las sinfonías se complementan con este Kullervo, Lemminkäinen, poemas sinfónicos y varias obras orquestales, con interpretaciones del altura y un precio entre medio y económico. Nuestra recomendación si desean una buena colección orquestal de Sibelius y no son muy amantes de las interpretaciones finesas. 


Interpretación: 7 • Sonido: 8 • Estilo: 6,5 • Interés: 7 • Comentarios: 7



Soile Isokoski, soprano • Tommi Hakala, barítono
YL
Orquesta Filarmónica de Helsinki
Leif Segerstam
ONDINE (2008) 


Una versión que produce reflexiones encontradas, quizá no tanto por no poseer una musicalidad de valor, sino porque esperábamos mucho más. Aquí el carácter romántico y hasta meloso que encontramos en muchos discos del director finlandés es mayor del habitual. Y, sobre todo, mucho mayor de lo que esta obra, que necesita rudeza y tragedia, demandaría. Todo suena muy ajeno, áureo, perdido en bellos sones. No obstante, como decimos, el trabajo puramente musical es bueno, grandioso incluso, sólo la elección estética impide que se logren los objetivos de la partitura, bastante descontextualizada.

El primer movimiento no alcanza la necesaria fuerza dramática, recreándose sobre todo en las singularidades de la orquestación del primerizo Sibelius, incluyendo algún detalle mussorgkyano. Sin embargo todo está bajo un manto romántico, anheloso y hasta soñador. Quizá tan sólo en el gran tema rúnico consigue dar un toque de grandiosidad y poder místico al movimiento. El segundo movimiento parece más cercano a la sensibilidad de Segerstam, dándole un sentido más subjetivo y doliente, y momentos de gran intensidad. Se puede destacar cómo trabaja los ostinati y las auras sibelianas, dándole un énfasis en esta obra formativa del estilo sibeliano. El tercero adolece de cierta falta de entusiasmo, y el coro, que canta con gran perfección, suena sin embargo un tanto ausente y lejano. El director trata de separar cada uno de los segmentos de la historia, realizando así un acto de ópera (género que el finés maneja a la perfección). El clímax erótico tiene resonancias bruckerianas, más que wagnerianas, más éxtasis místico que amoroso, pero a la vez las melodías tienen una acentuación nítidamente finesa. Los solistas vocales son muy buenos, por supuesto Isokoski está magnífica. En su larga "aria" entona su parte con una finura y una inocencia excepcional, y en este sentido posiblemente sea uno de los mejores momentos de toda la discografía. Aunque hemos de preguntarnos si tanta inocencia conviene al drama, y así también el lamento final de Kullervo suena hermoso, pero no desgarrado. Al llegar el cuarto tiempo no es de extrañar que no haya belicosidad en el las guerras de Kullervo, por lo que el movimiento que más sensible puede ser a la falta de dramatismo o ritmos incisivos se convierte en el más flojo de todos. Para compensar diremos que el metal de la orquesta de Helsinki está formidable, como la animada coda con acentos frenéticos. El movimiento final parece enmendar los defectos generales, dejando que el coro se lamente en grado sumo por el anti-héroe, una lectura muy expresiva y llena de grandeza, con una marcha fúnebre llena de sensibilidad, cierta teatralidad, pero de resonancias míticas. En resumen: buena versión, pero muy lejos de lo que tendría que haber sido, buena musicalmente, pero alejada del espíritu de la obra.

Interpretación: 7 · Sonido: 9 [SACD] · Estilo: 6 · Interés: 6 · Comentarios: 6



Randi Stene, mezzosoprano • Peter Mattei, barítono
Coro Masculino Nacional de Estonia
Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo
Paavo Järvi
VIRGIN (1997) 7243 5 45292 2 1



El estonio Paavo Järvi ha seguido una senda semejante a la de su padre al procurar salirse de los repertorios establecidos, si bien no llega a su altura, aunque aún tiene mucho que decir. Su lectura de Kullervo es algo confusa y oscura, curiosamente en una línea semejante a la de Paavo Berglund, aunque con un toque menos romántico. Quizá el punto más positivo sea justamente esa oscuridad, un gran sentido de la tragedia y del destino de Kullervo, con un buen sentido dramático. Además hay que apuntar el colorido onírico y legendario que cobra la obra bajo este director, un acento en lo legendario y heroico que es muy de agradecer. También hay que destacar, como se apunta en el folleto, que fue la primera grabación sin artistas fineses, aunque sean próximos culturalmente como son los estonios y los suecos. Una opción secundaria pero posible. 

Interpretación: 6 • Sonido: 7 • Estilo: 7 • Interés: 6 • Comentarios: 7


Karita Mattila, soprano
Jorma Hynninen, barítono
Coro Masculino Laulun Ystävät
Orquesta Sinfónica de Gotemburgo
Neeme Järvi
BIS (1986)



El director estonio nos ofrece una lectura de perfil más bien bajo, espesa, y demasiado acelerada en general, problemas agravados además por una toma de sonido pobre. Un ocasión fallida de un gran director sibeliano, que por el momento no ha repetido experiencia (quizá eso se le haya dejado a su hijo, que en su versión - anteriormente comentada - obtuvo un resultado mejor).

Järvi imprime ritmo al primer tiempo, aunque cierta confusión en la paleta orquestal no ayuda nada a clarificar una instrumentación, ya de por sí difícil, y se tiende a un sonido ampuloso y hasta exagerado. Le falta drama y leyenda, aunque no sabor nórdico. El segundo movimiento incide en los mismos defectos, incrementados además por un tempo demasiado poco lento en el tema principal, lo que vuelve frenético su primer retorno, con cierto toque chaikovskyano. El último clímax resulta mucho mejor, aunque algo teatral. El tercer tiempo se inicia con una enorme energía, efectiva, pero el coro, un tanto plano, apaga pronto las expectativas. Mattila y Hynninen en cambio están excelentes, sin duda lo mejor de la grabación, y lo que justifica invertir en ella. El gran éxtasis amoroso de la orquesta acierta con la furia, pero suena demasiado salvaje incluso para el anti-héroe Kullervo. La soprano brilla en su "aria", entre la tragedia wagneriana y el toque folclórico karelio, y el barítono en su lamento final, realmente electrizante. Parece que el relativo éxito del tercer tiempo anima al cuarto, aguerrido e imaginativo, abordado además con un sentido muy serio. El finale es tan sobrio como precipitado, con urgencia por acabar y poca sensibilidad ante la tragedia del hijo de Kalervo, que termina de manera más bien ruidosa. En fin, no demasiado recomendable, aunque ofrezca unos pocos elementos de interés.



