jueves, 25 de junio de 2009

Biografía (8): el año de estudios en Berlín (1889-1890)

Becado por la región de Nylund (a la que pertenece Helsinki) y junto con alguna aportación privada, Jean Sibelius se dirige a la Europa continental para completar sus estudios. Aunque su nivel musical ya era grande sin duda un contacto con la música orquestal europea podía hacer, y de hecho hizo mucho por nuestro autor.

A bordo del vapor Storfursten (El Gran Duque) nuestro músico se dirigió hacia el puerto de Lübeck vía Talinn. En ese mismo viaje pudo disfrutar de ilustre compañía, como la del filólogo el Werner Söderhjelm, que con los años se convertiría en una eminencia, al igual que el musicólogo Ilmari Krohn. Wegelius había encargado a Söderhjelm un poco de vigilancia sobre su alumno, pero lo cierto es que ambos se hicieron amigos de forma espontánea. También iban en el barco personas aún más cercanas, Eero Järnefelt (el gran pintor, hermano de Aino y después gran amigo del compositor) y el novelista Juhani Aho
(quien como Sibelius estuvo enamorado de Aino Järnefelt). Compartieron con él el comienzo del viaje, pero su destino final era París.

Sibelius ardía en deseos de vivir la vida musical berlinesa. Las primeras impresiones, sin embargo, de la capital del II Reich alemán - la primera gran ciudad que visitaba - no fueron muy positivas: sólo pretendía dar una imagen de poderío de claro ascendente prusiano para nuestro autor, burocracia, poder... y ruido.

La Hausvogteiplatz en el Berlín de 1889
 
Su primera inquietud al llegar a Berlín fue intentar entrar contacto con otros artistas nórdicos, y lo logró. Pronto se formó un grupo fundamentalmente de intérpretes musicales daneses y noruegos, a los que se sumaron algunos norteamericanos. Junto a ellos también estaba su amigo de Helsinki Adolf Paul. Unas señoritas rondaban al grupo, más interesadas por los músicos que por la música, en palabras de Erik Tawaststjerna. Y como figura carismática del grupo, debido a su mayor edad, el compositor noruego Christian Sinding, una importante influencia musical para aquel joven Sibelius. 


 El gran compositor noruego Christian Sinding (1856-1941)

Con este grupo pasó mucho tiempo, tocando música de cámara, pero también concurriendo en la vida social de la ciudad alemana. Sus gastos rebasaron pronto sus posibilidades, costumbre que Jean heredó de su padre y que arrastraría toda su vida. Pero no se trata realmente de un malgastador, sino de alguien con poco sentido práctico de lo material. Según sentencia Tawaststjerna "el dinero permaneció siempre como un concepto vago e irreal para él".

Una vez establecido en la ciudad, nuestro músico entró en contacto con el compositor y pedagogo Albert Becker (1834-1899), con una carta de Wegelius bajo el brazo. El viejo maestro le aceptó como alumno sin dudarlo (no era el primero ni sería el último alumno de Helsinki que acogería). Becker tenía una gran fama como estricto contrapuntista, desde su Misa en si bemol menor (1878) se había convertido en un paradigma del antiguo y severo arte alemán, con el beneplácito del mismísimo Emperador. El maestro pareció criticar la modernidad y falta de disciplina de las nuevas obras de Sibelius (como su Cuarteto en la menor, y en seguida le sometió a un intensivo plan de ejercicios de contrapunto y composición de fugas. Primero la técnica, luego la inspiración.

Esto le supuso a nuestro autor el que su creatividad se agotara momentáneamente (hecho con el curiosamente coincidió con Wagner y su maestro Christian Theodor Weinlig). Escribe a su hermano: "Becker no escuchará nada excepto sus fugas. Es insufriblemente tedioso no hacer nada salvo escribir eso; conozco el Salterio Alemán de principio a fin. Me pides que te cuente en qué estoy trabajando y querrías ver mis ejercicios acabados. No puedo imaginarme que lo último tenga mucho interés; ya que todo está prohibido, ¿qué puede escribir uno?". Incluso llega a plantearse si realmente tiene algún talento. Pero a la larga le fue sumamente beneficioso: aunque nunca volvería a componer una fuga, su gran técnica contrapuntística se afianzó desde entonces hasta el fin de sus días.

De ese tiempo datan numerosas obras y ejercicios, según nos han llegado: numerosos corales (por primera vez nuestro autor aborda la orquesta en dos de estos corales al estilo bachiano) y ensayos de la forma sonata. Independientemente de estos estudios, acepta el encargo de la Sociedad Finesa para la Educación Popular y compone un Allegro para septeto de metal y triángulo JS.25. Esta obra es bastante singular por emplear, caso prácticamente único en nuestro autor, dos melodías populares. Una de esas melodías es el germen del tema central del primer tiempo de "Kullervo" opus 7.

Hubo posibilidad también de continuar con lecciones violinísticas - en parte porque su beca se lo exigía - con un profesor llamado Fritz Strauss, aunque nuestro autor ya no tenía interés por ser un virtuoso. Pero ni los estudios con Becker ni con su profesor de violín incidieron tanto sobre el joven compositor como los conciertos. En Berlín pudo escuchar el "Don Giovanni" de Mozart, toda un revelación, "Tannhäuser" y "Los maestros cantores" de Wagner, el estreno berlinés (con el compositor entre el público) del Don Juan de Richard Strauss... Asistió también a recitales de Hans von Bülow al piano (y dirigiendo sinfonías de Beethoven, cuyas partituras copió con gran ardor) y de un conjunto dirigido por Joseph Joachim, interpretando los últimos cuartetos de Beethoven, lo que para nuestro músico fue casi un experiencia mística.

Aunque curiosamente uno de los conciertos que más hicieron mella en su personalidad artística fue el estreno en febrero de 1890 de la versión revisada de "Aino", un poema sinfónico con coro final de su compatriota Robert Kajanus. La obra, basada en el Kalevala, abrió los ojos de su propia inspiración respecto al poema épico, que daría sus primeros frutos apenas un año más tarde con su "Kullervo". Sibelius apenas había podido escuchar en Helsinki a Kajanus, debido a su rivalidad con Wegelius, que arrastraba a sus alumnos en su un tanto absurda enemistad.

A pesar de todo esto, el músico finlandés no recordaría este periodo como un gran capítulo de la historia de la música en la capital, ya que se referiría a él como un conjunto de disputas infructuosas entre seguidores Wagner y de Brahms. Aunque es una opinión exagerada, sí que es cierto es que a Berlín aún le faltaban unos años para llegar a ser uno de los mayores centros europeos de la música. No obstante, a pesar de ello, los primeros encuentros con la gran música orquestal y operística dejaron en el joven compositor finlandés una profunda huella.

Las finanzas de nuestro músico pronto se vieron muy deterioradas y se vio obligado a pedir préstamos a su familia. Su situación se agravó con una enfermedad que oculta a sus parientes, y que sólo en los últimos tiempos (ver Andrew Barnett) se ha especificado como un más que posible mal venéreo, fruto de la vida bohemia y muy socializada de aquel estudiante finlandés y sus compañeros.

Un gran acontecimiento fue la visita que Busoni realizó en la navidad de 1889, con oportunidad para reunirse con sus amigos "leskovitas"
Adolf Paul y Jean Sibelius. El gran pianista invitó a ambos a una próxima ejecución del Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en mi menor opus 5 de Sinding en Leipzig, viaje que Sibelius consiguió hacer a pesar de que su bolsillo estaba prácticamente vacío. Sin duda que el Quinteto de Sinding le motivó a escribir su propio Quinteto muy pronto.
Jean Sibelius durante su estancia en Berlín
 
El año 1890 comenzó para nuestro músico con la mala noticia de la muerte de su tío
Pehr, muy estimado por él, casi como el padre que nunca llegó a conocer.

Becker, a pesar de los quebraderos de cabeza que le traía a nuestro músico, escribió a Wegelius alabando sus dotes: "Herr J. Sibelius, que ha atendido regularmente a todas sus lecciones, ha completado sus estudios en contrapunto y fuga con éxito y diligencia y ha comenzado a estudiar las otras formas musicales".

A comienzos de esa primavera, sin duda liberado de lo más rígido de la enseñanza de Becker, aborda la composición de su obra más ambiciosa hasta el momento, su Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en sol menor JS.159. Una obra en cinco movimientos poderosa, llena de melancolía nórdica y arrebatador sinfonismo, que a pesar de algún exceso o fruto de la inmadurez es una obra ciertamente impactante, llena de originalidad. El primer y tercer tiempos fueron estrenados en Helsinki el 5 de mayo de ese mismo año, con Busoni al piano y Johan Halvorsen (1864-1935) (violinista noruego que se convertiría años más tarde en un importante compositor) al primer violín. El 11 de octubre tuvo de nuevo una oportunidad con Adolf Paul al piano y cuatro de sus cinco tiempos (hasta después de la muerte del autor no se interpretaría al completo). Wegelius alabó el trabajo de su pupilo pero criticó algunos aspectos técnicos, pero a sus amigos y el público les pareció una obra impresionante, lo que le aseguró mayores posibilidades para una nueva beca para un segundo año en el extranjero.

