martes, 24 de noviembre de 2009

Catálogo cronológico: (Ib) Búsqueda de una voz propia (1889-1892)

Sección anterior (Ia): Academicismo en Finlandia (1876-1888)

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Presentamos la segunda parte del catálogo cronológico de las obras completas de Jean Sibelius. En la
primera sección ya advertimos de las fuentes y los parámetros que íbamos a usar, de los cuales me gustaría recordar lo siguiente: hay cierta imprecisión en el orden de estas primeras entradas del catálogo. En este segundo subperiodo de la obra de nuestro autor, son muchos los ejercicios y esbozos, que raramente están fechados de forma exacta, por lo que el orden no será muy exacto. Las excepción la constituyen las obras en las que Sibelius concentra sus esfuerzos y los encargos, en las que existen más pretensiones artísticas, que suelen estar bien datadas. Las más importantes aparecen comentadas en nuestra biografía.

Según la
periodización que hemos propuesto, esta parte del catálogo corresponde al segundo y último subperiodo dentro del periodo general "de estudio", la etapa formativa del músico, que comprende desde sus primeros intentos compositivos en 1876 hasta "Kullervo" opus 7 en 1892. Ésta obra es una pieza bisagra entre este periodo y el siguiente, ya que es la culminación de las búsquedas musicales en su aprendizaje y a la vez es su primera obra compuesta con afán artístico puro y presentada al público, su primera obra madura dentro de su (relativa) inmadurez. A efectos prácticos consideraremos "Kullervo" dentro de la etapa siguiente, señalando no obstante que los meses de su composición (otoño de 1891 e invierno de 1892) son los marcan con poca precisión el límite.

Durante este subperiodo Jean Sibelius se libera del proceso de aprender imitando y emulando, de seguir lo dictado por las normas para encontrar su propio camino, los aspectos técnicos con los que se sentía agusto, los parámetros melódicos, armónicos rítmicos y constructivos acordes a su personalidad y estética. El autor se incorpora al romanticismo final de aquella época: su romanticismo debe en su colorido nórdico de Grieg, además de la influencia de los originales músicos rusos, en especial la de Chaikovsky, pero a su vez sus propuestas tendrán mucho originalidad desde el primer momento. Los estudiosos señalan que en Florestan para piano JS.82, la Suite en La Mayor para trío de cuerda JS.186, el Cuarteto de cuerda en la menor JS.183 y la
Sonata para violín y piano en Fa Mayor JS.178 ya se encuentran los rasgos musicales que definen el estilo de Sibelius, anunciando de manera plena su estilo definitivo, aunque aún esas obras tengan un acabado "primerizo".

Sibelius empieza a experimentar en estas obras con la modalidad y con progresiones armónicas no habituales que se desprenden de ella, con los ritmos monótonos de melodías rúnicas con notas pedales, con obstinati, con derivación motívica a partir de un motivo germinal... Todavía tímida y aisladamente, pero es la primera vez que oímos la auténtica voz de Sibelius.

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Capítulos correspondientes en la biografía:


1887-89

- [Mazurka] en sol menor, para cello solo ( 2 versiones)


1888-89
[obras diversas de fecha exacta indeterminada durante el curso 1888-89, fundamentalmente ejercicios para el Instituto de Wegelius]

- "Ack, hör du fröken Gyllenborg" ("Ah no, escucha, señorita Gyllenborg) JS.10, para coro mixto a capella [referido en ocasiones con el título de "Ballad" ("Balada")]
- [Andantino] en si menor JS.92, para violoncello y piano [para concierto de cello?]
- Andante molto en si menor (HUL 674-75), para violoncello y piano [para concierto de cello?]
- [33 pequeñas piezas], para cuarteto de cuerda
- [Allegro] en sol menor, para cuarteto de cuerda
- Allegro [exposición de un primer movimiento de sonata] en la menor JS.26, para violín y piano
- Andante - Allegro en JS.31, para piano y cuarteto de cuerda
- Moderato - Allegro appassionato en do# menor JS,131, para cuarteto de cuerda
- Andante molto sostenuto en si menor JS.37 , para cuarteto de cuerda
- Allegro en mi menor JS.28, para cuarteto de cuerda
- Allegretto en La Mayor JS.17, para cuarteto de cuerda
- Più lento en Fa Mayor JS.149, para cuarteto de cuerda
- Adagio en fa menor JS.14 , para cuarteto de cuerda
- Andante - Allegro molto en Re Mayor JS.32, para cuarteto de cuerda
- [Tres exposiciones de fuga] en re menor, para piano
- [Polka] en Mi bemol Mayor JS.75, para piano
- "Orgier" ("Orgía") JS.143, para voz y piano
- "Skogsrået" ("La ninfa del bosque") JS.171, para voz y piano
- "Höstkväll" ("Tarde de otoño") (HUL 1180), para voz y piano [fragmento, la canción opus 38 nº1 de 1903 tiene el mismo texto, pero la música es diferente]


1889

- Florestán JS.82, para piano
- Andantino en La Mayor JS.38, para violín, viola y violoncello [posiblemente para Suite JS.186]
- Suite en La Mayor JS.186, para violín, viola y violoncello [parte del violín del cuarto movimiento perdida]
- Fuga para Martin Wegelius en la menor JS.85, para cuarteto de cuerda
- Cuarteto de cuerda en la menor JS.183
- Alegretto en Mi Mayor JS.21, para piano
- Valse. À Betty Lerche JS.1, para piano
- Sonata en Fa Mayor JS.178, para violín y piano
- [Allegro] en re menor, para piano, violín y violoncello [incompleto]
- Canon en sol menor JS.50, para violín y violoncello
- Obertura en fa menor JS.146, para torviseitsikko (septeto de metal)
- Fantasía JS.79, para violoncello y piano [parte del piano perdida]
- Tempo di valse en fa# menor JS.194, "Vals Lulú", para violoncello y piano
 - Andantino en Re Mayor, para piano "Para Emma Kristina Marie-Louise Berndtson - Lulu"[descubierto en 2012]
- Adagio en fa# menor JS.15, para violoncello y piano
- [Allegro, exposición del primer movimiento de una sonata] en re menor JS.179a, para piano [incompleto]
- Sinfonía Macbeth (proyecto según testimonio de Alma Söderhjelm)
- Allegretto en Si bemol Mayor, para cuarteto de cuerda
- [Dos esbozos de sonata], para piano
- [Once esbozos de sonata], para piano
- [Allegro, exposición del primer movimiento de una sonata] en re menor JS.179b, para piano [incompleto]
- [Allegro, exposición del primer movimiento de una sonata] en Do Mayor Mayor JS.179c, para piano
- [Allegro, primer movimiento de una sonata] en Mi Mayor Mayor JS.179d, para piano
- [Allegro, exposición del primer movimiento de una sonata] en do menor JS.179e, para piano [incompleto]
- Allegro JS.25, para torviseitsikko (septeto de metal)