Interpretación: 6 · Sonido: 5 · Estilo: 6 · Interés: 5 · Comentarios: 6


Juha Uusitalo, soprano • Satu Vihavainen, barítono
KYL (Coro Masculino Académico de Finlandia)
Orquesta Filarmónica Estatal de Rheinland-Pfalz
Ari Rasilainen
CPO (2006) 7771962 


Una versión muy interesante, aunque no del todo destacable. Quizá el fallo esté en la orquesta, que parece ajena y fría a la obra de Sibelius. La soprano no añade mucha emoción tampoco. Pero Ari Rasilainen es un director sibeliano más que prometedor (hecho confirmado por otras grabaciones, aún muy pocas), esperemos tener más oportunidades en el futuro de poder escuchar nuevas grabaciones. Su estilo es impetuoso, con un excelente compromiso con el ritmo sobre todo. El coro KYL, tal y como pudimos comprobar en directo es un excelente coro, lo cual demostra en la grabación, aunque la toma de sonido no nos deje comprobarlo con exactitud. Como la grabación de Panula un excelente precio además, típico de la casa CPO, y en relación a aquella, si buscan un Kullervo económico sin duda debe de ser éste. 

Interpretación: 5,5 • Sonido: 5,5! [SACD]  • Estilo: 6,5 • Interés: 5 • Comentarios: 5


Johanna Rusanen, soprano • Esa Ruuttunen, barítono
Coro Masculino Laulun Ystävät
Orquesta Filarmónica de Turku
Jorma Panula
NAXOS (1997) 8.553756


Una versión modesta pero atener en cuenta, por un buen profesional como es Panula, buen conocedor de las peculiaridades de Sibelius. La orquesta discreta, al igual que los cantantes, el coro quizá sea lo más flojo, poco entusiasmado en su papel. Lo mejor: sin duda el habitual precio económico del sello.  

Interpretación: 5 • Sonido: 4,5 • Estilo: 7 • Interés: 4 • Comentarios: 5

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De las demás versiones sólo apuntaremos los datos, aunque he de señalar que los comentarios son especialmente favorables a la de Saraste. Quizá en un futuro podamos comentarlos.
 
Soile Isokoski, soprano • Raimo Laukka, barítono
Coro de la Radio Nacional Danesa
Orquesta de la Radio Nacional Danesa
Leif Segerstam
CHANDOS (1995) - CHAN 9393

 
Monica Groop, mezzosoprano • Jorma Hynninen, barítono
Coro de la Politécnica
Orquesta Sinfónica de la Radio Finesa
Jukka-Pekka Saraste
FINLANDIA (1996) 0630-14906-2
[+ In memoriam]


Charlotte Hellekant, mezzosoprano • Nathan Gunn, barítono
Coro Masculino de la Sinfónica de Atlanta
Orquesta Sinfónica de Atlanta
Robert Spano
TELARC (2006) SACD-60665


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Discografía de los arreglos

Brevemente tenemos que comentar también la discografía de los arreglos de fragmentos de la obra del autor. 


Johanna Rusanen soprano; Jorma Hynninen, barítono
Ilmo Ranta piano
YL
Matti Hyökki
BIS (2006, ed. 2010) [Sibelius Edition XI]


Las versiones con acompañamiento pianístico de los movimientos corales fueron escritos para los ensayos de las obras más que para una interpretación de la obra (una "partitura vocal"), y además con la obra aún por dar los últimos toques, por lo que existen algunas mínimas diferencias entre éstas y la versión orquestal (que sólo detectarán los especialistas y con partituras en mano). Esta registro es (y probablemente permanecerá así) único, de interés fundamentalmente musicológico, pero de manera alguna menor. Hyökki se permite tener la interpretación totalmente bajo su dominio, una partitura que coro y solistas han interpretado en innumerables ocasiones (sólo tienen que asomarse a esta misma discografía), con lo que se comprende que el nivel interpretativo sea total. La interpretación tiene un tono muy narrativo y expresivo, ritualístico, muy rico en los pequeños detalles, y está hecho con amor extraordinario. El piano de Ranta como es de esperar convierte en "blanco y negro" la parte orquestal, ensombrecida así por la parte vocal, haciéndola muy secundaria. Parte sin embargo muy difícil, con la que Ranta cumple con creces. Quizá haría falta para esta particella un gran virtuoso, pero eso a su vez desvirtuaría el sentido de esta plantilla; aunque nos preguntamos cómo sonaría al piano el interludio central de "Kullervo y su hermana" de la orquesta, o la vuelta del tema del primer tiempo en el final, bajo las teclas de ese virtuoso. Los solistas como decimos sobresalientes, aunque es Hynninen el que está magistral, como en el "lamento", desgarrador. Sin embargo lo más destacado es el coro, que se toma muy en serio la obra, como se demuestra muy bien en "La muerte de Kullervo", que adquiere casi el tono de un Lied, confidente como si fuera una única voz, y agitado de verdadera mágica rúnica. Más que una simple curiosidad.

Interpretación: 9 · Sonido: 9 · Estilo: 10 · Interés: 9,5 · Comentarios: 8,5



Gabriel Suovanen, barítono • Folke Gräsbeck, piano
BIS (2008) BIS-CD-1918/20


El volumen VII de la Sibelius Edition de BIS recoge las dos transcripciones con piano del "lamento", bastante coincidentes en el acompañamientos, que recoge los martilleantes acordes, aunque también la rápida figura del piccolo. Ambas están cantadas por el barítono Gabriel Suovanen, un grato descubrimiento de estos discos, y un siempre efectivo Folke Gräsbeck. Existe otra grabación por parte de Jorma Hynninen grabado a principios de los 80, pero es tarea casi imposible el encontrarlo.
 
Interpretación: 8 · Sonido: 9 · Estilo: 10 · Interés: 9 · Comentarios: 7



 Martti Talvela, bajo
Orquesta Sinfónica de la Radio Finesa
Jussi Jalas
"A Tribute to Martti Talvela"
ONDINE (1964, 1999) ODE 945-2

De la versión de 1957 del "lamento" para bajo con acompañamiento orquesta existen desde hace tiempo un par de grabaciones. La más antigua tiene varias décadas de antigüedad y con el grandioso bajo Martti Talvela, acompañado por Jussi Jalas, el yerno de Sibelius que había reestrenado la partitura completa apenas 6 años antes (y el arreglo data del año anterior). Sin duda un testimonio de altura, con la expresiva voz de Talvela dominando todo. 