No fue la única obra que Sibelius mandó a su país natal, ya que un coro con texto de Runeberg, el primero escrito con propósitos artísticos fue solicitado por Wegelius para el Instituto de Música: "Vi kysser du fader min fäastmö här" ("¿Por qué te besa, padre, mi dulzura aquí") JS.218. Lo cierto es que en su ausencia se siguieron interpretando obras suyas, como el Cuarteto en la menor del año anterior, lo que deja claro el gran valor que, al menos en ese círculo, tenía ya las obras aún de transición de nuestro compositor.

En mayo Becker escribe de nuevo a Wegelius alabando a su alumno, pero señalando que aún tenía que proseguir aprendiendo antes de lanzarse a cultivar su propio estilo (que ya estaba formándose en realidad): "es un placer señalar que Herr Sibelius, quien hasta ahora ha sido capaz sólo de mostrar su diligencia como pupilo [sic], tiene un talento original que cuando madure como resultado de posteriores estudios, suscite grandes espectativas."

En junio nuestro autor enferma de nuevo, y la familia le envía dinero. Pero con el dinero también llegan excelentes noticias: la beca le ha sido concedida. Cuando estuvo lo suficientemente bien para viajar, emprende el viaje de vuelta a Finlandia, esta vez pasando por Estocolmo (donde no pudo resistirse a dejar sus últimas monedas en unos excelentes cigarros).

El 12 de junio el Imperio Ruso suprime el servicio postal autónomo que tenía Finlandia. Aunque el hecho en concreto, que fue el comienzo de la represión zarista, no tuvo un efecto directo en nuestro músico, si hay que señalar la sincronía entre el comienzo de esta represión con el nacimiento de Sibelius como autor.

Aquel verano fue especialmente movido, con numerosos encuentros importantes. Lo comenzó reposando aún de su enfermedad en Loviisa. Después visitó a su familia materna que estaba en Tampere. También se procuró un encuentro con el gran autor Zacharias Topelius. Por desgracia, el encuentro con el genial escritor no fue muy afortunado: Sibelius tocó para él, pero quiso alejar a unas señoritas que habían acudido al sonido del violín, hecho que no fue del agrado del literato, que parecía complacido más que el músico por la compañía. Tampoco fue muy afortunado el entusiasmo que mostró Sibelius por August Strindberg y "La habitación roja", demasiado realista y avanzada para el autor romántico.

De ese verano parece datar composiciones muy importantes: el Romance en si menor para violín y piano (que se revisaría como opus 2a en 1911), un Andantino y Minueto para septeto de metal JS.45, un Adagio para cuarteto de cuerda en re menor JS.12, de una asombrosa profundidad y desolación, y el Cuarteto de cuerda en Si bemol Mayor opus 4, auténtica obra maestra de este último periodo de juventud.

Acabado en aquel septiembre de 1890, su redacción había comenzado un año. Y es buena prueba de lo positivos que resultaron los estudios con Becker por su buena estructuración, que para nada restringe la excelente inspiración sibeliana. Y lo cierto es que no hay duda de que sus cuatro tiempos respiran la personalidad de Sibelius por los cuatro costados, tanto por sus melodías y armonías características como por sus texturas, quasi-orquestales. En el trío del tercer tiempo encontramos el primer ejemplo maduro de una atmósfera sonora típica de su madurez: la melodía de la largas notas en el grave y un obstinato o motivo de aura llenando la textura, tal y como será frecuente en un "Kullervo" que está cada vez más cerca. Este mismo tercer tiempo encontró su forma para orquesta de cuerda, en un arreglo de 1893 muy interpretado en la actualidad, traspasando la consideración de "obra de juventud".

Aparte de estas obras, experimentales al tiempo que enormemente sentidas, la principal obsesión de Sibelius fue encontrarse con Aino Järnefelt. Tras más de un año sin entrar en contacto, incluso con pequeños flirteos por parte de él, nuestro músico parece retornar a un amor al que seguramente nunca renunció del todo. Y ella tampoco le olvidó.

Muchos y apasionados debieron ser los encuentros de aquel verano de 1890. Se reencontraron en Vasa, donde estaba la familia Järnefelt. Los hermanos de Aino temieron que aquello no llegara a buen puerto, puesto que sabían que Aino pensaba aún en él, y Sibelius aún no había definido su camino en la vida. Pero parece que su amor explotó y estuvo por encima de todo aquello

El 29 de septiembre, tras un concierto en el Instituto de Música, Jean le pide matrimonio y ella acepta encantada. Sin embargo, decidieron mantener el compromiso en secreto. Sin duda él era aún poco importante para contraer matrimonio con un miembro de la familia Järnefelt. Necesitaba aún un triunfo como compositor para ser recibir el beneplácito del general y de la influyente familia fennoman.

A pesar de aquel secreto, Jean Sibelius no tuvo reparos en demostrar públicamente sus sentimientos, cuando Aino cogió el tren para marchar de Helsinki, llenó su vagón de flores. Unas pocas semanas más tarde él partiría para Viena, la capital de la música, con el recuerdo de su amada abrasando su corazón de la misma forma que su deseo por la estancia en la imperial capital austro-húngara. Pero eso ya lo contaremos en nuestro próximo capítulo.

viernes, 19 de junio de 2009

BIS Complete Sibelius VIII : obras orquestales

Con casi dos meses de retraso sobre la fecha prevista, a finales del pasado mes de abril apareció en el mercado por fin el octavo volumen de la Sibelius Edition de Bis, dedicado a obras orquestales.

Aunque con ella llegó la mala noticia de que, en efecto, la
colección en general lastrará ese retraso, sin embargo este estuche de 6 CDs nos trae numerosas alegrías, como es la inclusión de varios inéditos y la de nuevas grabaciones del mejor director sibeliano de la actualidad, Osmo Vänskä y su Sinfonia Lahti. Complementan el volumen grabaciones de la Orquesta Sinfónica de Gotenburgo dirigida por el estonio Neeme Järvi (el protagonista orquestal de los primeros años de Bis) y un anexo con la Sinfonia Lahti dirigida por su magnífico concertino, Jaakko Kuusisto.

Antes de nada hay que señalar que este volumen viene a completar a los dos anteriores de Poemas Sinfónicos (vol. I) y Música para el Teatro (vol. V) (quedando pendientes las sinfonías, que aparecerán en el volumen XII). Sin embargo la clasificación de algunas de estas obras en los citados estuches puede resultar algo confusa y posiblemente se deba más a consideraciones discográficas que a las musicológicas. Por citar un ejemplo: en el volumen presente se presentan Karelia JS.115 y la
Música para las Celebraciones de la Prensa JS.137, trabajos que por su función se corresponden con música incidental, aunque las representaciones a las que acompañaban no sean teatro en el sentido puro de la palabra.

Además de esas dos partituras dentro del estuche podemos encontrar la música para violín y orquesta (incluyendo el
Concierto en sus dos versiones, junto a la versión para violoncello solista del opus 77, las suites opp. 98a, 98b & 100, y en general todas las pequeñas piezas sin contenido programático. También se incluyen versiones puramente orquestales del comienzo de la Cantata JS.104, de "El retrato de la condesa" JS.88 (melodrama que en su versión original se incluye en el volumen III; hay que lamentar sin embargo que no se haya grabado una versión puramente orquestal del melodrama "Una pista de esquí solitaria"), la Marcha del batallón Jäger finlandés opus 91a (original para coro y orquesta o piano), etc.

Aquí sólo detallaremos las novedades frente a lo aparecido anteriormente en discos individuales de Bis. En primer lugar las novedades o "primeras grabaciones mundiales":

- Cuadro séptimo de Karelia JS.115 en una versión alternativa, que como la grabada anteriormente ha tenido que ser completada por Kalevi Aho. Las diferencias son pequeñas y sólo un buen conocimiento de la pieza puede desvelarlas. Esta versión, complementada por el cuadro octavo y último ha sido grabada en enero de este mismo año por Jaakko Kuusisto, sin duda por problemas de agenda de Osmo Vänskä (en actualidad es director de la Sinfónica de Minnesota), trabajo que realiza diligentemente aunque sin especial brillantez...

- Impromptu para cuerda, versión preliminar. De 1894, esta versión abandonada precede a la versión más conocida, arreglo de los dos últimos Impromptus opus 5 escritos el año anterior. Esta versión sólo comprende música proveniente de la primera de esas dos piezas pianísticas, y tiene un planteamiento bastante diferente del acompañamiento, con una figura rítmica agitada y el pizzicato de los bajos complementando la melodía (la versión final armonizará la melodía en simples acordes, a la manera de un coral). El conjunto resulta demasiado agitado, quizá por ello el autor eligió una fórmula más sencilla, dando lugar a una pieza enormemente hermosa que también se puede encontrar en este estuche.