1889-90

- Corales para Becker, para coro mixto a capella: "Der König träumte" ("El rey soñado"), "Der Mensch ist in seinem Leben wie Gras" ("El hombre es en su vida como la hierba"), "Die Todten werden dich Herr nicht loben" ("Los muertos no te alabarán, Señor"), "Die Wasser sahen dich" ("Las aguas te vieron") [fragmento], "Es ist unser Herrscher" ("Él es nuestro Señor"), "Gelobet sei dem Herrn" ("Alabado sea el Señor"), "Halleluja Halleluja", Halleluja Amen", "Herr Gott mein Heiland" ("Señor Dios, mi salvador"), "Ich gehe hinein zum Altar des Gottes" ("Voy al altar de Dios"), "Ich will deines Namens gedenken" ("Yo recordaré tu nombre"), "Mein Herr ich rufe dich an" ("Mi Señor, te llamo"), "Sei mir gnädig" ("Sé piadoso conmigo"), "Sende dein Licht und deine Wahrheit" ("Envía tu luz y tu verdad"), "Tag des Herren" ("El día del Señor"), "Was betrübst du dich meine Seele" ("¿Por qué acongojas, alma mía?").
- "Herr du bist ein Fels" ("Señor, eres una roca"), coral para coro mixto y orquesta (dos versiones)
- "Herr erzeige und deine Gnade" ("Señor, muéstranos tu piedad"), coral para coro mixto y orquesta (dos versiones)
- "Vi kysser du fader min fästö här?" ("¿Por qué besarte, padre, corazón mío?") JS.218, para coro mixto y piano [referido en ocasiones con el título de "Sonnens brud" ("El hermano del Sol")]


1890

- Vivace en sol menor (HUL 0517), para quinteto de piano y cuerda [concebido como scherzo del Quinteto JS.159]
- Quinteto para piano y cuarteto de cuerda en sol menor JS.159
- Romanza / Grave en si menor opus 2 nº1, para violín y piano [versión original, revisada en 1911]
- [Adagio] en re menor, para violín y piano
- Adagio en re menor JS.12, para cuarteto de cuerda
- Cuarteto de cuerda en Si bemol Mayor opus 4
- Concierto para violín [mencionado por E. Tawaststjerna, proyectado una noche tras asisitir a la representación de Don Giovanni, no realizado]
- "Likhet" ("Semejanza) JS.120 , para voz y piano [el coro JS.121 de 1922 tiene el mismo texto, pero la música es diferente]
- Obertura para orquesta [mencionada por E. Tawaststjerna, ejercicio, destruída tras las críticas de Goldmark? = JS.145?]

1889-91

- [Largamente] en mi menor, para violín y piano [fragmento]
- "Jag kysser dig ej" ("Yo no te besaré")(HUL 1183), para voz y piano [fragmento]

1890-91
- Andantino y Minueto JS.45, para torviseitsikko (septeto de metal)
- "Löjet var utan hem" ("La sonrisa estaba sin hogar")(HUL 1286/2), para voz y piano [fragmento]


1891

- "Drömmen" ("El sueño") opus 13 nº5, para voz y piano (versión preliminar: HUL 1083)
- "Hjärtats morgon" ("La mañana del corazón") opus 13 nº3, para voz y piano (versión preliminar: HUL 1079 & 1080)
- Scherzo en fa# menor JS.164, para piano
- Minueto en Si bemol Mayor, para piano [arreglo para violín y cello, versión para orquesta JS.127, nueva versión (sin trío) en la música de escena para "Rey Christian" opus 27]
- [Minueto] en Fa Mayor (HUL 0419/14), para violín y cello (incompleto) [versión del Minueto en Sib Mayor para piano]
- La pompeuse Marche d'Asis JS.116, para cuarteto de cuerda [versión original, perdida]
- Perpetuum mobile opus 2 nº2, para violín y piano [versión original como "Epilogue", revisada en 1911]
- Obertura en Mi Mayor JS.145, para orquesta
- Scène de ballet JS.163, para orquesta
- "Fågellek" ("Juego de pájaros") opus 17 nº3, para voz y piano
- Cuarteto en do menor / Do Mayor JS.156, para piano, dos violines y violoncello [arreglo de JS.198, original perdido]
- Zirkusmarsch (Marcha de circo) JS.223, para formación desconocida (orquesta? banda?) [perdida]
- Fäktmusik (Música de esgrima) JS.80, para orquesta [perdida]
- Tema y variaciones en do menor JS.198, para piano [perdido, arreglo como para piano, dos violines y cello JS.156]
- "Våren flyktar hastigt" ("La primavera está huyendo") opus 13 nº4, para voz y piano
- "Sov in!" ("¡Duerme!") opus 17 nº2, para voz y piano [esbozo, terminada en 1894]
- [Allegretto] en Mi bemol Mayor, para trío con piano [incompleto]
- Förspel (Preludio) JS.83, para torviseitsikko (septeto de metal)
- "Jägargossen" ("El joven cazador") opus 13 nº7, para voz y piano
- La pompeuse Marche d'Asis JS.116, para piano, dos violines y violoncello [arreglo, perdido]
- La pompeuse Marche d'Asis JS.116, para trío con piano [arreglo]

1890-92

- [Polka] en mi menor, para piano [fragmento]
- [Larghetto] en re menor, para violín y piano [fragmento]
- "Flickan gick en vintermorgon" ("La muchacha salió una mañana de invierno")(HUL 1180) , para voz y piano [fragmento, la canción opus 3, "Arioso", de 1911 tiene el mismo texto, pero la música es diferente]

1891-92

- Septeto u octeto para flauta, clarinete y cuerda [proyecto perdido, sus temas fueron esbozados, pasando supuestamente a En saga]
- Dúo en Do Mayor JS.66, para violín y piano
- "Frihet" ("Libertad"), para voz y piano [fragmento]
- "Drick, De förflyga de susande pärlorna" ("Bebe, las burbujeantes perlas se desvanecen"), para voz y piano [fragmento]
- "Den första kyssen" ("El primer beso") JS.57, para voz y piano [fragmento, la canción opus 37 nº1 de 1900 tiene el mismo texto, pero la música es diferente]
- "Se'n har jag ej frågat mera" ("Desde que yo no pregunté nada más") opus 17 nº1, para voz y piano (versión preliminar: HUL 1400/5)
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Sección siguiente (II): Periodo kalevaliano (1892-1897)

jueves, 19 de noviembre de 2009

Biografía (11): de Karelia a "Karelia" (1892-1893)

Capítulo anterior (10): Kullervo y la boda (1891-1892)
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Jean Sibelius y Aino acababan de casarse, bajo los auspicios del éxito de "Kullervo" opus 7, y emprenden su viaje de miel a la región de Karelia.