Interpretación: 9 · Sonido:6,5 · Estilo:9

Jyrki Korhonen, bajo
Sinfonia Lahti
Osmo Väsnkä
BIS (2006) BIS-CD-1565
(también en Sibelius Edition III)
Dentro de la edición BIS, el bajo Jyrki Korhonen grabó hace unos pocos años su versión con Vänskä, una versión ciertamente superior a la anterior, aunque Korhonen no tenga el nivel de Talvela. 

Interpretación: 8 · Sonido: 9,5 · Estilo: 10 · Interés: 9 · Comentarios: 8
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Finalizamos así nuestro amplio recorrido sobre esta obra maestra de Sibelius, fundamental para entender su música y su dimensión. Tras unos días volveremos con un nuevo capítulo de la biografía de nuestro autor, y diversos temas más.

[Ampliado: I. marzo de 2009, II. 2 de julio de 2015]

Kullervo (11): valoración global de la obra

Concluimos nuestros comentarios sobre el "Kullervo" opus 7 con una serie de consideraciones generales sobre el valor que tiene esta magnífica obra. Como ya hemos visto, el éxito inicial de la obra se sintió fundamentalmente como una expresión del espíritu nacional. Una obra nacionalista, como podían ser las de Grieg, Mussorgsky, Dvořák... El público asistió emocionado a una música que, sin citar temas folclóricos, se reconocía como propia.

Pero a decir verdad Sibelius no quería convertirse en un compositor nacionalista. Desde el primer momento ambicionó una carrera internacional. Había estado en Berlín y en Viena antes del éxito de "Kullervo", y había conocido la música de muchos de los grandes compositores de Europa. Sin duda sentían que el tenía mucho que decir no sólo en su patria, sino a todo aquel que quisiera escucharlo.

En ese momento los compositores buscan más que nunca un estilo propio, nuevos elementos musicales que permiten dar a sus obras una nueva forma de entender la música, una innovación que les defina. Es la época inicial de Debussy (cuyo "Preludio a la siesta de un fauno" comienza a escribir en ese mismo año), de Mahler (que escribía entonces su Segunda Sinfonía), y de otros muchos músicos "modernistas" (que no "vanguardistas").

Sibelius también busca su propia voz. Pero lo hace asumiendo la herencia ancestral de su pueblo. Su propia identidad parte de la identidad nacional, sin duda, y de ahí extrae la propia. Su propio sistema, sus melodías, sus armonías, sus ritmos... parten de aquello que se puede llamar nativo. Pero ya desde "Kullervo" no pretende emular, colorear, recrear el folclore, esa identidad. Pretende "ser a partir de", construir un estilo que parta de las melodías modales kalevalianas, que no van a ser su música, sino que más bien van a tener consecuencias en el nacimiento de su propia música.

Otros músicos como Bartók harán esto mismo, partir de su folclore para elaborar un sistema propio. Quizá Sibelius no llegue tan lejos como para construir un "sistema". Pero sin duda sí que logra un estilo propio y plenamente original, que parte de la singularidad finesa que ha creado en "Kullervo", pero que se irá abstrayendo para fundamentar nuevas obras. Sibelius y la sociedad que ha celebrado este triunfo saben que se ha creado algo nuevo, pero que también tiene que llegar más allá. No basta con ser un compositor nacionalista, del gusto patriótico local, sino un compositor finés de talla internacional. La voz de Finlandia.

El crítico Karl Flodin, que escribe con el pseudónimo de "Bis", y que con el tiempo será un firme opositor al modernismo de Sibelius, percibe plenamente y en ese momento la dimensión de la obra: "Jean Sibelius tiene una música propia, es un don originado de sus grandes habilidades, y cuando él escribe su propia música, también escribe nuestra propia música". Bis ha reconocido el idioma basado en la música popular de "Kullervo". Pero también ve que este no es el final del camino, sino el principio: "si Sibelius quisiera escribir un nuevo poema sinfónico, por ejemplo un retrato de Lemminkäinen, debería encontrar una perspectiva completamente nueva para no repetir lo que ya ha dicho en Kullervo" (ciertamente visionario: cuatro años después terminaba la primera redacción de su "Lemminkäinen" opus 22).

Flodin es aquí un perfecto profeta: Sibelius jamás escribirá algo como "Kullervo". Jamás. Ni en su forma, ni en sus dimensiones (es la obra más extensa que haya escrito nunca, incluso su tercer tiempo es el más largo, con excepción de la música escénica "Scaramouche" opus 71). Jamás escribirá "éxtasis" como los del tercer tiempo, y la brutalidad que a veces se desprende. Jamás su orquestación será tan masiva: los contundentes acordes del final de la Quinta Sinfonía empalidecen al lado de los del lamento. Jamás Sibelius será tan ambicioso, tan exaltado, tan impetuoso, tan tremendista, tan temerario.

"La maldición de Kullervo" (1899), de Akseli Gallén-Kallela

"Kullervo" cierra su época de aprendizaje (1881-1892) - y el subperiodo que llamaremos aquí de "búsqueda de estilo", entre 1889 y 1892 - e inicia la vida de Sibelius como compositor profesional y público, así como el periodo kalevaliano (1892-1898) de su cronología compositiva - de nuevo una periodización propia, que explicaremos en un post próximo -. Esta obra actúa de bisagra entre las dos fases, es tanto su última obra de aprendizaje como la obra que inicia su vida como compositor profesional, tal y como lo recordarían su público y el mismo.

A pesar de que no hay duda que el logro artístico a pesar de su inexperiencia es enorme, no querrá repetir algo semejante, y poco a poco se impone el Sibelius más acrítico y reflexivo con su propia música. Nuestro músico ha aprendido las muchas lecciones que le ha proporcionado esta obra. "Kullervo" es el punto de partida, con ella ha demostrado cómo construir nueva música a partir de los viejos modos y los ritmos del habla finesa, y a partir de aquí abre un nuevo estilo al mundo.

La posición que ocupa dentro de la obra de Sibelius es única. Nunca repetiría con una obra a gran escala que incluyese un coro. Sus cantatas, incluso las más extensas como Tulen synty opus 32 o Väinön virsi opus 110 no sobrepasarán poco más de diez minutos. Su breve ópera "Jungfru i tornet" JS.101 (1896) será más extensa que el tercer tiempo de Kullervo, pero completa ocupa la mitad o menos que la obra sobre el Kalevala.