- Rakastava opus 14, "versión de París". Oculta a los ojos de los expertos sibelianos hasta no hace mucho, esta es la primera versión instrumental del coro "Rakastava" de 1894, que reelaboró en París para cuerda y percusión en 1911. La versión editada es bastante diferente a ésta, y se editó definitivamente al año siguiente. Esta versión intermedia es más próxima a la escritura vocal, más corta y con algunos motivos secundarios diferentes. Sibelius se sintió descontento con la partitura, y decidió partir de nuevo del original vocal, aunque en cualquier caso aprovechó la experiencia de 1911. Sorprendente partitura que, aunque no está tan acabada como la redacción definitiva, posee un indudable interés y belleza.

- Procesional opus 113 nº6. Versión para orquesta sola del arreglo para coro y orquesta, "Salem", de 1938, que a su vez procede de uno de los números de su Música masónica opus 113 de 1927, para tenor y armonio. Versión de una versión que sin embargo es de gran belleza aun sin texto, dentro de ese singular opus 113 que mantuvo ocupado a nuestro autor incluso en sus años del "Silencio de Ainola".

Osmo Vänskä sustituye obras grabadas anteriormente por Järvi en la mayor parte de los casos, incluyendo recientes tomas de las suites opus 98 y 100, de la Suite Karelia opus 11 (magnífica interpretación, por cierto) y de la versión puramente instrumental de Autrefois opus 96 nº2, con unos sensacionales clarinetes (instrumento con el que Vänskä comenzó su carrera).

A Neeme Järvi le han dejado espacio para la Obertura Karelia opus 10, el Impromptu para cuerda (una interpretación que sin duda Vänskä hubiera mejorado), y la mayor parte de las piezas breves para violín y orquesta con Dong-Suk Kang como solista (las Serenatas opus 69, Dos melodías serias opus 77 y las Humoresques opus 87 y 89), además de su magnífica interpretación de la Marcha Académica JS.155.

Podéis descargar las páginas del folleto que contienen la lista de tracks de los seis discos
aquí .

Un estuche completamente imprescindible para los sibelianos más acérrimos, aunque el precio sea elevado. Merece la pena sin duda. Superado el ecuador de la edición (de un total de 13 estuches), tendremos que esperar hasta agosto de este año para el siguiente volumen, el último dedicado a la música de cámara.

miércoles, 17 de junio de 2009

Catálogo cronológico: (Ia) Academicismo en Finlandia (1876-1888)

El presente catálogo del que ahora damos una primera muestra es una elaboración personal de quien les escribe, y reúne la información principalmente del libro de Andrew Barnett "Sibelius" (Yale University Press, 2007), la fuente más reciente y exhaustiva sobre el catálogo de nuestro autor. El labor del redactor de este blog ha consistido en cruzar sus listados, ordenados por géneros, con el orden cronológico apuntado en el propio texto y en otras obras de referencia como son las biografías de Ekman y de Tawaststjerna, además del catálogo de Fabian Dahlström. En muchas ocasiones, sobre todo en los primeros años (lo enumerado en este post en particular), el orden no es concreto, bien porque en las fuentes referidas no se especifica o bien porque no se conoce realmente. En tales casos, hemos colado al final de cada año o intervalo de año esas obras, sin creer necesario indicarlo por no ser relevante.

Hemos añadido unos pocos títulos extraídos de las obras referidas, sobre todo obras perdidas o sólo planeadas que no aparecían en el catálogo de Barnett. Además hemos incorporado también títulos que se han ido apareciendo en la Sibelius Edition de Bis, que la extraordinaria labor de Folke Gräsbeck ha sacado a la luz.

Algunas aclaraciones: las siglas "JS" (Jean Sibelius), que utilizamos de continuo en este blog, corresponden al catálogo de Fabian Dahlström para obras sin número de opus de nuestro autor (como el catálogo WoO. de Beethoven). El catálogo data de 1999 y excluía fragmentos y esbozos que sí incluye Barnett y que también enunciamos nosotros. Además muchas obras han visto la luz después de aquel catálogo, cuya numeración sin embargo se sigue utilizando.

Los títulos entre corchetes se corresponden a obras sin título o indicación, recibiendo de Folke Gräsbeck esa denominación para poder especificar la obra correspondiente. Lo mantenemos siempre, ya que dichas denominaciones de Gräsbeck se han establecido plenamente.

Mantenemos el título original siempre que no se trate de una denominación general (trío, sonata, sinfonía...). Así, aparte de los nombre en sueco o en finés, aparecerán los títulos que el autor ha denominado en francés, alemán, etc. Los títulos entrecomillados corresponden siempre a obras vocales, y se indica además entre paréntesis la traducción del título y el autor del texto.
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En esta primera entrega les presentamos el listado de obras correspondiente al primer subperiodo creativo de nuestro autor, de acuerdo con la periodización que hemos propuesto en su momento.

Y lo hacemos para que corresponda con los capítulos de la biografía que por entregas estamos exponiendo en este blog, desde el año del nacimiento de Jean Sibelius, hasta 1888, fecha en la que damos por cerrado este subperiodo, iniciándose en 1889 el segundo con una exploración de lo que en el futuro será el estilo propio de nuestro compositor.

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1876-81?

- Ökenscen (Escena del desierto), para piano [perdida]
- Vattendroppar (Gotas de agua) JS. 216, para violín y violoncello en pizzicato [tradicionalmente fechada en 1876, posiblemente c.1881]
- La vida de tía Evelina en música, improvisación para piano [perdida]



1881?

- Luftslott (Castillos en el aire) JS.65, para dos violines


1882-85

- [Menuetto] en re menor, para violín, violoncello y piano


1883-85

- [Andante] - Adagio - Allegro maestoso, para violín, violoncello y piano


1883

- Trío en Sol Mayor JS.205, para violín, violoncello y piano
- Menuetto en Fa Mayor JS.126, para dos violines y piano
- [Mazurka] en Do Mayor, para violín solo


1884

 - Cuarteto para dos violines, violoncello y piano [planeado + fragmento incompleto]
     [tres movimientos arreglados como Trío JS.206]

- Trío en la menor JS.206, para violín, violoncello y piano
- Sonata en la menor JS.177, para violín y piano
- Cuarteto en re menor JS. 157, para dos violines, violoncello y piano
- Andantino en Do Mayor JS.40, para violoncello y piano
- Impromptu en sol menor, para violín solo


1884-85

- Andante grazioso en Do Mayor JS.35, para violín y piano


1885

- Molto moderato - Scherzo JS.134, para cuarteto de cuerda
- [Scherzo] en si menor, para cuarteto de cuerda [incompleto]
- Sonata [un único movimiento] en Re Mayor, para violín y piano
- [Allegro] en Do Mayor, para violín, violoncello y piano
- Cuarteto de cuerda en Mi bemol Mayor JS.184
- [Moderato] en la menor, para violín, violoncello y piano
- "Ljunga Wirginia", ópera para violín, violoncello y piano a cuatro manos [faltan partes del último tiempo]
- Con moto, sempre una corda en Re bemol Mayor JS.52, para piano
- [Andante] en Mi bemol Mayor JS. 74, para piano
- [Menuetto] en la menor JS.5, para piano
- [Tempo di valse] en La Mayor JS.2, para piano


1886

- Scherzo en Mi Mayor - [Trío] en La Mayor JS.134, para piano [scherzo original de 1885]
- [Moderato] - Presto - [Tempo I] en la menor JS.7, para violín y piano
- [Menuetto] en re menor, para violín y piano
- [Andantino] en la menor JS.8, para violín y piano [1886/87]
- [Andantino] en La Mayor, para violín, violoncello y piano
- Trío con piano en la menor JS.207 ("Hafträsk")
- Allegro en Re Mayor JS.27, para violín, violoncello y piano
- [Étude] en Re Mayor JS.55, para violín solo
- [11 Variaciones sobre una fórmula armónica] en Re Mayor, para piano
- [Vals] en re menor y [Andantino] en Si b Mayor, para piano [números 105 y 111 de un libro con 118 ejercicios de armonía]


1886-87

- [Allegretto] en Sol Mayor JS.86, para violín y piano [existe una versión preliminar]
- [Tempo di valse] en si menor Js.89, para violín y piano [incompleto]
- [Mazurka] en La Mayor JS.4, para violín y piano
- [Andante molto] en Do Mayor JS.49, para violín y piano
- [Aubade] en La Mayor JS. 3, para violín y piano
- [Menuetto] en mi menor JS.67, para violín y piano