Karelia es, en las décadas previas a la independencia de Finlandia, un auténtico mito. Para el pensamiento nacionalista de aquellos días la región de Karelia ha conservado la esencia misma de la Finlandia ancestral, encarnado en el espíritu del Kalevala. No en vano aún se podían oír allí los cantos y los versos que recogió Lönnrot en su forma más auténtica. Ésta fue una de las razones que llevó a nuestro músico a la tierra báltica.
La región tal y como está dividida en la actualidad entre Finlandia (la regiones situadas a la izquierda) y Rusia (la República de Karelia)
 
Pero Karelia era mucho que un lugar donde se habían conservado los antiguos cantos. Fue la base de todo un movimiento cultural, llamado precisamente "Karelianismo", que busca encontrar esa identidad primordial finlandesa que se había formado en aquellos lugares, protagonista de las viejas leyendas. Esta versión finlandesa del Art Nouveau, con ese fuerte matiz nacionalista, inundó la cultura y el arte especialmente en la década final del siglo XIX.

Ni decir que tiene que nuestro compositor fue el gran karelianista musical. El pintor Gallén-Kallela, el escritor Juhani Aho, el escultor Emil Wikström y otros muchos de los puntales de la cultura de élite finlandesa también hicieron su particular peregrinaje a la tierra de los antiguos héroes.

Como músico, Sibelius cumplió en su viaje elencargo de la Universidad de Helsinki y recorrió la región en busca de los cantores de runos. Anotó entre 15 y 20 temas, con el lugar y el nombre del cantor. No fue un trabajo del todo científico (al menos bajo los cánones actuales), pero es obvio que esas melodías le supusieron mucho. Para una de ellas escribió un acompañamiento de piano ("Tule, tule, kultani" ["Ven, ven, mi corazón"] JS.211), otra la incorporó a la música para los cuadros históricos de la Asociación Educativa de Viipuri de la que hablaremos más abajo.

En cualquier caso el viaje a Karelia impactó a Sibelius más espiritualmente que musicalmente, incluso los elementos puramente musicales que pueden verse como resultado con el encuentro de las viajes melodías no inciden de manera directa, sino muy estilizados, incluso en las composiciones de este año donde se descubren más fácilmente que en el futuro. Como hemos dicho en más de una ocasión, a Sibelius no le interesa el folclore real, sino lo que en él pueda encontrar del pasado mitológico: ciertamente la visión de un karelianista.

También fue un buen viaje compositivamente: tres canciones con texto de Runeberg salieron a la luz, que pasarían a formar parte del número de opus 13: "Under strandens granar"("Bajo los pinos", nº1), "Kyssens hopp" ("Esperanza del beso", nº2) y "Till Frigga" ("A Frigga", nº6). La más interesante, "Under strandens granar" tiene unas pretensiones casi de poema sinfónico, muy en la línea de la futura En saga. Recoge una leyenda sobre el rapto de un niño por parte de una ninfa, tema éste del arrebatamiento al mundo invisible muy característico de la literatura nórdica, y al que Sibelius acudirá en varias ocasiones.

Aino no acompañó a su marido en las últimas etapas de ese viaje lúdico, iniciático y de trabajo. Las últimas semanas fue a visitar a un familiar a Kuopio, aunque llevaba ya algo de nuestro músico en sus entrañas... En aquella ciudad se reunieron finalmente, y conocieron a dos figuras literarias de primer orden, la dramaturga y pionera femenina Minna Canth y el poeta Karl August Tavaststjerna. Incorporado su viejo amigo Juhani Aho a la tertulia, sus discusiones giraron a los temas que aquella época ocupaban el círculo literario, como eran la teosofía y el budismo. Sibelius fue muy escéptico ante aquellas materias, pero sin duda fueron discusiones enriquecedoras para el joven artista.

Jean y Aino volvieron finalmente a Helsinki, donde alquilaron un piso en el centro en lo que hoy es la Kalevankatu (Calle Kaleva). El hermano del músico, Christian, viviría con ellos. Aino fue una buena esposa para Jean, su amor era una auténtica devoción. Le permitió sus excentricidades monetarias y su tendencia a la melancolía, pero siempre estuvo atenta a servirle de apoyo. Sin duda fue desde el principio consciente de su genialidad, y ante su arte y ante su persona hizo grandes concesiones sin pretender nunca alterar su poder creativo. No fue Aino una mujer a la sombra, una mujer servicial, sino una mujer que comprendió que no podía irrumpir egoístamente en su tarea musical.

Para poder prosperar económicamente, nuestro autor se sacrifica a la - bajo su punto de vista - ingrata tarea de dar clases, en cualquier caso preferibles para él formar parte de una orquesta o dirigir un coro. Acepta las proposiciones que Kajanus y Wegelius le habían formulado meses antes y enseña en la Escuela de la Orquesta y en el Instituto de Música, tanto teoría como violín. No obstante jugó un papel secundario en ambas instituciones, ya que los grandes alumnos preferían, lógicamente, a los directores. Como complemento, durante el curso 1892-93 se convierte de nuevo en el segundo violín del cuarteto del Instituto.

Treinta horas semanales de docencia, además del cuarteto, suponían una gran carga para el compositor, que por supuesto quería seguir centrado en la creación por encima de todo. El cuarteto lo dejó en un año, y en cuanto le fue posible las clases regulares.
Kajanus había pedido a nuestro compositor que escribiera una pieza orquestal corta. Para el gran director "Kullervo" opus 7 era demasiado difícil de montar, lo que dejaba pocas oportunidades para que su música fuese oída y el nombre del autor conocido. Era necesario, creía Kajanus, que Jean Sibelius crease una obra de repertorio, que todas las orquestas de Finlandia y pronto del extranjero pudiesen incorporar a sus programas. Es así como nuestro músico comienza la composición de Una saga, que pronto desbordó y con mucho la intención de Kajanus.

En septiembre Abraham Openjerä cantó "Under strandens granar" y "Till Frigga" en concierto, y sorprendieron por su originalidad y modernidad. Pronto se decidió a publicar todo el ciclo de Runeberg (Siete canciones opus 13, con piezas compuestas desde su estancia en Viena) en la prestigiosa Breitkopf y Härtel, en Leipzig. Por primera vez el nombre del autor aparecía en portada, y además en una edición internacional. El camino de su futuro ya estaba trazado.

Karl August Tavaststjerna le visitó en Helsinki, y entabló amistad con el compositor. Pero el poeta, un hombre del bosque nórdico, no se sentía a gusto en la gran ciudad, y pronto despareció de su vida (aunque el músico recurrió en más de una ocasión a sus versos para escribir canciones).