Tampoco compondrá una sinfonía u obra instrumental extensa con coro. Dicho esto, tenemos que recalcar que se trata de una sinfonía coral, y no de un poema sinfónico. La segunda denominación aparecía en los programas del concierto de estreno, y aún hoy es la más habitual en muchas referencias y grabaciones de la obra. Lo cierto que desde el comienzo de su redacción Sibelius se refirió a la obra como "sinfonía" ("sinfonía finesa" en aquellas cartas de primavera de 1891), y así lo hará a lo largo de su vida. Quizá pensó a la hora de presentarlo que la denominación de sinfonía podía confundir al público, que apenas conocía de cuatro años antes la Novena de Beethoven. También es posible que de este modo nuestro autor quisiera mostrar a los asistentes a aquella mítica velada su deuda con el "Aino" de Kajanus. Es posible. En cualquier caso deberemos respetar siempre la denominación del autor, que además hace posicionar la obra en su justo género. El camino de sus posteriores sinfonías será muy diferente, puramente instrumental y sin contenido programático, pero aún así los logros de aquellas nacen sin duda de esta singular sinfonía.


La obra le consagra para siempre en el papel de compositor nacional, aunque la propia obra ya no se interprete tras unos pocos conciertos. Sibelius no se siente incómodo en este papel, en el patriotismo bajo el cual su obra será recibida. Pero no se estará obligado a componer "obras nacionales", sino a la superación puramente musical, a ofrecer lo mejor que su creatividad pueda ofrecer a su país. En unos pocos años dará el salto fuera de sus fronteras, siendo "la voz de Finlandia", pero siendo esa voz en todo el mundo.

Uno de los efectos más inmediatos fue el reconocimiento del compositor, que le abrió otras puertas más personales: el 10 de junio de ese mismo año Aino y Jean Sibelius se casan en la residencia de verano de los Järnefelt, en Tottesund. Su propio éxito en el mundo de la música no le dará, hasta incluso su retirada, una estabilidad financiera. La razón para esta vacilación económica constante es en parte debida a sus excesos, pero también porque su popularidad no le aseguró ningún ingreso fijo, y vacilará hasta el silencio de Ainola entre momentos de suerte económica y otros no tan positivos.

Ya narramos en el post anterior la suerte de esta sinfonía tras su estreno. Cabe ahora profundizar en la idea de su revisión ¿Cómo hubiera sido una revisión de "Kullervo"? Sibelius revisó muchas de sus obras, muchas de las principales además: Una saga, la Quinta sinfonía hasta dos veces, el Concierto para violín, Lemminkäinen... los cambios siempre consistían en poner coto a la inspiración desatada, reorganizando materiales, suprimiendo pasajes que no añadían nada, refinando la orquestación y los motivos... Sin duda la idea más aproximada la podríamos tener en Una saga opus 9, el poema sinfónico comenzado a escribir muy poco después de "Kullervo" y revisado en 1902, y que tiene bastante en común con el mundo que prefigura la sinfonía. La versión original de 1892 fue grabada por Osmo Vänskä (1995, en BIS-CD-800 y BIS-CD-1900/02), comparando ambas redacciones podemos intuir cómo hubiera sido un hipotético "Kullervo" revisado.

Como dijimos, Sibelius manifestó en 1910 su propósito más firme en cuanto a la revisión. Inicialmente fijó su mirada crítica en los movimientos segundo (que puede pecar, en efecto, de cierta desorganización y pasajes reiterativos) y cuarto y quinto (escritos con poco tiempo para el estreno). No hay que dudar, sin embargo que hubiera decidido también revisar aunque fuera muy parcialmente los otros dos, en vista de su afán perfeccionista. Pero no lo hizo, por desgracia. Sibelius se alejó de la obra al menos en cuanto a su realidad sonora, la dejó allá en 1892... Y no volvió a ella. No obstante, no podemos dudar que la partitura en su forma original es una obra maestra de dimensiones colosales.

Última página del manuscrito original

Quizá en su aislamiento de Ainola hubiera sido posible la revisión. En este tiempo en el que prácticamente no compuso nada a parte de la octava sinfonía que seguramente acabó entre las brasas de su chimenea, nuestro autor revisó y orquestó muchas piezas de toda su producción. Revisó las dos primeras leyendas de Lemminkäinen opus 22 tras la muerte de Kajanus, que fue quien impulsó su retirada de la circulación, dándonos dos movimientos orquestales absolutamente geniales. ¿Por qué entonces no acometió la revisión de "Kullervo", cuando pudo disponer de mayores posibilidades que hacerlo?

De nuevo el hipercrítico Sibelius se impuso, cada vez menos sensible por sus primeras obras, que con el tiempo le avergonzaban (aunque ahora los aficionados las disfruten enormemente). El autor de obras tan acabadas y perfectas como la Séptima Sinfonía no sentía a su "Kullervo" más que como un bello pecado de juventud, no podía renovar su magia inicial en aquel momento de su carrera coronada de laureles.

O eso creía. El público lo descubrió finalmente, aunque tuvo que ser tras su muerte, como tantas obras que el maestro sentía que no representaban su calidad. Ahora sabemos que se equivocaba y que Kullervo, con todos sus defectos, es una obra maestra e inmortal, que hace aún más grande el nombre de Sibelius.

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En el siguiente post terminaremos definitivamente nuestra extensa serie sobre esta obra con una discografía comentada.

Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 3: I. Introducción
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis)
Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis)
Capítulo 10: la historia posterior a su estreno
Capítulo 12: discografía

lunes, 26 de enero de 2009

Kullervo (10): la historia posterior a su estreno

El estreno de la sinfonía "Kullervo" opus 7 de Jean Sibelius el 28 de abril de 1892 fue un éxito absoluto, uno de los más grandes de su carrera. El rumor y la prensa hablaban de una gran obra basada en el "poema nacional", el Kalevala, y la noticia se había extendido por todo Helsinki. La obra fue contemplada desde ese momento como netamente finesa, quizá la primera de ese estilo (cosa no del todo cierto), una obra además de la altura de la música occidental (la Novena Sinfonía de Beethoven había sido estrenada por Kajanus apenas cuatro años antes). El aplauso fue casi unánime, a pesar de que podría haber sido una obra que desconcertara (así lo hizo, sin embargo, con alguno de los presentes, como el crítico Leonard Salin) a un público aún acostumbrado a un repertorio menos arriesgado.

Sin embargo indudablemente que el "nuevo sonido" que había logrado Sibelius, con el que se identificaba la audiencia, había calado muy hondo, además de la intensidad y el dramatismo de su música. Nuestro autor se convirtió desde aquel momento en una celebridad, con casi su primera obra estrenada en público. Andrew Barnett recoge los siguientes testimonios, que vienen a confirmar el sentimiento que generó la sinfonía:

- Axel Törnudd (compositor y pedagogo): " fue una erupción volcánica".
- Oskar Merikanto (compositor, crítico y posterior amigo de Sibelius): "las conocíamos [esas melodías] como propias, aunque nunca las hubiéramos escuchado antes". [Sibelius] "ha dado un gran paso hacia delante con este trabajo, y al mismo tiempo, lo ha dado el arte finés hacia un futuro altamente prometedor." "La composición entera es, debido a su contenido finés, la obra más impresionante y poderosa jamás venida de una pluma finlandesa".
- Juho Ranta (miembro del coro del estreno): "aunque, al menos a nivel consciente, no había oído en la música cualquier fragmento de piezas familiares, fue entonces como algo que hubiera escuchado mucho antes". Era música finlandesa".