1887

- Andante cantabile en Mi bemol Mayor JS.30b, para armonio y piano
- Cuarteto en sol menor JS.158, para violín, violoncello, armonio y piano
- [Catálogo de temas, 50 piezas cortas] JS.203, para piano
- [Cuatro temas] en Sol Mayor, Mi bemol Mayor, la menor, mi menor; para cuarteto de cuerda
- Scherzo en mi menor JS.165, para violín, violoncello y piano a cuatro manos
- Trío con piano en Re Mayor JS.209 ("Korpo")
- Andante en Mi bemol Mayor JS.30a, para piano
- "Trånaden" ("Deseo") (Erik Johan Stagnelius), para recitador y piano
- [Aubade] en La bemol Mayor JS.46, para piano
- Au crépuscule JS.47, para piano
- Andante cantabile en Sol Mayor JS.33, para violín y piano
- [Andante elegiaco] en fa# menor, para violín y piano
- Andante molto en fa menor JS.36, para violoncello y piano
- [Tema con variaciones] en re menor JS.196, para violoncello solo
- Tempo di valse en sol menor JS.193, para violoncello y piano [piano perdido]
- Serenata JS.169, para dos violines y violoncello
- Menuetto y Allegro JS.128, para dos violines y violoncello
- [Dúo] en do menor JS.68, para violín y violoncello
- [Scherzino] en Fa Mayor JS.78, para violín y piano
- [Allegro de sonata: exposición] en si menor JS.90, para violín y piano
- "Credo in unum Deum", para coro mixto a capella


1887-88

- Andantino en sol menor JS.43, para violín, violoncello y piano [verano de 1887?]
- Suite en re menor JS.187, para violín y piano [también denominada "Sonata"]
- [Lento] en mi bemol menor JS.76, para violín y piano [también versión posterior para violoncello y piano]
- [Allegretto] en La bemol Mayor, para violín, violoncello y piano
- Moderato - Maestoso en Mi bemol Mayor JS.132, para violín y piano
- [Maestoso] en do menor, para violín y piano


1888

- "Den lilla sjöjungfrun" ("La sirenita") (Hans Christian Andersen) JS.59, para recitador y cuarteto de cuerda [perdido excepto por el primer violín de la primera de cuatro partes]
- "Serenad" ("Serenata") (Johan Ludvig Runeberg) JS.167, para voz y piano
- "Näcken" ("La ondina") (Gunnar Wennerberg): "I ängar gröna, I böljor blå" (Vosotros, prados verdes, vosotras, pequeñas y azules olas") JS.138, para soprano, recitador, violín, violoncello y piano y piano
- Andantino en Mi Mayor JS.41, para piano
- [Dos esbozos. Presto] en la menor JS.6, para piano- Tema con variaciones en do # menor JS.195, para cuarteto de cuerda [algunos compases perdidos]
- Trío con piano en Do Mayor JS.208 ("Lovisa")
- Suite en Mi Mayor JS.188, para violín y piano
- "O, om du sett" ("Oh, si hubieras visto") (Ellen Hackzell) JS.141, para recitador y piano
- "En visa" ("Una canción") (Baeckman) JS.71, para voz y piano
- "Ensam i dunkla skogarnas famn" ("Solo en la profundidad del bosque") (Emil von Qvanten) JS.72, para coro mixto a capella
- "När sig våren åter föder" ("Cuando la primavera viene una vez más a la vida") (Johan Ludvig Runeberg) JS.139, para coro mixto a capella [referido en ocasiones con el título de "Blomman" ("Flores")]
- "Tanke, se hur fågeln svingar" ("Imagina cómo el pájaro baja en picado") (Johan Ludvig Runeberg) JS.191, para coro mixto a capella
- "Hur blekt är allt" ("Qué pálido está todo") (Johan Ludvig Runeberg) JS.96, para coro mixto a capella [referido en ocasiones con el título de "Höstkvällen" ("Tarde de otoño")]
- "Upp genom luften" ("Hacia arriba por el aire") (Per Daniel Atterbom) JS.213, para coro mixto y piano

[ejercicios, souvenirs, danzas y fragmentos diversos de fecha exacta indeterminada en 1888]
- Tempo di menuetto en fa # menor, para piano
- Allegro en Mi Mayor, para piano
- [Moderato] en fa menor, para piano
- Vivace en Mi bemol Mayor, para piano
- Andantino en Do Mayor, para piano
- Andantino en Si Mayor JS.44, para piano
- Largo en La Mayor JS.117, para piano
- Adagio en Re Mayor JS.11, para piano
- Vivace en re menor JS.221, para piano
- [Interludium] en do menor, para piano
- [Vals] en Mi Mayor, para piano
- Più lento - tempo di valse en Mi bemol Mayor JS.150, para piano
- [Vals, fragmento] en fa menor, para piano
- Allegretto en sol menor JS.24, para piano
- Moderato - Presto en re menor JS.133, para piano
- [Allegretto, fragmento] en Mi Mayor, para piano [esbozo para JS.213?]
- Alla marcia en mi menor JS.16, para cuarteto de cuerda
- Presto en Fa Mayor JS.154, para cuarteto de cuerda
- Tema con variaciones en sol menor JS.197, para cuarteto de cuerda
- Allegretto en Re Mayor JS.20, para cuarteto de cuerda
- Andantino en Do Mayor JS.39, para cuarteto de cuerda
- Lento en mi bemol menor JS.76, para violoncello y piano [también versión anterior para violín y piano]
- Allegretto en Mi bemol Mayor JS.22, para violín y piano
- Allegretto en Do Mayor JS.19, para violín y piano
- [Tempo di valse] en La Mayor, para violín y piano
- [Andante] en si menor JS.91, para violoncello y piano
- Allegretto en si bemol menor JS.18, para piano
- Allegro en fa menor, para piano
- "Medan nordanvinden gnyr" ("Mientras el viento del norte ruge"), para dos voces y violoncello
- "Då väldar ännu skapade ej voro" ("Cuando los mundos no estaban aún creados"), JS.56, voz, ¿violoncello? y piano [fragmento]
- "Solen slog himlen röd" ("El sol enrojeció el cielo") (Enst Josephson), para voz y piano
- "Allt hvad anda hafver" ("Todo lo que tiene aliento"), para coro mixto a capella [versión I]
- "Allt hvad anda hafver" ("Todo lo que tiene aliento"), para coro mixto a capella [versión II]
- "Gloria Deo in excelsis", para coro mixto a capella [versión I]
- "Gloria Deo in excelsis", para coro mixto a capella [versión II]
- "Kyrie eleisson", para coro mixto a capella
- "Säll är den som fruktar Herren" ("Bendito quien teme al Señor", para coro mixto a capella
- "Morgonens och aftonens portar" ("Las puertas de la mañana y de la tarde"), para coro mixto a capella
- "Svara mig Gud när jag ropar" ("Responde, Señor, a mi llamada"), para coro mixto a capella

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Sección siguiente: (Ib) Búsqueda de una voz propia (1889-1892)

II. Periodo kalevaliano (1892-1897)

domingo, 14 de junio de 2009

Falsos mitos (2) "Finlandia" de Sibelius no es una descripción de Finlandia

Aún se puede leer en gran parte de los programas de mano de conciertos y en folletos de discos que el poema sinfónico Finlandia opus 26 es una descripción del país natal de Jean Sibelius, al que amó tanto. Se dice que en sus notas el autor quiso reflejar el frío y la nieve, los maravillosos lagos, los bosques ancestrales, el vuelo de los cisnes, la aurora boreal,... en fin, las bellas e imponentes imágenes del país finlandés.

Pues bien, no existe nada de eso en la intención del autor o en la percepción del público. Y lo que es más importante, no está ni siquiera en la inspiración de nuestro compositor. Como ya hemos visto en los últimos posts,
Finlandia opus 26 nació como música para introducir el cuadro final de una representación de cuadros "vivientes" de temática histórica, dentro de una obra más grande denominada Música para las celebraciones de la prensa JS.137. Para resumir lo que ya apuntamos en su momento, ese preludio orquestal, llamado originalmente "Suomi herää" ("Finlandia despierta") se inspiraba en la historia del siglo XIX finlandés, y de manera abstracta reflejaba el sentimiento de opresión ante la dominación rusa en su primera parte y el deseo de independencia y el llamamiento a la liberación en la segunda.

Finlandia se inspira en un sentimiento patriótico abstracto y no en su país propiamente hablando. Por supuesto que se puede afirmar que hay mucho del país en la música pero nunca una descripción directa. Finlandia está detrás de toda la obra de Sibelius, y en otras obras incluso más directamente que en ésta. Lo está en el ánimo, en el espíritu, en la melodía y el ritmo que recogen la entonación y la cadencia del finés... Pero siempre de una manera abstracta.

Hay que entender la idea del programatismo, de la inspiración extramusical que tenía nuestro compositor: a pesar de que Sibelius es autor de gran número poemas sinfónicos, género con el que se sintió especialmente identificado, lo cierto es que la mayoría de ellos tiene un carácter bastante abstracto. Aunque desde joven manifestó una fuerte tendencia por unir música y elementos del mundo real, pocas de sus obras programáticas tienen un esquema literario exacto que seguir. La mayoría de ellos promueven una simple sugerencia, un carácter, una imagen, una atmósfera, un motivo general...