En cambio en esos meses afianzó su amistad con el pintor Akseli Gallén-Kallela, sin duda el mayor artista plástico finlandés de su generación, con el que compartía muchos ideales, entre ellos el del amor por el Kalevala y el karelianismo. Hubo entre las dos figuras de talento una gran atracción, pero también tensión por sus personalidades tan diferentes (Sibelius melancólico, soñador y meditativo, Gallén-Kallela temperamental y directo). Fue el principio de los días del "Symposium" (tal y como reflejaría un cuadro del pintor en 1894), el círculo intelectual y lúdico al que pertenecieron ambos, junto a Kajanus (de hecho el líder del grupo), Armas Järnefelt y Adolf Paul.

Autorretrato de Gallén-Kallela, de la época
 
El otoño de 1892 transcurrió entre las clases, la composición y el ocio. Y con el ocio de nuevo los problemas económicos. El 4 de diciembre sin embargo recibió una noticia que le afectó mucho más profundamente: la muerte de su abuela materna Juliana Borg, que había jugado una parte esencial en su infancia. Jean acudió a Hämeenlinna, a la casa de su niñez, donde miles de recuerdos le asaltaron y le llevaron a una profunda melancolía. Fue la última vez que estuviera en ella, ya que fue vendida poco después. Sus sentimientos estuvieron de nuevo a flor de piel en el Año Nuevo de 1893, cuando visitó Loviisa, donde compartió también recuerdos con su tía Evelina.

Mientras prosigue la composición de En saga, hay espacio para otras obras: para celebrar el aniversario de Runeberg, el 5 de febrero de 1893, en el Instituto de Música, nuestro autor escribe un melodrama (JS.125), que acompañaría a un extenso texto del genial poeta: "Svartsjukans nätter" ("Noches de celos"). Como 5 años antes con
"Näcken", Sibelius acompaña la recitación con una soprano (que aquí sólo vocalizará) y un trío de cuerda y piano. El poema amoroso, de fuerte carga erótica, inspirará una partitura realmente hermosa, con momentos realmente mágicos. A pesar de la calidad de la obra, el hecho de su ocasionalidad le hace decidir a guardar sus pentagramas, aunque el mejor material pasará a otra obra de ese mismo año

El poema sinfónico Una saga opus 9 ("En saga" es el nombre en sueco, el más difundido de la obra) es estrenado por el propio autor dirigiendo a la Orquesta de la Sociedad Filarmónica el 16 de febrero. La pieza es extensa y algo bizarra: no cumplía lo esperado por Kajanus (él dirigió el resto del programa, compuesto por Grieg, Schumann y arias de ópera). La fantasía del autor, y quizás también algo aún de su inexperiencia, había tenido pocas ataduras, mostrándonos al Sibelius más imaginativo, visionario e inspirado. La obra tuvo una buena acogida por parte de público y crítica, pero también hubo espacio para algunas reservas (como las de Oskar Merikanto) a sus excesos. Para un concierto en Berlín en 1902 fue sometida a una profunda revisión, que sin duda mejoró el acabado de la obra. Pero, tal y como lamentaba Aino, se hubo que prescindir de algunos "salvajes" pero magníficos pasajes.

La obra orquestal no tiene más programa que el que su propio nombre pueda sugerir. De hecho la misma música es enormemente sugestiva, como parte de esa imaginación desbordada que lo había rodeado: "En saga es [de acuerdo al propio autor] un estado del pensamiento.... En ninguno de mis otros trabajos me he revelado a mí mismo tan plenamente como en En saga".

No corrió la misma suerte "Kullervo" opus 7, que en marzo conocería las últimas tres ejecuciones en vida del autor. Aunque siempre pensó someter a la obra del Kalevala al mismo proceso revisor de Una saga y algunos movimientos sueltos se interpretaron ocasionalmente, la magna obra guardó silencio durante más de 60 años.

Tres días después de este estreno, una nueva obra maestra de Sibelius vino al mundo: su hija Eva. El nombre vino a sustituir por razones obvias al de "Edvard", el planeado por sus progenitores, y se puso en honor de la tía del compositor, Evelina (que desgraciadamente moriría poco tiempo después).

A petición del director del Coro Masculino de la Universidad de Helsinki (el famoso YL), Jalmari Hahl, compuso "Venematka" ("El viaje del barco") opus 18 nº3, una breve pero sensacional pieza basada en un pasaje del Kalevala, inundada del tono popular de las canciones karelias. La obra, que se estrenó el 4 de abril, comenzó con éxito la larga y fructuosa colaboración con el coro universitario, unión ésta la de coro y compositor que prolonga a nuestros días.

Una secuela de ese coro, prosiguiendo el canto de Väinämöinen en el barco, "Heitä, koski, kuohuminen" ("Cesa, catarata, tu furor") fue esbozada. ¿Pensaba en componer un ciclo? Pero desgraciadamente no pasó de ese estado, aunque es posible completar la partitura con las partes escritas. El tema musical principal sería de todas formas empleado en la Sonata para piano opus 12. Y, como veremos después, el tema literario se amplió hasta un proyecto mucho más ambicioso.

De la Universidad también surgió en aquellos días un nuevo encargo, proveniente de la Asociación de Estudiantes de Viipuri. Con el objetivo público de fomentar la educación en la capital de Karelia - entonces segunda ciudad de Finlandia -, y el privado de frenar la rusificación de región, la Asociación celebraría ese otoño un gran festival benéfico, con lotería incluida. La parte artística consistiría en una serie de cuadros históricos para describir los grandes momentos (desde el punto de vista nacionalista) de la historia de Karelia. La música que acompañan dichos cuadros sería compuesta por Sibelius (muy a la manera de la Música para las Celebraciones de la Prensa JS.137).

Ese trabajo le mantuvo ocupado todo el verano, que pasó con Aino y la pequeña Eva en Ruovesi (al norte de Tampere). Pero no fue la única composición en la que trabajo esos meses, en los que vieron la luz dos importantes composiciones para piano, la Sonata opus 12 y los Impromptus opus 5, además de los primeros planes para "Veneen luominen" ("La construcción del barco"), un drama musical sobre Väinämöinen sobre el que trabajó bastante tiempo, pero que jamás pasó del estado de esbozo.

La Sonata para piano opus 12 es la única gran sonata para piano del autor (aparte de las Tres sonatinas opus 67). En tres movimientos, los dos extremos son de una gran fuerza, prácticamente sinfónicos, lo que ha alejado a los pianistas de la obra. El central está basado en el tema del anteriormente citado coro incompleto "Heitä, koski, kuohuminen", alternando con melodías de corte muy folclórico. Toda la obra en general está impregnada de la coloración modal y de los ritmos de melodías populares de una manera característica de estos primeros años de madurez, menos sutilmente que en épocas posteriores. Además aparece ya en todo su esplendor el "estilo obstinato", que llevado al paroxismo es característico también de este periodo kalevaliano. Aunque el obstinato y las notas pedales forman parte del estilo de Sibelius en cualquier periodo, sólo aquí alcanza una dimensión tan destacada y dominante.