El concierto fue repetido al día siguiente, y el día 30 Kajanus dirigió "Kullervo va a la guerra" en un concierto popular, una pieza con el que el afamado músico pareció sentir gran predilección.

Es falsa la afirmación de que tras esas interpretaciones Sibelius decidiera retirar completamente la pieza. Lo cierto es que tras ellas su amigo el literato Adolf Paul tomó la partitura para mostrársela en Viena al gran director Felix Weingartner. Aunque desconocemos las gestiones exactas, sin embargo no parece que la obra interesara. El caso es que la partitura desapareció durante unos meses, en los cuales Sibelius se casó finalmente con Aino Järnefelt y marchó de luna de miel a Karelia, donde escucharía de nuevo ancestrales melodías, y donde comenzaría nuevas obras.

Relacionado con este intento está el arreglo del "lamento de Kullervo" para barítono y piano en traducción alemana de un tal Franz Anton von Schiefner. En cambio, los arreglos para coro masculino y piano de los movimientos tercero y quinto datan posiblemente de antes del estreno, posiblemente material de ensayo, ya que existen elementos algo diferentes.

Pero la partitura vuelve a Finlandia, y en marzo el propio Sibelius dirige tras nuevas interpretaciones completas. Parece que la obra entonces ha perdido el furor nacionalista y modernista con la que fue acogida inicialmente, y el público comienza a hablar en negativo de sus disonancias y desorganización. Lo cierto que el propio Sibelius en un año había avanzado considerablemente en conocimientos musicales, y pensó en aquel momento que la partitura ha quedado ya atrás. Era hora de afrontar nuevos retos. La partitura se guardó, y no se volvió a interpretar completa hasta después de su muerte. Pero lo cierto es que la historia de la obra dentro de la vida de nuestro genio no se acaba aquí. Ni mucho menos.

No se sabe en qué momento la partitura pasó a manos de Kajanus, pero lo cierto es que en 1905, después de los sucesos del llamado Domingo Sangriento en San Petersburgo, el director desempolvó la obra, y volvió a interpretar "Kullervo va a la guerra", en un concierto de música exclusivamente finesa y una intención nada disimulada.


"Kullervo va a la guerra" (1901), de Akseli Gallén-Kallela

Entre 1910 y 1913 nuestro autor planea revisar diversas obras de la década final del siglo XIX: Tulen Synty opus 32, el Impromptu opus 19, la Música para la Celebración de la Prensa... también echa un vistazo en su mente a "Kullervo", y concibe la revisión de los movimientos segundo, cuarto y quinto. En 1913 llega incluso a prometer al editor danés Gunnar Hauch que pronto la editaría, tras revisarla. No se sabe exactamente por qué no lo hizo, al contrario que las obras anteriormente citadas. Quizá simplemente no pudo hallar la partitura. O tal vez considerara que sería un trabajo enorme, que le llevaría más tiempo que el que usó en escribirla. O quizá, en un momento en el que estaba creando obras tan visionarias como la Cuarta Sinfonía, esta vuelta al pasado más lejano no le motiva tanto...

En 1912 se celebra el 20 aniversario de la obra, que ya era vista como punto de partida de la carrera de Sibelius con una serie de conciertos especiales. En la Sala Popular Kajanus le ofrece una corona de laurel y le da la "gracias por estos 20 años". Tres años más tarde, el genial director realiza una serie de declaraciones al periódico Hufvudstadsbladet - 15 de agosto de 1915-. Entre esas declaraciones enumera una lista de sus mejores composiciones, como "Aino" y "Kullervo". Al leer el texto Sibelius pensó que Kajanus se estaba atribuyendo la autoría de su sinfonía, pero lo cierto es que el director hablaba de su "Marcha fúnebre de Kullervo". Días más tarde Kajanus pidió perdón por la confusión, y reveló que la partitura de la sinfonía seguía en su poder, aunque permanecía traspapelada. Lo cierto es que por las palabras de Kajanus se puede pensar que estaba ciertamente asustado por si hubiera podido perder realmente la obra de Sibelius, de la que en principio no había otra copia. Por suerte la encontró y en unos meses la donó a la Biblioteca Nacional de Finlandia, donde permanece, dando oportunidad a los investigadores de ver esta obra. Sin embargo eso no significó que Sibelius diera difusión a la obra.

Fueron varios los estudiosos y músicos los que pudieron acceder entonces a la partitura. Erik Furunjelm, autor de su primera biografía, suspendió la elaboración de ésta hasta después de echar un vistazo a la obra. Los directores Cecil Gray y Olin Downes le demandaron también una copia, con la intención de intentar arrancar al compositor la posibilidad de la ejecución.

Un nuevo arreglo con piano del "lamento de Kullervo" llegó en 1917, realizado como complemento al semanario musical Säveletär. Sibelius volvió al arreglo en alemán, pero esta vez utilizó el texto original en finés. Así tuvo que readaptar la línea vocal, sin que ésta fuera idéntica al del tercer movimiento de la sinfonía, que no estuvo en manos de su autor.

En 1919, poco antes de su muerte, su gran amigo Axel Carpelan le demanda su edición completa. Pero Sibelius no complace el deseo. Estaba claro que nuestro autor no permitiría, al menos fácilmente, la interpretación de la obra.

Los mitos del Kalevala siguieron alimentando la imaginación de muchos artistas posteriores a Sibelius: en 1920 el compositor Armas Launis (nacido en la misma población que Sibelius) estrena su propio "Kullervo" en forma de ópera. Aino y su hija Katerina acuden al estreno, que fue un éxito. Entonces nuestro autor reflexiona acerca de su obra, lamentando cómo había quedado en el olvido, y cómo sus planes de una ópera kalevaliana nunca habían fructificado.

El Kalevala fue la excusa para una interpretación parcial años más tarde, con un Sibelius ya retirado de la composición activa. En 1935 se celebraba el centenario de Kalevala, y Georg Schnéevoigt quiso resucitar algunas de las obras de Sibelius que el autor había retirado de la circulación. Los días posteriores al Día del Kalevala se ejecutaron entre otras las dos primeras leyendas (también retiradas de circulación) de Lemminkäinen opus 22, y el 3 de marzo el tercer movimiento de Kullervo en la nueva Sala de Exposiciones de Helsinki, con el tenor Wäinö Sola en el papel de Kullervo.