Así sucede en Una saga opus 9 (su primer poema sinfónico), o como Tapiola opus 112 (el último), una idea abstracta que deja campo libre a la imaginación, mientras que la composición en sí se desarrolla bajo exigencias puramente musicales, desde arquitecturas más o menos libre (como en Una saga) o más estrictas (la variación en Tapiola).

Sólo
La ninfa del bosque opus 15, Lemminkäinen opus 22 (en especial Lemminkäinen en Tuonela) y La hija de Pohjola opus 49 tienen un esquema literario aunque, como ya hemos dicho, ninguno lo está en detalle, al menos al nivel que pueden estarlo algunos de los grande poemas sinfónicos de Richard Strauss como Así habló Zarathustra opus 30 o Don Quijote opus 35.

Sibelius invita al oyente a partir de esa sugerencia con la que él mismo se ha inspirado, pero no es "contador de historias" a través de la música. Incluso su inspiración ha podido cambiar durante la redacción de las obras. Así ocurrió con
Lemminkäinen opus 22, algunos de cuyos temas musicales proceden del proyecto de una ópera, jamás desarrollada cuyo héroe era otro personaje del Kalevala, Väinämöinen, o sus planes también kalevalianos para Luonnotar que se transformaron en La hija de Pohjola. Esto demuestra que en nuestro compositor el componente puramente musical prevalece siempre ante el programático.

Como ya explicamos,
Finlandia opus 26 en su versión original no se escribió como poema sinfónico, sino como parte de una música escénica orquestal. También la música incidental es un género de inspiración extramusical, aunque dicha evocación se produce simultáneamente al hecho propiamente musical. Cuando decidió separar la obra de su contexto para que tuviera una vida en la sala de conciertos, Sibelius la denominó "poema sinfónico". Con ello reconocía que ese elemento ajeno, ese programa ("Finlandia despierta") completaba su significado. Pero en realidad bien podría haberlo denominado "obertura", "preludio", "impromptu" (tal y como llamó inicialmente a su Canción de primavera opus 16, que después sería redefinida al igual que Finlandia opus 26 como poema sinfónico aunque no tiene programa), o cualquier otra etiqueta para una pieza orquestal aislada.

Aquí está la clave del origen de este falso mito: la denominación. Prescindiendo de intentar profundizar en la dimensión de lo programático en el ideal artístico de Sibelius, alguien, en un momento de fértil imaginación, pensó que si la pieza se llama "Finlandia" y es un poema sinfónico, debía contar alguna historia sobre Finlandia, y como esta no está clara, tal vez nos describiera al propio país de los mil lagos...

Posiblemente esta interpretación se produjo en la época, aunque probablemente fuera de su país natal, donde se entendía bien la dimensión política de la obra. En cualquier caso en el momento de sus estrenos y expansión inicial, bajo el clima de exaltación nacionalista en las que nacieron, muchas obras de nuestro autor fueron analizadas bajo el esquema de un programa espúreo y ajeno al autor. Muy destacado es el hecho de la interpretación patriótica que se hizo de las dos primeras sinfonías, compuestas en efecto bajo el conflicto del
Manifiesto de Febrero, pero concebidas por el autor en términos y problemas puramente musicales. Kajanus afirmaba que la Segunda Sinfonía narraba la resistencia finlandesa frente al dominio ruso. Hecho bastaste singular si pensamos en que justamente su inspiración venía de otro lugar: compuesta en gran parte durante un viaje por Italia, se emplearon bocetos de otras obras inacabadas, como la melodía de unas piezas pianísticas para niños en el primer tiempo, una escena de Don Juan así como la figura de Cristo en un oratorio jamás realizado para el segundo...

No es sorprendente pues que en algún momento surgiera la idea de aplicar a esta pieza, tan popular y exitosa, un contenido concreto.

El problema viene cuando dicho contenido se ha mantenido ligado a la obra aún hoy en día, fuera del público más subjetivista de la época y fuera del mayor conocimiento y difusión de la que goza el autor hoy en día. Se ha perpetuado por el hecho de lastrar informaciones en las que no se revisa la fuente. Se ha perpetuado cuando el desconocimiento del autor ha impedido una revisión, máxime en algunos sectores intelectuales y en determinados países que han tratado con nulo aprecio a nuestro compositor. Bastaba con copiar lo que otros habían dicho. La falta de información, la dejadez y lo atrevido de la ignorancia han hecho resto.

Finlandia opus 26 de Jean Sibelius no describe Finlandia. Aunque se llame "Finlandia" y se defina como "poema sinfónico" no describe al país. No hay ni lagos, ni auroras boreales, ni nieve, ni hielo ni cisnes en la obra.


Por supuesto eso no impide que el oyente pueda evocar esas imágenes poéticas en su mente. Es algo que sucede con mucha de la música de Sibelius aun la más abstracta, e incluso al oyente más informado. Ciertamente que hay algo mágico en esa música que nos acerca a la naturaleza de aquel lejano país, un poder de evocación único. No deja de ser un verdadero misterio.

Con este post hemos procurado aclarar informaciones falsas, lo cual creemos que agradecerán nuestros lectores, ya que no sólo tienen interés por escuchar su música, sino saber algo más sobre ella. Pero la imaginación es libre, y la poesía de la música de Sibelius es inmensamente poderosa. No se preocupen si ustedes ven el lago, el cisne y la nieve. Simplemente sientan la belleza y el valor de esta música. Pero al mismo tiempo sepan qué quiso expresar el autor en la obra. Quizá incluso así la valoren aún más, en su verdadero de un contexto: el dolor ante la opresión de la patria de Sibelius y su sueño de un futuro mejor para su país.

martes, 9 de junio de 2009

Finlandia opus 26 (y 3): discografía

La discografía de esta obra es inmensa, posiblemente sea la obra de Sibelius más grabada. Unas 150 grabaciones distintas están disponibles en el mercado. Como ya hicimos con el Concierto para Violín no daremos un listado más o menos completo, sino que señalaremos las interpretaciones más destacadas, aquellas que más se puedan acercar a lo que el autor pretendía y las de mayor calidad musical.

Finlandia opus 26
no es una obra orquestal especialmente dificultosa de ejecutarse, por lo que a priori cualquier orquesta y director solventes pueden abordarla con éxito. Nuestros comentarios y puntuaciones siguientes por tanto deberán tomarse relativamente, surgen de contrastar unas grabaciones con otras. Algunas grabaciones con las que aún no hemos tenido contacto puede añadirse próximamente sin embargo.

La siguiente lista se refiere al poema sinfónico. Más adelante apuntaremos la discografía de los arreglos. No indicamos el número de referencia porque en casi todos los casos la grabación indicada se presenta en más de un disco.

Osmo Vänskä • Orquesta Sinfónica de Lahti • Bis (1999)
Interpretación: 9 • Sonido: 8 • Estilo: 9

El máximo experto en la música orquestal de Sibelius de la actualidad nos deja una versión absolutamente genial de Finlandia en la que se demuestra que la fidelidad total a la partitura hace sonar mejor a la música que contiene. Los timbres están bien separados, dejándose oír todo en su sitio (los vientos son esenciales en esta obra), no hay el habitual abuso del legato, y los ritmos están perfectamente marcados. Las lecturas de Vänskä son técnicamente modernas, sin abusos románticos, pero sin olvidar nunca la sensibilidad y el momento histórico del autor. Solemnidad, orgullo, tragedia en el comienzo y júbilo en el allegro: uno de esos momentos en que la obra se vuelca completamente sobre el oyente, haciéndonos olvidar al intérprete para dejarnos escuchar la voz del autor. No es una versión perfecta (que creemos que por el momento nadie ha grabado), pero si hemos de poner una primera en nuestra lista, sin duda será esta.

Herbert von Karajan • Orquesta Filarmónica de Berlín • Deutsche Grammophon (1964)
Interpretación: 8'5 • Sonido: 6,5 • Estilo: 7

Lenta, solemne, dulce, emocional y aunque a priori podríamos retroceder ante "el bello son" de Karajan, está interpretada con mucha profundidad y respeto a la obra. El director salzburgués ha entendido la pieza a la perfección a pesar de la distancia, y nos dejó la mejor de todas las grabaciones de directores no finlandeses. 


Arturo Toscanini  • Orquesta Sinfónica de la NBC • BMG-RCA Victor Gold Seal (1952, 1992)
Interpretación: 8,5 • Estilo: 7 • Sonido: 4,5 (retrasmisión radiofónica, mono)
Para el mítico director italiano, uno de los primeros directores internacionales en dirigir el repertorio del maestro, el comienzo del poema sinfónico debe atemorizar, por eso ofrece un fresco salvaje, primitivista, y de un enorme poderío, aunque quizá en exceso lento. La segunda parte se inflama con tonos guerreros y patrióticos, evitando los tópicos teatrales pero sin atenuar lo dramático. El himno es intensamente lírico, sin hacerse cantabile, justamente como debe sonar, y la coda vibrante. Admirable el trabajo con los timbres, que da cuenta del maravilloso sibelianismo (que en el momento de esta antigua grabación ya tenía casi 5 décadas) del inmortal maestro italiano.