Entre ese verano y el otoño reúne nuestro músico los Seis impromptus opus 5, piezas que desnudan esa influencia folclórica única, con escalas modales sin ataduras tonales y ritmos folclóricos (Erik Tawastsjerna habla de "trepak de Karelia" para la segunda pieza, por ejemplo, y de melodía rúnica para la cuarta), bajo una mirada primitivista y arcaizante. Las seis piezas son breves (excepto la sexta), y pueden ejecutarse aisladas o formando una maravillosa suite. Tres de los impromptus rescatan temas de piezas anteriores "olvidadas": la primera un tema del Quinteto con piano JS.159, la magnífica pieza escrita en Berlín; y las dos últimas los momentos más brillantes del melodrama "Svartsjukans nätter" JS.125 del invierno anterior. Éstas dos últimos impromptus forman un díptico muy popular en los recitales pianísticos (y en la enseñanza) en Finlandia, el propio autor vio de nuevo su potencial cuando meses después preparó un arreglo de cuerda, fusionando ambas piezas en un solo Impromptu.

Sibelius planeó "Veneen luominen" como un drama musical, la unión de texto y música bajo las ideas wagnerianas de "Ópera y drama" del genio alemán. Para ello se dirige al poeta J. H. Erkko, miembro del círculo del "Päivälehti": "creo que la música sola, esto es, la música absoluta, en sí mismo no es suficiente. Despierta sentimiento e induce ciertos estados de pensamiento pero siempre deja alguna parte de uno mismo insatisfecha: uno siempre se hace preguntas, ¿por qué sólo esto? La música es como una mujer: es sólo a través del hombre como puede ella dar a luz, y ese hombre es la poesía. La música logra su pleno poder sólo cuando es motivada por el impulso poético. En otras palabras, cuando las palabras y la música se mezclan. Entonces la vaga atmósfera que la música engendra se vuelve más definida y las cosas que puede decir ni siquiera el lenguaje más poderoso puede formularlas. Tú que me has dado pruebas de amistad... ¿no podrías ayudarme? El contenido de las palabras está sacado de los runos 8 y 16 del Kalevala".

A continuación describe el argumento sacado de esos cantos del poema épico, sin seguirlos con exactitud, adecuando a la figura del viejo bardo Väinämöinen a un héroe wagneriano, que enamorado de Kuutar (la doncella de la Luna), necesita un hechizo para construir un barco que le lleve al cielo. Para ello debe acudir a Tuonela, el hogar de los muertos. El héroe consigue el hechizo y el barco que le lleva a poder abrazar a la doncella.

En el Kalevala es la Hija de Pohjola de quien Väino se enamora y quien le impone la prueba de construir el barco, para lo cual desciende efectivamente a Tuonela, pero no logra su objetivo en el texto de Lönnrot. Esta variación de la historia tradicional puede estar motivada por motivos estéticos (un héroe wagneriano en suma) o incluso psicológicos (su propia historia de amor con la "lejana doncella" Aino, conquistada tras la "hazaña" de su sinfonía coral "Kullervo").

Los propósitos estéticos nos parecen bastante ajenos al Sibelius de sinfonías puras y poemas sinfónicos abstractos que conocemos después. Esta "fe wagneriana" (infundida por Wegelius y sus estancias en Berlín y Viena, esta estética de la "obra de arte total" no tendría mucho recorrido: no llegaría más allá del a Bayreuth al año siguiente, cuando se plantea su propio pensamiento musical, su propia estética.

Pero en este momento Sibelius está subido a aquel barco de Väinämöinen. Aquel barco acabará en otras aguas no muy distintas en la historia del Kalevala, pero sí muy diferentes en su concepto musical...

De momento viaja a Kuopio, donde el poeta acepta el proyecto. Uno de los motivos, aparte de los puramente artísticos, era el premio de la Sociedad de Letras Finlandesas para escribir una ópera sobre tema histórico o mitológico nacional, con la fecha límite del año 1896. Erkko y Sibelius se pusieron pronto manos a la obra. Pero a la idea le faltaban elementos dramáticos: el músico mostró el libreto a Kaarlo Berghom, director del Teatro Finés, que no contempló con buenos ojos el texto, por lo que nuestro compositor decidió dejarla en segundo plano durante un tiempo.

A lo vuelta de sus vacaciones de verano nuestro compositor se sumerge de pleno en la música para los cuadros históricos. Tiene tiempo también para otras obras, como el Rondó en re menor para viola y piano JS.162, retomando un tema del Quinteto JS.159, distinto al usado en el Impromptu opus 5 nº1. Una pieza oscura y tumultuosa, que debería ser más conocida, entre otras cosas por su plantilla poco frecuente.

En septiembre de nuevo la familia se mudó de piso. Y es que hasta al establecimiento en Ainola estos cambios de residencia fueron bastante habituales.

Completada a tiempo, la "Música escénica para un festival y lotería en ayuda de la educación en la provincia de Viipuri" JS.115, llamada también "Karelia" se estrenará el 13 de noviembre. Gallén-Kallela, el escultor Emil Wikström y el arquitecto Jac Ahrenberg, todas figuras de primera fila, se encargaron de los escenarios. Larin Paraske apareció incluso en un papel.




El Castillo de Viipuri (Vyborg), situado en una pequeña península a las orilla del Báltico, en la actualidad
 
El propio Sibelius dirigió a la Orquesta de la Sociedad Filarmónica. El numeroso y variado público no guardó el debido silencio - excepto en la Balada, cantada por el barítono Kruskopf - durante la ejecución de la música, lo que irritó al autor. Pero la obra teatral entusiasmó, lo que ayudó al éxito final de la partitura. Comenzando por una Obertura que combinaba el "estilo obstinato" con un gran tema rúnico, el telón se abría con un
canto kalevaliano antifonal, distribuido entre dos cantantes, simbolizando la Karelia primitiva. La melodía fue una de las recogidas por el compositor en su luna de miel. El segundo cuadro representaba la fundación medieval del castillo de Viipuri, el tercero al conde Narimont recogiendo los impuestos en 1333. El cuarto era la citada Balada, una escena cortesana ambientada en el castillo también, el siglo XV. En el quinto se describe la conquista de la localidad de Käkisalmi en 1580. En el sexto la conquista del Viipuri por parte del Imperio Ruso en 1710, mientras que en el séptimo conmemora "La reunión de la Vieja Finlandia con el resto de Finlandia", es decir, el momento en el que, tras la anexión de Finlandia se convierte en parte del Imperio Ruso, Karelia se une al Gran Ducado (1811).