Olin Downes suplicó a nuestro autor el permiso para tocar la obra en Norteamérica, aprovechando que el Coro de la Politécnica de Helsinki se hallaba de gira. El 5 de septiembre, Sibelius le remite una carta que expresa perfectamente su idea final de la obra: "tengo todavía un sentimiento muy profundo por esta obra de juventud mía. Quizá tenga en cuenta el hecho de que no me gustaría que se interpretara en el extranjero durante una era que me parece muy remota a lo que el espíritu de "Kullervo" representa. Aunque me doy cuenta que "Kullervo" incluso con su posible debilidad tiene un valor histórico al menos dentro de mi propia producción, no estoy seguro de que el público moderno pudiera ser capaz de situarlo en la perspectiva adecuada."

Para conmemorar el 90 aniversario del autor (1955), Ole Endgren dirigió en Turku el cuarto movimiento de nuevo.

El último contacto de Sibelius con la obra se produjo en el mismo año de su muerte. En 1957 nuestro autor realizó un par de arreglos de su propia música el barítono-bajo Kim Borg "Komm nu hit, död" opus 60 nº1 (arreglo del acompañamiento en versión orquestal), y un nuevo arreglo del "lamento de Kullervo" con acompañamiento de orquesta de cámara, que suaviza y refina el sonido instrumental, añadiendo un pequeño motivo introductorio y unos majestuosos acordes finales. La obra se estrenaría en la Semana Sibelius de aquel mismo año.

Apenas nueve meses después de la muerte de Sibelius, y de nuevo dentro de la Semana Sibelius, su yerno Jussi Jalas dirigió la primera interpretación completa de Kullervo desde 1893, en privado el 12 de junio de 1958, y en sesión pública al día siguiente. Se rompería de esta forma la prohibición, aunque nadie lo vio ni lo puede ver aún como una traición al compositor, demasiado hipercrítico con sus obras, en especial con las de la juventud. Sin duda ese día Jalas hizo un gran servicio a todos los sibelianos.

Sin embargo la difusión de la obra fue mucho más lenta de lo que se podría pensar. La publicación tendría que esperar hasta 1966 (Breitkopf & Härtel), y la primera grabación hasta 1968 (por Paavo Berglund). Sin embargo, no fue hasta el resurgir sibeliano de los años 80 cuando la obra empezó a cobrar la importancia que se merecía. Aún así la obra seguía teniendo el halo de "esencialmente finlandesa", y le costaba enormemente salir del país nórdico. Poco a poco sin embargo, gracias a sibelianos de todo el mundo, la obra rompió sus barreras y sonó con el mismo éxito fuera de las fronteras, aunque es raro que un director finés, y mucho menos unos cantantes no fineses, se atrevan con "Kullervo" Sin duda una de sus obras maestras, a pesar de sus "pecados" de juventud. Pero de esto ya hablaremos en el post siguiente.
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Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 3: I. Introducción
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis)
Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 9: V. La muerte de Kullervo (análisis)
Capítulo 11: valoración global de la obra
Capítulo 12: discografía

jueves, 22 de enero de 2009

Kullervo en Valladolid: crítica del concierto del jueves 22


Karelia, suite para orquesta, opus 11
Finlandia, poema sinfónico para (coro y orquesta), opus 26
Kullervo, sinfonía para soprano, barítono, coro masculino y orquesta, opus 7

Tommi Hakala, barítono
Johanna Rusanen-Kartano, soprano
KYL (Coro Masculino Académico de Finlandia)
Orquesta Sinfónica de Castilla y León
Ari Rasilainen, director


Un concierto memorable, sin duda, a pesar de que desde luego a nuestra orquesta le cuesta verdaderamente adaptarse a repertorios tan poco habituales como éste, un concierto íntegramente dedicado a Sibelius, con una obra tan absolutamente nativa como es "Kullervo" opus 7

Lo cierto es que, habiendo tenido la suerte de presenciar en Finlandia una interpretación de Kullervo con Osmo Vänskä dirigiendo a la Sinfonia Lahti y con el YL (además con Jorma Hynninen), sabía que cualquier comparación iba a ser negativa. No obstante, quien les escribe se llevó una gran alegría con este concierto. Realmente fue un concierto que llegó a emocionar, aunque, siendo crírticos, tenemos que decir que a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León le faltó una semana de ensayo, por sugerirlo sutilmente.

No así la dirección de Ari Rasilainen, formidable, el canto de los solistas, para tomar nota, y sobre todo el coro KYL, absolutamente genial, impactante, derrochador de una fuerza como pocas veces uno puede disfrutar en directo.

Vayamos por partes. La Suite opus 11 de "Karelia" es una pieza agradecida para la orquesta, ya que no plantea las dificultades de otros Sibelius y para el público es una obra agradable y a la vez impactante. Rasilainen llevó la pieza muy correcta y elegantemente, pero parece que a la orquesta le costó entrar en sintonía la música, no por desconfianza sino por cierta lejanía hacia ella. Sin embargo estaba claro que a nuestra orquesta le faltó la conexión emocional con Sibelius cuando, en el fragor de la marcha final, ¡todo empezó a sonar con un inusitado ímpetu! Muchas veces en una interpretación no entran en juego sólo aspectos técnicos, sino de afinidad a lo que se está interpretando, y este sin duda fue el caso.

El corno inglés, Juan M. Urbán según recoge el programa de mano, cumplió muy bien con su solo de la balada. En cambio un trompa, al que no quiero nombrar, se pasó todo el concierto insistiendo en entrar media nota por detrás de lo indicado en la partitura, arruinando muchos sublimes momentos...

Finlandia opus 26 en su versión coral fue en cambio otra cosa, una verdadera (e inesperada) maravilla, llena de fuerza e ímpetu. No era sin duda la primera vez que la orquesta tocaba una pieza tan célebre, y eso se notó. Los metales estuvieron en general bien, quizá porque a nuestro amigo el trompa no se le oyó en una orquestación tan masiva, y los violines ya empezaban a destacar, aunque quizá a veces parecían ensombrecidos por la fuerza del coro. Y este coro, que confieso que aún no había oído, fue la sorpresa, perfectamente dirigido y conjuntado por Matti Apajalahti, seguro y contundente. Rasilainen sin duda conoce perfectamente el efecto que esta pieza de fama de la que se sienten orgullosos todos los fineses, y lo demostró dándole un ímpetu extra, belicoso y sublime.