Paavo Berglund · Orquesta Sinfónica de Bounemouth · EMI (1972 / 2013)
Interpretación: 8,5 • Sonido: 7 • Estilo: 8
,5
Sonoridades oscuras, solemnes y trágicas para la primera parte, quizá algo lenta, mienras que la segunda es guerrera y orgullosa, llena de fuerza, sentimientos que permanecen en el himno, con un toque especialmente trascendental, una coda majestuosa. Versión, sin ser perefecta, de referencia.

Okko Kamu • Orquesta Filarmónica de Helsinki • Finlandia Records (1988)
Interpretación: 8 • Sonido: 7,5 • Estilo: 8,5

Muy fiel a la partitura, compacta y firme.


Osmo Vänskä • Orquesta Sinfónica de Lahti • BIS (1992)
Interpretación: 8 • Estilo: 8,5 • Sonido: 7,5

Primera de las tres grabaciones (hasta ahora) del director finés, las tres con la misma orquesta y el mismo sello. Los acordes iniciales concentran un gran poder y tragedia, sonando verdaderamente desgarrados, contrastando con los esperanzados trazos melódicos de las maderas, muy bien cuidadas. Las fanfarrias en cambio no parecen tan firmes, aunque con el allegro todo explota en un aguerrido y espléndido movimiento, repleto de emoción. El himno busca de nuevo la síntesis entre el refinado melodismo y el sentimiento, con vibrantes sonoridades en su base. En final es festivo, quizá algo saturado, pero orgulloso y magnífico. Muy buena versión (superada por el propio director).

Paavo Berglund• Orquesta Filarmónica de Helsinki • Emi (1972)
Interpretación: 8 • Sonido: 6,5 • Estilo: 8

Oscura, dramática sin excesos, impactante y enormemente sentida sin dar espacio a sensiblerías.


Vladimir Ashkenazy • Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo • EXTON (2006) - directo
Interpretación: 8 · Estilo: 7,5  · Sonido: 7

La primera sección es dramática sin hacerse nada pesada, con una gravedad que soporta cierta nobleza. Sin pompa se llega la sección heroica, con una trompetería sonando ágil y valerosa. El himno es muy lírico, lleno de plenitud y esperanza, y la coda majestuosa. Una muy buena versión.

Vladimir Ashkenazy • Orquesta Philarmonia • Decca (1981)
Interpretación: 8 • Sonido: 7'5 • Estilo: 7

Poderosa, dramática y contundente, llena de fervor y fuerza, un excelente equilibrio orquestal que sabe extraer buenos resultados de la instrumentación sibeliana en esta obra (estén atentos a la sonoridad gran caja en la repetición del himno).


Mariss Jansons • Orquesta Filarmónica de Oslo • EMI (1990)
Interpretación: 8  · Estilo: 7,5  · Sonido: 7 

El director letón, dirigiendo aquí a la gran orquesta noruega, logra captar plenamente el sentido original de la pieza, de la dramática y cargante opresión (muy poderosos acordes iniciales),a la lucha y finalmente el triunfo en paz. Una interpretación llena de energía, llena de una pasión nórdica, heladora pero intensa, quizá algo masiva en la conjunción instrumental, a cambio de un himno próximo a lo celestial. Muy recomendable.

Neeme Järvi • Orquesta Sinfónica de Gotemburgo • BIS (1982)

Interpretación: 8 · Estilo: 7  · Sonido: 6,5

 El comienzo es certeramente opresivo, aplastante y dramático, seguido de unas fafarrias un poco ahogadas, pero que dan paso a una jubilosa segunda parte, y un himno especialmente sentido, cercano al éxtasis espiritual. Järvi ha entendido plenamente el significado de la pieza, y sabe por ello sacar lo mejor de ella.

Eugen Ormandy • Orquesta de Philadelphia • SONY (1968)

Interpretación: 8 · Estilo: 6  · Sonido: 6

Una interpretación muy poderosa, llena de tragedia, heroismo y mucho colorido, con sabor a tradición. El himno está repleto de sensibilidad, pero también es majestuoso y con un toque trascendentalidad. La coda lleva a la cuminación aguerrida y chispeante. ¡Qué buen intérprete que era Ormandy de la música de Sibelius!

Paavo Berglund• Orquesta Filarmónica de Helsinki • EMI (1987)
Interpretación: 7,5 • Sonido: 7 • Estilo: 8

Vibrante, explosiva y aguerrida.


Herbert von Karajan • Orquesta Filarmónica de Berlín • EMI (1976)
Interpretación: 7,5  · Estilo: 6,5  · Sonido: 7

 Una de las versiones más largas posibles (¡casi 10 minutos!), de tremenda solemnidad y hasta pomposidad, con una vibrante y muy tensa introducción, y una segunda parte llena de orgullo y grandiosidad. Muy buena versión a pesar de los excesos del director de Salzburgo.

Hans Rosbaud • Orquesta Filarmónica de Berlín • DEUTSCHE GRAMMOPHON (1954, 1996)

Interpretación: 7,5 • Estilo: 6,5 • Sonido: 3,5 (mono)

Densos y poderosos los acordes iniciales, el director austriaco arranca furia y empuje heroico al allegro. El himno se conduce con nobleza y cierto espíritu iluminador y benélovo, prolongado en la coda, de nuevo de tintes heroicos. Buena versión de la escuela germánica.

Orquesta Sinfónica Leopold Stokowski • Leopold Stokowski • EMI (1957)
Interpretación: 7  · Estilo: 6  · Sonido: 6
El mítico Stokowski, que reverenció la música de Sibelius desde que esta llegó a las orquestas americanas que dirigía, se enfrenta con personalidad propia al clásico. La primera parte resulta opresiva, muy dramática, mientras que el allegro se alcanza con fuerza y sonido militar (muy destacado el sonido del viento y la percusión). El himno suena precisamente eso, a un orgulloso y trascendental sentimiento de identidad, con son sus acordes masivos y henchidos de grandiosidad. Peculiar pero buena versión, recomendable para los fans del director, pero agradable para el sibeliano.

Andrew Davis • Orquesta Filarmónica de Bergen • CHANDOS (2014)
Interpretación: 7 • Estilo: 7,5 • Sonido: 9 (SACD)

El director británico ha visitado en algunas ocasiones el repertorio del maestro con bastantes buenos resultados. Su estilo es refinado y elegante (aunque algo pálido y sin la nitidez sibeliana necesaria), y esta Finlandia de orquesta noruega también lo es, con un comienzo noble y sentido, que se convierte en una aristocrática y orgullosa marcha en el allegro. El himno es lírico y emocionado, de nuevo noble y hasta sublime, mientras que la coda es potente, sin estridencia. Buena versión.

Leif Segerstam • Orquesta Sinfónica Nacional Danesa • CHANDOS (1990)
Interpretación: 7 • Estilo: 7  • Sonido: 6,5

Primera de las tres grabaciones de la obra por el maestro finlandés (una de ella con coro), en este caso durante su antigua etapa con la orquesta danesa. El comienzo, muy lento, suena muy solemne, con gravedad y trágica densidad, pero sin pesadez. Las fanfarrias resultan amenazantes, para pasar a un allegro poderoso, quizá lastrado por una grabación no precisamente exquisita. El himno, aún más lento, tiene un tono muy lírico e intensamente nostálgico (quizá en exceso). El final resulta muy efectivo, sin pomposidad. Buena versión.

Tuomas Ollila • Orquesta Filarmónica de Tampere • ONDINE (1995)
Interpretación: 7 • Estilo: 7 • Sonido: 7,5

Ollila inicia su versión de la obra con unos metales trágicos y muy expresivos, y toda la sección inicial está muy bien interpretada, aunque la orquesta quede a veces algo empastada. Las fanfarrias son precisas y firmes (excelentes cobres los de Tampere). El allegro mantiene un toque marcial y aguerrido, quizá algo empastado de nuevo. El himno opta por una entonación casi de coral, muy vocal, y el final es tumultuoso y lleno de henchido orgullo. A pesar del currículum "menor" del maestro y algunas tosquedades, es una versión muy destacable.


Malcolm Sargent • Orquesta Filarmónica de Viena •
EMI (1961)
Interpretación: 7 • Sonido: 6 ,5 • Estilo: 6

Una gran versión de este convencido sibeliano británico, eléctrica y vibrante, dramática sin excesos.