Para este cuadro final nuestro músico concibió una apoteosis basada en una cita literal del "Vårt land" de Runeberg que musicara Pacius, ya convertido oficiosamente en himno nacional (y en oficial tras la Independencia). El público automáticamente reconoció la melodía y se convirtió en improvisado coro, cantándolo con gran pasión y orgullo. A pesar de que, como decíamos, gran parte de la música pasó desapercibida, su carácter patriótico, unido a la representación la convirtió ya en un clásico desde su estreno.

La música al completo fue repetida por segunda y última vez el 18 de noviembre. El día 19, en un nuevo concierto, extrajo tres números (Intermezzo del cuadro III, la Balada del cuadro IV -con un corno inglés sustituyendo al barítono - y la archipopular Alla marcia del V), junto con la obertura. De esta forma, desde el primer momento, se creó la secuencia con la que conocemos habitualmente "Karelia". Sibelius retiró la partitura completa original: por una parte estaba muy unida a su carácter circunstancial, por otra el propio autor la consideró demasiado primeriza (crítica de la no se libró del todo las cuatro piezas publicadas). Además Kajanus pronto contempló perfecta la obertura y la suite para su repertorio concertístico, y guardó, empolvándose, la partitura, que no volvió al compositor hasta después de la muerte del director. Sibelius hizo gala de su sentido hipercrítico en la década de los 40, cuando echó ésta la única copia al fuego. Por suerte habían sobrevivido numerosas particellas, aunque muchas otras estaban perdidas. No obstante el estado de la obra hacía posible un trabajo de reconstrucción, que cinco décadas más tarde abordaron por separado los reputados compositores Jouni Kaipainen y Kalevi Aho, en sendos excelentes trabajos. Ambas mostraron una obra que, aunque ciertamente con algunas aristas, eran de gran calidad, lo que nos hace lamentar el excesivo celo del artista nórdico sobre sus propios trabajos.

La Obertura y las tres piezas se revisaron, aunque con mínimos cambios entre ese primer concierto del 19 de noviembre de 1893 y el año1897. El conjunto recibió diversos nombres, desde el simple "Suite para orquesta" hasta "Suite sobre motivos históricos". Tras la composición de la Música para las celebraciones de la prensa JS.137, de formato muy semejante, la suite cambió a denominarse simplemente "Karelia". Finalmente, el autor separó la Obertura, a la que dio el número de opus 10, mientras que las otras tres piezas, llamadas ahora "Suite Karelia", recibieron el número de opus 11.

Desde los primeros conciertos la Suite Karelia opus 11 se hizo muy popular, uniéndose a la belleza sin prolegómenos de su música al carácter patriótico que la había hecho nacer, hecho que no se escapaba del conocimiento del público, entusiasmado con la evocación de la "vieja Finlandia". Aún hoy sigue siendo una de las piezas más interpretadas y conocidas del autor, sumándose a la visión de Sibelius como un músico nacionalista más.

El final de año fue un momento feliz, ya que los éxitos le aseguraron una mayor seguridad económica y el ánimo para afrontar más obras. Jean Sibelius se confirmó como el compositor de Finlandia. Pero lo cierto es que la obra del genio apenas había comenzado.

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Capítulo siguiente (12): la crisis wagneriana (1894)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Primera sinfonía en mi menor opus 39 (y 6): discografía recomendada


Finalizamos nuestro recorrido por la Primera Sinfonía de Jean Sibelius con un comentario sobre un grupo escogido de entre las mejores grabaciones (y algunas de las más importantes históricamente). La discografía de esta obra es grande, pueden encontrarse alrededor de unas 70 grabaciones únicas en el mercado. Aquí daremos cuenta, como hemos señalado, de un grupo, atendiendo muy especialmente a las efectuadas por reputados directores sibelianos. Limitamos los comentarios además a las que hemos podido escuchar en detalle personalmente, si cualquiera de nuestros lectores quiere señalar otros registros y comentarlos, será bienvenida su opinión.
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Orquesta Sinfónica de Lahti
Osmo Vänskä
BIS (1996)


Vänskä es indudablemente el director que más profundamente ha sabido bucear en las demandas estilísticas de las partituras orquestales de Jean Sibelius. Desde el tamaño de la orquesta, los timbres diferenciados, la limpieza y refinamiento, la coloración, el ritmo nervioso (auténticamente electrizante en este scherzo), las originalidades instrumentales, el lirismo, sus sutilezas... No bastando con eso, es capaz de sentir la música de su compatriota con una enorme penetración, asumiendo las partituras casi miméticamente. En esta sinfonía podemos captar todo el drama de la partitura, todas sus tensiones, su colorido romántico, su mismo aliento vital. El director finlandés sintetiza todas las influencias (la herencia romántica, la rusa, el nacionalismo finlandés) para lograr una grabación preciosa, perfecta en lo técnico y sentida en el mensaje. Los tempi, por sólo poner un ejemplo, están llevados con total exactitud. Como ya hemos dicho en alguna ocasión con Vänskä Sibelius habla por sí mismo, y las obras se escuchan sin pensar en la interpretación: sólo la música del compositor nórdico.

Interpretación: 9,5 • Sonido: 9 • Estilo: 10

Orquesta Philharmonia
Vladimir Ashkenazy
DECCA (1986)


Apasionada, tremendamente romántica (sin ser romanticista), intensa, colorista, refinada, claro, conciso, arrebatada... faltan los calificativos para la comprensión profunda que tiene de esta partitura Ashkenazy. Ha sabido reconocer la influencia rusa y la tradicional a la perfección, pero no se queda en ella como otros músicos, sino que trata de sacar la intención última de Sibelius: el sentimiento en estado puro. Los ritmos nerviosos, el sentido orgánico de la composición, la orquestación de timbres sin mezcla... todas las características se realzan sin entrar en contradicción con el influjo ajeno, en una perfecta simbiosis. Pero no todo es cuestión de estilo y estética: la tragedia, la pasión de la obra, su expresión son plenamente expuestas en esta grabación. Hay momentos sublimes, como la última aparición del tema principal del segundo movimiento, que da sensación de "respirar". El tratamiento de los timbales es antológico. El director ruso ha entendido la sinfonía, y vuelca su gran oficio en ella. La más recomendable de las versiones no finlandesas, y una de las mejores en todo caso.
Interpretación: 9 • Sonido: 7,5 • Estilo: 8,5
Filarmónica de Nueva York
Leonard Bernstein
COLUMBIA (1967) - SONY (2003)