Aunque un pequeño apunte: esta versión con coro masculino no es obra de Sibelius propiamente (pese a que las notas al programa dijesen que era la versión final de 1900, sin duda ante la ausencia de información buena es la imaginación), sino la unión de la revisión final con un arreglo de 1940 para coro masculino a capella (con letra de V. A. Koskanniemi) de la parte hímnica. No es sin embargo una solución mala, y nada infrecuente en los conciertos que tengan oportunidad de tener un coro que cante en finlandés, existiendo varias versiones grabadas (también de la unión del poema sinfónico y el arreglo para coro mixto de 1948).

Tras el descanso, parece que la sintonía volvió a decaer al llegar el turno de "Kullervo", obra que explora la quinta esencia ancestral de Finlandia. Parece que incluso el propio Rasilainen actuaba con timidez, pensando en las dificultades de la obra más extensa de Sibelius, y quizá la más difícil, en parte por ciertos desajustes por la relativa inexperiencia del joven compositor, en parte por las continuas demandas técnicas: figuras rapidísimas, síncopas y grupos de valoración especial, poca oportunidad para descansar... Creo que esa cierta timidez del director se unió a la falta de sintonía de la orquesta con la música e hizo del primer movimiento el más flojo de todos, empezando por nuestro amigo el trompa que la pifió en la primerísima nota que dio y con la que se introducía la obra. Los oboes también tuvieron su error, aunque esta vez del todo comprensible, en el famoso sextillo del desarrollo, donde orquestas mejores también naufragaron ante la excesiva demanda de Sibelius.

No obstante la cosa de nuevo se animó, Rasilainen se mostró más seguro y volvió con la templanza y elegancia de la primera parte. El segundo tiempo lo llevó muy rápido -el más rápido que haya oído - aunque sin embargo muy correctamente, con unas cuerdas muy destacadas. Lo cierto es que llevó el resto de la sinfonía con tiempos acelerados, aunque no con ligereza sino con mucha contundencia y sentido de la tragedia.

El tercer tiempo (momento en el que entraron los solistas) fue sin duda el momento más sublimes del concierto, a pesar de que hubo cierta confusión entre algunos miembros de la orquesta por el rápido ritmo cojo del 5/4 y que el referido trompa parecía seguir empeñado de acabar con los mejores momentos. En cambio la cuerda, en especial los violines, y los trombones estuvieron sensacionales. El coro entró con una fuerza arrolladora, y se pudo oír cierto murmullo en el público por ello. Jamás decayó este magnífico coro universitario. Además Rasilainen aceleró aún más el ritmo en la tercera entrada del coro, creando un efecto magnífico (aunque ausente en la partitura). Los solistas estuvieron algo más discretos, Rusanen-Kartano quizá demasiado dramática, y Hakala con voz no demasiado potente, pero ambos cumplieron a la perfección su parte. El lamento final (sin el silencio de la partitura original) fue electrizante, con la orquesta martilleando con todo su potencial, y estuvo a punto de arrancar un espontáneo aplauso. Creo que parte del público, que sin duda desconocía la obra, pensó que era su aplastante final, como el de la Novena de Beethoven.

La marcha parece que emocionó especialmente al director, pero la orquesta estuvo un tanto relajada, quizá cansada tras el espectacular tercer tiempo. Y el final de nuevo hizo vibrar al público por la interpretación avasalladora del coro y el ritmo impetuoso de Rasilainen, un excelente conjunto dramático a pesar que la orquesta parecía muy agotada, sin duda por esta partitura tan endiablada.

Después de lo dicho es lógico que el aplauso fuera prolongado, y atronador cuando al coro le tocara recibirlo. Sin duda más que merecido, como el aplauso al director. Esperemos que los gerentes de nuestra cultura cuenten con ellos para próximas ocasiones, aunque desde luego sería mucho soñar poder contar con un monográfico Sibelius y además con un programa tan bien encajado (todas obras "nacionalistas" de entre 1892 y 1900). Centro Cultural "Miguel Delibes" de Valladolid

El programa de mano, que podéis leer en http://www.tiempodemusica.com/Orquesta.htm#Sibe , escrito por Julio Gracía Merino, está bien en la introducción histórica y en cuestiones estéticas, aunque cuenta con varios errores en cuanto a Sibelius y su obra. La interpretación psicoanalítica de "Kullervo" es interesante, pero creo que es una parte ínfima de las motivaciones de su autor.

He encontrado una entrevista publicada ayer en el periódico local, El Norte de Castilla (http://www.nortecastilla.es/20090122/cultura/compositores-escandinavos-estan-determinados-20090122.html )con Ari Rasilainen, que introduce al concierto y cuenta un par de anécdotas, pero creo que el/la periodista no estaba muy atenta, porque confunde el cuarto movimiento, "Kullervo a la guerra", con el tercero, y la anécdota de la tuba está fuera de contexto (se refiere a la Cantata Universitaria de 1896)... en fin, que se le va a hacer.

Mi absoluta recomendación a los sibelianos, poquísimas veces tendrán oportunidad de disfrutar de un "Kullervo" en directo, por lo menos sin salir de España. Aún habrá oportunidad de presenciarlo hoy en Valladolid y mañana en Oviedo.

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Quisiera agradecer a un amigo asturiano de la blogosfera su amable mención en su página, que además recomiendo de nuevo por la información que trae sobre los intérpretes, que el sábado podrá disfrutar en Oviedo, de lo que nos dará cuenta en su blog:

http://pablosiana.blogspot.com/


El próximo post tratará sobre el estreno, las repercusiones y la historia posterior de Kullervo, estará listo dentro de al menos dos días.

miércoles, 21 de enero de 2009

Kullervo (9): V. La muerte de Kullervo (análisis)

El movimiento final nos relata el final del héroe, el encuentro con el lugar donde sedujo a su hermana, y la muerte autoinflingida por la espada mágica que Ukko le proporcionó.

Para ello Sibelius vuelve a recurrir a la voz, aunque en exclusiva para el coro, que entona el texto correspondiente del Kalevala. Nuestro autor utiliza en este movimiento temas de las partes anteriores, en especial de la introducción, entendiéndolos no sólo a la manera de Leitmotive, sino como temas de una forma cíclica, heredera en gran parte de Bruckner y especialmente querida por el compositor.

El esquema del movimiento es bastante libre, muy determinado por el texto, aunque sí que se puede apreciar una cierta forma ternaria, con las secciones extremas basadas en el material del primer movimiento, mientras que la central desarrolla más música propia (aunque existen posibles referencias a los movimientos anteriores, como veremos). La tercera parte además se podría dividir en dos subpartes, una marcha fúnebre y la coda del movimiento y de toda la sinfonía.