Adrian Boult • Orquesta Filarmónica de Londres • 1956 publ. SOMM (2009)
Interpretación: 7 • Estilo: 6 • Sonido: 5,5

En la mejor escuela británica de interpretación británica, el maestro Boult nos ofrece una visión poderosa y muy dramática de la obra, aunque los timbres pueda sonar un poco añejos. La sección inicial suena con gran gravedad y amenaza, aunque reserva todo elpoder para el allegro, rápido, desenfadado y con tintes heroicos. El himno suena esperanzado, lleno de un anhelo profundo, y el final repleto de grandiosidad. Buena y enérgica versión, aunque como decimos puede haber envejecido bastante.

Herbert von Karajan • Orquesta Philharmonia • EMI (1959)

Interpretación: 7  • Estilo: 6  • Sonido: 5,5 

No tan lenta como en su grabación anterior, en este registro Karajan opta por una sonoridad opresiva y solemne, como un gran muro de angustia y desesperanza. Cuando surge la primera reacción no parece lo sufucientemente firme, pero al llegar el allegro todo suena más dedicidido y valiente. El himno, no es más lírico que en el 52, pero suena más repleto de sentimiento, esperanzador incluso. Buena versión.

Neeme Järvi • Orquesta Sinfónica de Gotenburgo • Deutsche Grammophon (1996)
Interpretación: 6,5 • Sonido: 8 • Estilo: 8

Solemne y eléctrica, llena de fuerza, quizá peca algo del habitual amaneramiento de las grabaciones del estonio para el prestigioso sello alemán.


Constantin Silvestri • Orquesta Sinfónica de Bournemouth • ¿HMV (1966/68)? - EMI (2013)
Interpretación: 6,5  • Estilo: 6,5  • Sonido: 6,5

El maestro de origen rumano expone una visión solemne de la pieza, con una introducción poderosa, una sección rápida heroica y orgullosa, y un himno reposado y esperanzado, con un final enérgico y decidido. Buena versión, muy de la vieja escuela británica de dirección, pero de gran calidad.

Leif Segerstam • Orquesta Filarmónica de Helsinki • Ondine (1999)
Interpretación: 6,5 • Sonido: 8 • Estilo: 7

A pesar de que la lentitud excesiva y cierta falta de dramatismo perjudican la pieza, su lirismo y apasionamiento lo compensan. El himno es especialmente emotivo. Una de las versiones más indiscutiblemente románticas.


Ole Schmidt  • Orquesta Hallé • EMI (1981)
Interpretación: 6,5  • Estilo: 7,5  • Sonido: 7

Solemnidad y tragedia se exploran en la primera parte, con un indudable espíritu nórdico, oscuro y fascinante. Las fanfarrias irrumpen agresivas, lo que da más intensidad al allegro, que alcanza una gran autoridad. El himno es bastante más flojo, con poca emoción y demasiada contemplación, pero la coda vuelve a dar grandeza a la grabación. Buena versión.

Thomas Beecham • London Philharmonic Orchestra •  COLUMBIA (1938) [varias reediciones, p. ej. NAXOS (2003)]
Interpretación: 6,5  • Estilo: 6  • Sonido: 3,5 (mono)

El maestro inglés comienza su histórica grabación (¡1938!) con un coro antifonal de metales de gran peso, con un clima opresivo y quasi religioso en el que no cabe la esperanza. La masa se va adelgazando con la llegada de la batalla, que se convierte en dichosa paz con el himno, entonado primero con timidez y después con amabilidad, terminando el conjunto con cierta pompa. Buena interpretación, pero Beecham hizo mucho mejores sibelius.

Pietari Inkinen • Orquesta Sinfónica de Nueva Zelanda • NAXOS (2010)
Interpretación: 6,5  • Estilo: 7,5  • Sonido: 7

El sonido de las antípodas que nos trae el jovencísimo director finés (30 años en el momento de la grabación) da como resultado una Finlandia de buena factura (y excelente precio). La sección lenta es solemne, melancólica más que trágica, mientras que el allegro es belicoso y chispeante. El himno se eleva sosegado y tremendamente nostágico (¿recuerda Inkinen su patria?)

Herbert von Karajan • Orquesta Philharmonia • EMI (1952)
Interpretación: 6,5  • Estilo: 6  • Sonido: 4 (mono)

Aunque más fiel a la partitura que en versiones posteriores, Karajan grabaría con 46 años ésta su primera Finlandia discográfica con cierta pesadez, aunque con un espíritu serio y nada condescendiente al efectismo. Lo más logrado sin duda el lirismo del himno.

Colin Davis • Orquesta Sinfónica de Boston • Philips (1976)
Interpretación: 6 • Sonido: 7 ,5 • Estilo: 6,5

Sonoridades amables y limpias, pero carente de fuerza. Sin duda podríamos esperar más del gran director británico de Sibelius en la actualidad.


Yoel Levi • Orquesta de Cleveland • TELARC (1984)
Interpretación: 6 • Estilo: 7 • Sonido: 7

Una versión en la "tradición" sibeliana de los EE.UU. El director israelí ofrece un fresco trágico y opresivo para la primera parte, lleno de nobleza y dignidad, y un allegro valiente y efectivo (aunque las trompetas no resulten muy finas), con un himno ilusionante aunque discreto. Sin tener ningún fallo vistoso, la versión de Levi aporta sin embargo poca novedad, la verdad.

Alexander Gibson • Orquesta Nacional Escocesa • CHANDOS (1977)
Interpretación: 6 • Estilo: 6 • Sonido: 6,5

Sencilla, sin ninguna pomposidad, con un comienzo muy rápido y rítmico, y un allegro que parece destilar una curiosa timidez, aunque sin perder realmente su efectividad. Gibson no saca de la pieza todo lo que podría sacar, pero tampoco la traiciona.

John Barbirolli • Orquesta Hallé • Emi (1966)
Interpretación: 6 • Sonido: 6 • Estilo: 6

Buenas secciones inicial y en el himno, dramática pero con el sonido de la vieja escuela, tendente a empastar en exceso los timbres, lo que perjudica a la música de Sibelius aun en esta obra de orquestación más clásica.

Kurt Sanderling • Orquesta Sinfónica de Berlin • Berlin Classics (1983)
Interpretación: 6 • Sonido: 6 • Estilo: 5,5

Severa y mate, sonido un tanto schumanniano y de la vieja escuela.


Vassily Sinaisky • Orquesta Filarmónica de Moscú • (1991) publ. BRILLIANT (2010)
Interpretación: 5,5 • Estilo: 6,5 • Sonido: 5,5

El director ruso inicia la pieza con un tono más elegiaco que grave u opresivo, derivando hacia una alegría ligera pero sincera con las fanfarrias y el muy animado allegro. El himno suena muy melodioso, quizá demasiado ligado, y afectado de la misma celeridad anterior. El final es festivo, de nuevo desenfadado, casi a la Glinka. Una versión menor, no obstante cumplidora, de la que sólo nos desagrada la toma de sonido.


Versión intermedia

Osmo Vänskä • Orquesta Sinfónica de Lahti • Bis (2000)
Interpretación: 9,5 • Sonido: 8 • Estilo: 9

Es la única versión disponible, pero en cualquier casi es una interpretación magnífica, con lo que posiblemente permanecerá como la única por largo tiempo. Lo dicho para su grabación de la versión definitiva vale para esta grabación prácticamente perfecta.

Arreglos


Piano

La grabación del magnífico arreglo para piano ha de buscarse en las integrales para el instrumento de la que
ya hablamos en su día. Al igual que indicamos entonces, sobre todas integrales mencionaremos las dos grabaciones del sello sueco Bis.

Folke Gräsbeck, piano • Bis Cd-1909/11 (2000-2008) [en "The Sibelius Edition 4: piano music I"]
Interpretación: 8 • Sonido: 8 • Estilo: 9

Una gran interpretación, llena del buen hacer y conocimiento de Gräsbeck. A pesar de no ser un gran virtuoso, el pianista finlandés demuestra una musicalidad fuera de toda duda. Su sabiduría sobre el autor por parte de este intérprete-estudioso nos deja una visión trascendental y de gran profundidad, sin caer nunca en los tentadores fuegos de artificio que la transcripción ofrece.

Folke Gräsbeck, piano  • BIS (2015)
Interpretación: 8 • Sonido: 7,5 • Estilo: 9

Gräsbeck acude al propio instrumento del compositor en la intimidad de Ainola, para grabar un disco que tiene muchísimo de acto de devoción. Aunque el piano en sí no es el mejor del mundo, el ambiente de la grabación tiene mucho de mágico. La versión del profesor finés tiene un punto de nostalgia en la primera parte, y alcanza más gravedad con las primeras fanfarrias. El allegro se dibuja con simplicidad y honradez, mientras que el himno vuelve a esa nostalgia del comienzo, ahora más sana y muy emocionada. El final se deja contagiar por esa emoción, y termina la música con gran jovialidad.  

Eero Heinonen, piano  • FINLANDIA RECORDS (1995-2000) / WARNER Apex (2003)
Interpretación: 7 • Sonido: 7 • Estilo: 8

Heinoinen, pianista muy cabal para la mayoría de la obra de Sibelius (de la que ha realizado una integral, al menos de las obras publicadas), pero parece tener dificultades a veces con la transcripción, especialmente en las partes más masivas, sacando no obstante lo mejor en la inicio de la pieza y en el himno, al que consigue dar un carácter intensamente lírico.