Maravillosa interpretación. En su contra sólo podemos decir que se deja palpar bastante la huella subjetiva del director, pero su personalidad para nada oculta la grandeza misma de la partitura.
Tremendamente apasionada, monumental en ocasiones, con cierta sensibilidad mahleriana incluso y la inevitable sensación de trascendentalidad que comunica habitualmente Bernstein en su dirección... todo quizá no del todo adecuado para esta sinfonía en concreto, tan vinculada al romanticismo, pero que, como decimos, tampoco perjudica a la partitura. En cualquier caso la calidad misma de orquesta y director no deja lugar a la duda de la fuerza de esta interpretación.
Interpretación: 9 • Sonido: 7 • Estilo: 7

Orquesta Sinfónica de Leopold Stokowski
Leopold Stokowski
RCA (1950) - CALA (2005)
El gran Leopold Stokowski llegó a recibir la felicitación personal del compositor (en el disco arriba mencionado se reproduce la carta) por esta grabación y su dedicatoria. Es desde luego un registro monumental, histórico en todos los sentidos, aunque el maestro no es del todo fiel a la partitura y a su estilo, su titánica dirección hace olvidar estos "fallos".
Tras la melancólica introducción, el primer tema llega como una verdadera explosión de energía incontenible, con extraordinarios crescendi y grandes arrebatos. El lirismo del sgundo tema de nuevo se ve superando por el torrente orquestal para llegar al desarrollo, que no deja ni un respiro ante el empuje de la música. La reexposición se perfila en los mismos términos, con momentos además de gran lirismo. La coda es sin duda la más poderosa de la discografía, dejando sin aliento al oyente. El movimiento lento ofrece una gran serenidad en su comienzo, romántico y ensoñador, dando paso a momentos de mayor tristeza y melancolía, con grandes solos del foso, hasta que de nuevo los torbellinos se apoderan de la música con toda la fuerza, hasta que el clima inicial retorna en los últimos compases. El scherzo lleva un brío muy telúrico, explotando los contrastes tímbricos con gran acierto, a veces casi brutales. El Finale se inicia con el mismo ímpetu del primer movimiento, pero con un sentimiento mucho más pesimista y desolado. Los acelerandi y crescendi no están en la partitura, pero la calidad interpretativa supera cualquier criterio racional... El lirismo del gran tema cantabile contrasta con los momentos más trágicos y tremendistas. Tengan muy en cuenta esta grabación, una joya de la historia de la fonografía. La remasterización se ha enfrentado a problemas con el material original, y se observan algunas deficiencias a lo largo de la grabación, pero no se la pueden perder.

Interpretación: 8,5 • Sonido: 4,5 (mono, con deficiencias) • Estilo: 5

Real Orquesta Filarmónica 
Robert Kajanus
COLUMBIA (1930)
NAXOS (2012)


Impresionante testimonio de la interpretación del máximo difusor de la obra de Sibelius en vida, su amigo Robert Kajanus. La fidelidad estilística es absoluta, y supera a sus mismas faltas como director. Nerviosa, agitada, monumental, trágica... esta versión de la sinfonía es verdaderamente arrebatadora e impactante: Kajanus fue responsable de propagar el carácter "revolucionario" y nacionalista de la sinfonía. En cualquier caso debería ser un imprescindible para el buen sibeliano, el valor mismo de la grabación hace olvidarnos de la antigüedad de la misma y sonido imperfecto. Ha tenido varias ediciones, la más reciente en el sello Naxos, lo que la hace fácil de encontrar al tiempo que ofrece un precio que no deja lugar a la duda.

Interpretación: 8 • Sonido: 3 (mono) • Estilo: 10
Orquesta Sinfónica de la Radio de Helsinki
Jukka Pekka-Saraste
FINLANDIA RECORDS (1995)


Una versión fantástica y lírica, delicada y muy melancólica, siempre limpia y clara, distinguiendo nítidamente los timbres, es decir: finesa y sibeliana por los cuatro costados. Tiene un enfoque algo más meditativo que dramático, explorando una dimensión sorprendente de la obra (no muy lejana a la de Bernstein en la grabación anteriormente reseñada). El sonido es en directo, que le hace ganar mucha espontaneidad y emoción. Saraste es un buen director, sin ser un genio, domina el fresco sinfónico con un amplio sonido orquestal, dando cuenta de los sonidos más masivos de la obra a la perfección, y no fallando en cambio en los más delicados, un equilibrio no siempre obtenido en otras grabaciones.
El primer tiempo algo lento, pero hace "hablar" a cada una de las frases del insistente motivo en obstinato derivado del motivo de transición. El segundo transcurre en su tiempo justo, muy lírico y emocional. El scherzo es de un vibrante ritmo. En el último movimiento la emoción decae algo, de nuevo hace hablar a la orquesta en el lamento inicial pero el tempo es algo lento.
En cualquier caso una versión genial, muy desconocida por ser quizá muy local, la distribución internacional está en manos de la Warner, que ha cometido tremendas e incomprensibles injusticias con lo mejor del sello finlandés. Si tienen oportunidad de conseguir esta grabación, que se encuentra editada en distintos discos, no lo duden. 

Interpretación: 8 • Sonido: 7,5 • Estilo: 9
Orquesta Filarmónica de Helsinki
Leif Segerstam
ONDINE (2002)

Un Segerstam en verdadero estado de gracia nos deja esta maravillosa interpretación con la orquesta fundada por el mismísimo Kajanus y que el propio Sibelius dirigió en más de una ocasión. Una lectura profunda y monumental, llena de sentimiento y tragedia, con una trasparencia y refinamiento instrumental (que debemos en buena parte a la excelente orquesta) y que acierta de pleno en lo que dice la partitura. Todo con el impulso romántico del director, que abandona su habitual carácter delicado y romanticista para darnos una interpretación robusta y contundente, sin lugar a la duda. Muchos detalles instrumentales son de primer orden, como el timbal en la introducción, las sordinas del comienzo del movimiento lento, los timbales del comienzo y el metal del trío en el scherzo, y la cuerda en el segundo tema de la reexposición. Algunos peros podemos ver en el tempo algo lento del segundo movimiento o algo de falta de agilidad en el scherzo. No obstante el resultado es redondo. Sólo el saber que hay interpretaciones aún mejores nos hace dejar un poco atrás esta, sin menoscabo de lo dicho. 