El coro, al contrario que en el tercer movimiento suele cantar en varias partes, de dos a cuatro, aunque hay pasajes también al unísono. La vocalidad es la de un recitativo de notas repetidas, aunque en ocasiones tiende al arioso, dejando la mayor parte de la expresión a la orquesta.

La armonía de este finale es muy cromática y disonante, en perfecta consonancia al texto, aunque se mantienen como en toda la obra la modalidad. Sin embargo, a grandes rasgos se puede hablar de un mi menor, el mismo tono que el primer movimiento, tono que no se mueve en términos generales. El esquema total de la sinfonía sería pues el siguiente: mi menor (eólico) - si menor (dórico) - Fa Mayor / re menor (re dórico) - Do Mayor (mayor-menor) - mi menor (menor / eólico).

La primera sección, en 6/4, utiliza temas y motivos del primer movimiento, es especial el tema secundario y el tema rúnico, emulando el material del final de esa introducción. La música comienza con un suave pero armónicamente tenso trémolo de las cuerdas superiores en sordina, tras lo cual el coro entra también muy suavemente y en unísono. El coro empieza el relato bajo el recuerdo musical de ese tema secundario de las trompas, que aquí también se deja escuchar en el coro (tenores, compás 9):


Prosiguiendo con ese clima casi fantasmal, salen a la luz otros motivos de la introducción, entre ellos el siguiente, que había pasado bastante desapercibido en su lugar original (en el compás 363), pero que aquí cobrará un especial protagonismo (corno inglés, compás 26):


El motivo tiene un sabor rúnico, semejante a aquel que llamamos "motivo rúnico" en el segundo tiempo. Y aquí parece caracterizar el recuerdo de la "mancha" que en el bosque dejó el deshonor de la doncella.

Para la descripción del lamento de la naturaleza por el crimen de Kullervo, el compositor utiliza el amplio tema de carácter rúnico de la introducción, en el tono y compás original, aunque con una orquestación muy distinta, sonando en las maderas principalmente y acompañado por trémolos de violas y cellos y un obstinato del timbal (compás 41) en primer lugar, después, el contrabajo toma la figura del timbal, mientras que cellos y fagotes se mueven en turbadores sextillos de semicorcheas (compás 57).

La segunda sección (compás 82), en 9/4, es aún más tensa armónicamente, con un continuo uso del tritono y sin apelar directamente a temas anteriores, aunque que sí con sutiles referencias. La música acompaña al diálogo que Kullervo con su espada mágica, quien le dice que le mataría complacida. La música es tétrica, siniestra, llena de un dolor insondable, llena de una profundidad única.

El coro vuelve a entrar al unísono (compás 84), con un tema que por una parte recuerda al "tema de Kullervo" del tercer movimiento, provocado por el motto "Kullervo, Kalervon poika", aunque también está relacionado con el tema secundario de la introducción con el que empezaba el movimiento (tenores):


No obstante existen más elementos que relacionan este momento, en el que se resuelve el destino que trágicamente alcanzó al héroe y a su hermana, con el tercer tiempo, como es la presencia del triángulo y las figuras de piccolo y flauta. Este motivo se va a repetir variado por todo el discurso del coro, acumulando más y más tensión en un procedimiento favorito de Sibelius.

Cuando la espada entiende el pensamiento del héroe, la orquesta parece estallar una vorágine incontrolable (compás 108), con un furioso torrente de semicorcheas en violines y violas, mientras las trompas reiteran un motivo de notas repetidas que parecen apelar al motivo inicial del segundo tiempo, caracterizado también por esas notas en unísono melódico.

La tensión crece hasta el límite, y el coro entona su canto en notas cada vez más largas, casi a la manera de un coral: Kullervo se clava su propia espada y muere...

La tercera sección (compás 163) retorna al compás inicial, como también a los temas del final de la introducción, en concreto al gran tema rúnico. No obstante la caracterización es distinta: se trata de una marcha fúnebre, con un característico ritmo binario de timbal y platos, mientras que el tema se escucha al unísono en clarinete bajo, fagot, trompas y celli.

Sibelius debió aquí pensar en la "Marcha Fúnebre de Kullervo" opus 3 de Robert Kajanus, que escribió en 1880 y que sin duda nuestro autor conocía. Pero lo cierto es que la obra del gran director y compositor a pesar del título no se inspira musicalmente en el Kalevala, sino más bien en la tradición sinfónica que nace con la Heroica de Beethoven. No obstante es una música que mira mucho al futuro, a Sibelius y hasta el propio Mahler (existe una sensacional versión grabada por Osmo Vänskä, el especialista sibeliano, con la Sinfonia Lahti en 2004 para BIS - BIS-CD-1123-).

La marcha transcurre sin que el coro intervenga, de nuevo: como pasó en el tercer tiempo el momento más intenso lo recrea la orquesta.

Para finalizar el movimiento (compás 205) reaparece en maestoso (y en 4/4) el tema principal de la introducción, en fortissimo y en los metales, de una manera desde luego muy bruckneriana, para sentenciar completamente la sinfonía. El coro canta los cuatro últimos versos a tres voces y entre mayestáticos trémoles, hablando del triste destino del héroe.

La sinfonía finaliza así, de manera contundente y tremendista.

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El último video de nuevo estará en dos partes, y de nuevo también con subtítulos en italiano. Una gran dirección de Salonen. Les recuerdo los intérpretes:

YL (Coro masculino de la Universidad de Helsinki)
Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca
Esa-Pekka Salonen
(1995)


Acabamos nuestro análisis de "Kullervo" opus 7 de Sibelius, pero aún no nuestros comentarios sobre la obra. En el próximo post comentaremos el concierto de mañana en el Auditorio Miguel Delibes. Después dedicaremos un post a la historia de "Kullervo" tras su estreno (reacciones y críticas, las ejecuciones posteriores, el rescate de la obra y su dimensión dentro de la obra y vida del autor), para acabar con la discografía de esta singular sinfonía coral.





Capítulo 1: historia completa en el Kalevala
Capítulo 2: Sibelius compone su sinfonía "Kullervo" (1891-92)
Capítulo 3: I. Introducción
Capítulo 4: II. La juventud de Kullervo
Capítulo 5: III. Kullervo y su hermana (texto)
Capítulo 6: III. Kullervo y su hermana (análisis)
Capítulo 7: IV. Kullervo va a la guerra
Capítulo 8: V. La muerte de Kullervo (texto)
Capítulo 10: la historia posterior a su estreno
Capítulo 11: valoración global de la obra
Capítulo 12: discografía