Erik T. Tawaststjerna, piano • Bis CD-366 (1987) [en "The complete piano transcriptions volume I"]
Interpretación: 6 • Sonido: 6,5 • Estilo: 7

Sin duda las limitaciones del pianista no ayudan a esta pieza, la más virtuosística de las transcripciones. No obstante tiene cierto valor histórico.


Coro masculino, versión de 1938 con texto de W. Sola

Como señalamos al hablar de estos arreglos, el presente ha sido muy poco difundido. Las únicas grabaciones que podemos comentar son las siguientes,
aparecidas [tras la publicación original de este post] en la integral absoluta de la Sibelius Edition de Bis:

- BIS (2006, ed. 2010) [Sibelius Edition XI]
Interpretación: 9,5 • Sonido: 9 • Estilo: 9,5

La interpretación de la Sibelius Edition es impecable, una ejecución límpida, sensible y henchida de orgullo hace difícil un rival. Sólo demuestra por cierto que el arreglo posterior del compositor ciertamente será el más acertado.

- BIS (2010)  [Sibelius Edition XIII]
Interpretación: 7,5 • Sonido: 9 • Estilo: 9

Esta versión del himno se utilizó como número para la "Música masónica" opus 113, que fue grabada en su integridad de nuevo por el YL, lo que explica esta segunda grabación con los mismos protagonistas en la integral. No obstante se percibe un entusiasmo bastante menor, con una interpretación más rutinaria y algún que otro tenor con timbre no del todo adecuado. En todo caso la grabación de todo el opus 113 es esencial.


Aparte tenemos noticia de otra grabación del Coro Condomino dirigido por T. Satomaa. Sentimos no poder ofrecer más información.


Coro masculino, arreglo de 1940 con texto de V.A. Koskenniemi

Este arreglo, como los siguientes para coro mixto, puede encontrarse en varias antologías corales de coros de todo el mundo. Todas las versiones destacadas se las debemos a un mismo coro, el legendario YL , con el mismo director. En primer lugar comentamos las grabadas para el sello Finlandia, las más antiguas y sin dua mejores.


YL (Ylioppilaskunnan Laulajat / Coro de la Universidad de Helsinki • Matti Hyökki, director
- Finlandia Records (1987) [en varias recopilaciones]
Interpretación: 8,5 • Sonido: 7 • Estilo: 9,5
- Finlandia Records (2003) 0927-49774-2 [en "Complete songs for male voice choir a capella"]
Interpretación: 9,5 • Sonido: 8,5 • Estilo: 9,5


Sensacionales registros, prácticamente sin réplica, de esta autentica institución de la música en Finlandia que estrenó en su día muchas de las obras corales de Sibelius y que conoce a la perfección las partituras del maestro, muy especialmente ésta que han difundido por todo el mundo. La grabación de 2003 es mejor que la anterior, y bastante más fácil de encontrar, en un doble CD que recomendamos sin dudarlo por un momento, con todos los coros masculinos a capella del maestro.

- BIS (2006, ed. 2010) [Sibelius Edition XI]
Interpretación: 7,5 • Sonido: 9 • Estilo: 9

Mucho más floja que la grabación para Ondine, el coro muestra algunas debilidades en una de las líneas de tenor, y el conjunto el general es algo más monótono y frío. Aparte de esas pegas, es una buena versión.


 
Coro mixto, arreglos de 1948 con texto de V.A. Koskenniemi

Finlandia Records y Bis rivalizaron en los 90 con sendas (quasi-) integrales de coros mixtos y femeninos que nos presentan los arreglos correspondientes del Finlandia-Hymni. Una tercera ver

Coro Jubilate • Astrid Riska • Bis CD-825 (1996)
Interpretación: 9 • Sonido: 7 • Estilo: 9,5

La grabación presenta el arreglo en Fa Mayor, aunque se produce un hecho sorprendente y un tanto incomprensible: esta un semitono por encima. ¿Algún problema de afinación? ¿Problemas de entonación? ¿Flagrante descuido? Aparte de esto de eso es una versión formidable, un coro de una sonoridad maravillosa, emocionada a la vez que moderna, en el mejor estilo sibeliano posible.

Coro Jubilate • Astrid Riska • Bis CD-998 (1999)
Interpretación: 8,5 • Sonido: 7 • Estilo: 9,5

Sobre la interpretación del arreglo en La bemol Mayor nada habría que agregar a su versión del arreglo anterior (salvo que sí está en el tono original).

Coro de cámara Tapiola & Amigos de Sibelius • Hannu Norjanen • Finlandia Records 0630-19054-2 (1998) [en "Complete Choral Songs for Mixed, female and Children's Voices"]
Interpretación: 7 • Sonido: 7 • Estilo: 8,5
En esta grabación se presentan ambos arreglos consecutivamente. Todo el doble CD es impecable musicológicamente, si bien la calidad del coro es bastante inferior a la del Coro Jubilate. No obstante, fuera de la comparación, ambas son muy buenas interpretaciones (y en los tonos correctos).

Coro Dominante • Seppo Murto •BIS (2009-10) [Sibelius Edition XI]
Interpretación: 8,5 • Sonido: 9 • Estilo: 9

La integral sibeliana volcó en su mayor parte las lecturas de Coro Jubilate, pero en algunos casos hubo varias susticiones, como es el caso de esta versión en Lab Mayor del himno. Una versión clara y cristalina, con una emoción contenida pero profunda, muy elegante. Un cuidado además muy grande en la pronunciación. Justamente la lectura más idiomática hace más comprensible la sustitución, aunque el nivel artístico sea muy semejante.



Poema sinfónico con parte coral

El arreglo del que vamos a hablar a continuación no es una idea propiamente de Sibelius, sino que se ha establecido en la práctica orquestal del país de los mil lagos para dar aún más dimensión a la obra: unir alguno de los arreglos del himno en versión coral (exactamente el de voces masculinas de 1940 o el de coro mixto de 1948 en el La bemol Mayor original de la obra orquestal) al poema sinfónico, superponiéndose a la aparición oportuna de dicha parte.

La idea, repitámoslo, no procede del compositor, y ciertamente creemos que no favorece en absoluto a la obra de la que, recordémoslo, el propio autor no estaba dispuesto en principio a realizar ningún arreglo vocal, pensando en su origen puramente orquestal y abstracto.

Además el planteamiento se hace contradictorio en la breve aparición final del himno, cantado en algunas versiones y en otras no.

No nos decantamos en absoluto por esta formulación de la obra, ajena a la concepción original de Sibelius, y suponiendo que, de haberlo concebido él mismo, hubiera realizado seguro cambios en la orquestación. No obstante son varias las grabaciones de valía de esta versión, y no nos sustraemos a comentarlas para que nuestros lectores puedan acceder a esta curiosidad.

Eri Klas • Coro y orquesta de la Ópera Nacional Finlandesa • Ondine (1990)
Interpretación: 7 • Sonido: 7,5 • Estilo: 7
Uno de esos maestros locales que raramente traspasan fronteras nos brinda sin embargo una versión realmente maravillosa de Finlandia, completada con el arreglo para coro mixto del himno. Lírica y apasionada.

Leif Segerstam • Coro Masculino de la Politécnica • Orquesta Filarmónica de Helsinki • Ondine (2003)
Interpretación: 7 • Sonido: 8 • Estilo: 7
Lenta, lírica y solemne como suele ser habitual en el director, sin duda la aportación coral sublime eleva la calidad de la interpretación

Neeme Järvi • Coro masculino Laulun Ystävät• Orquesta Sinfónica de Gotenburgo • BIS (1984)
Interpretación: 6,5 • Sonido: 5,5 • Estilo: 8
Versión algo desangelada, pero contundente. Lo peor: el sonido de este disco por otra parte magnífico. Lo mejor: el carácter ceremonial que logra sugerir Järvi.

Paavo Järvi • Coro masculino nacional estonio • Orquesta Nacional Estonia • Virgin (2003)
Interpretación: 6 • Sonido: 7,5 • Estilo: 7
Paavo Järvi ha seguido los pasos de su padre incluso en los repertorios menos habituales, como es esta versión con coro masculino de Finlandia. Una versión correcta pero quizá algo fría y aséptica.
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Terminamos con esta discografía nuestra serie sobre Finlandia opus 26, que a su vez se remonta a una serie de posts que dedicamos a la Música para las celebraciones de la prensa, origen de esta popular obra.

Nuestro próximo post será un epílogo de esta última serie, pues le dedicaremos a desmitificar un comentario tan extendido como rematadamente falso: "Finlandia es una descripción del país de Finlandia". Aclaremos por qué no es así y el probable origen del falso mito.

[Ampliado: 1 de julio de 2015 ]