Interpretación: 8 • Sonido: 8,5 • Estilo: 8,5
Orquesta de Cámara de Europa
Paavo Berglund
FINLANDIA RECORDS / WARNER MUSIC (1998)

Las orquestas finlandesas y otros de otros lugares de la época de Sibelius hoy en día serían consideradas "de cámara". Sibelius pensaba en ese volumen de instrumentación a la hora de componer muchas de sus obras. Y es por ello por lo que Sibelius gana más en una orquesta pequeña que si ocurre todo lo contrario, si se recurre a una orquesta gigantesca. Ello es especialmente cierto para sinfonías como la Tercera o la Sexta, pero en esta versión del genial Berglund dirigiendo a un grupo no grande de músicos, también se hace realidad tal premisa.
A pesar de que justamente el director finlandés no gusta de destacar los colores de las partituras sibelianas, esta grabación es un fresco de muy vivos colores, nítidos y hermosos. La fuerza y la seriedad características de Berglund convierten a esta versión desde luego en una de las mejores, aunque falte algo de drama, aliento romántico, y a veces puede resultar un poco seca. En cualquier caso la sonoridad es alucinante, permitiéndonos captar infinitud de detalles que se pierden en la mayoría de las grabaciones con grandes orquestas. Una excelente posición estética combinada con una excelente e inteligente interpretación. 

Interpretación: 7,5 • Sonido: 8 • Estilo: 8

Orquesta Filarmónica de Helsinki
Paavo Berglund
EMI (1986)


Esta otra grabación de Berglund (faltaría una tercera, con la Sinfónica de Bournemouth) es una fabulosa versión, incidiendo en lo más "finés" de la sinfonía, alejando el fantasma de la influencia rusa. Aunque cabría más monumentalidad y drama, el director del país de los mil lagos consigue una versión hierática y oscura, de inconfundibles sonoridades nórdicas. 

Interpretación: 7,5 • Sonido: 7 • Estilo: 8

Orquesta Sinfónica de Londres
Colin Davis
RCA - Red Seal (1994)


La segunda vez que Davis grabó esta sinfonía (ver más abajo) el director inglés ya acumula años de experiencia en la dirección sibeliana, y se hizo notar en esta serie de grabaciones en directo con la maravillosa London Symphony Orchestra. Un mayor compromiso con sus sonoridades características, una lectura más moderna y vehemente... En esta sinfonía en particular Davis da buena cuenta de la personalidad original de Sibelius, llegando a una solución de compromiso entre lo romántico y el siglo XX que laten en esta obra de 1899. Davis es aquí apasionado y trágico, lírico y refinado, aunque en ocasiones pueda resultar un tanto frío, y la rítmica en general resulte algo desangelada y falta de fuerza. La orquesta inglesa y el sonido son realmente espectaculares. Una de los mejores registros de directores no finlandeses en cualquier caso. 

Interpretación: 7,5 • Sonido: 9 • Estilo: 7


Orquesta Sinfónica Nacional Danesa
Leif Segerstam
CHANDOS (1992) • BRILLIANT


Grandes virtudes y grandes defectos por igual arrastra esta singular versión. Una interpretación romántica y apasionada, peca sin embargo de una excesiva lentitud que quita a la obra gran parte de su poder dramático, devenido en contemplativo o tremendista. No obstante la ejecución misma es muy destacada, lo que compensa una mala decisión estética para con la partitura. Segerstam hace brillar de luz boreal la obra destacando algunos timbres como el del arpa o las maderas y, sobre todo, las profundidades de la orquesta, en especial los timbales, dándole al conjunto una sensación profundamente "terrestre" y elemental de la obra. A pesar de cierto empastamiento en ocasiones el sonido es muy nítidamente sibeliano. 

Interpretación: 7 • Sonido: 7,5 • Estilo: 8
 

Orquesta Filarmónica de Viena
Leonard Bernstein
DEUTSCHE GRAMMOPHON (1986)


Aunque la calidad de la interpretación en sí es de gran calidad, la orientación mastodóntica, en excesivo trascendental y lenta (la más lenta de las comentadas, sobre todo en su movimiento central) que otorga Bernstein a esta su segunda grabación de la obra, perjudica al sentido general de la partitura, que se ve llena de argumentos mahlerianos y de una cierta parte de exageración. Si esa orientación le iba muy bien a la Quinta y Séptimas Sinfonías de este mismo ciclo incompleto en la capital austriaca (como ya comentamosen su momento), a esta sinfonía, tan llena de romanticismo y de siglo XIX, más bien le perjudica. Si aquí no es bueno acentuar sus maneras románticas, tampoco es bueno obviarlas. No obstante la fuerza inconmensurable del maestro americano en estos últimos años es estremecedora: Bernstein hace siempre sonar a cada instrumento como si fuera lo último que va a hacer en su existencia, y la claridad casi cristalina y la importancia del ritmo (cualidades estas sí muy sibelianas) nos llevan a una experiencia sonora única para con esta obra. Aunque su orientación estética sea negativa, y no sea tan redonda como la efectuada en Nueva York, no podemos dejar de situar a esta grabación, de nuevo un mágico directo, entre las más notables de la discografía a nivel puramente interpretativo. 

Interpretación: 7 • Sonido: 8 • Estilo: 6

Orquesta Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan
EMI (1981) - diversas reediciones


Buena interpretación la de Karajan, romántica y monumental. Tan sólo se pueden achacar los defectos del estilo del compositor: el primar el "bello son" sobre otros". Así, con tendencia a lo melifluo, el color orquestal queda algo apagado y triste, evitando alguna de las sonoridades originales de Sibelius, como la del arpa, con cierta sensación de lejanía. Los tempi son bastante correctos excepto quizá en el movimiento lento, donde el músico austriaco da mayor rienda suelta a su sensibilidad exacerbada. Sin embargo no carece de drama y sentimiento, que unido al buen hacer del director de Salzburgo, hacen una buena alternativa, en especial a los amantes de la tradición (que Karajan sigue sin perder el respeto al autor nunca). Curiosamente el director manifestó cierta aversión pública hacia las tres primeras sinfonías (en el caso de la Tercera total, ya que nunca llegó a grabarla), hecho que no parece reflejarse negativamente aquí. 

Interpretación: 7 • Sonido: 6,5 • Estilo: 6,5

Orquesta Hallé
John Barbirolli
EMI (1966)


Vibrante y monumental. A pesar de que la lentitud y la solemnidad que el director inglés aplica a la música de Sibelius ayudan a darle un aspecto anquilosado, el trabajo es formidable, nervioso y dramático, realizando una disección de timbres moderna (y sibeliana) sin necesidad de prescindir de términos románticos. 

Interpretación: 6,5 • Sonido: 6,5 • Estilo: 6
Orquesta Sinfónica de la Radio de Helsinki
Okko Kamu
DEUTSCHE GRAMMOPHON (1972)

Kamu es un director sibeliano muy irregular, es capaz de la maestría absoluta (como en su Lemminkäinen opus 22 también para la Deutsche Grammophon) como de registros apenas reseñables. Éste se sitúa en el justo medio. El director finés hace aquí una muy buena grabación, aunque en ocasiones parece empeñado a demostrar que no está a la altura. Kamu conoce a la perfección la partitura, sus sonoridades, su color, aunque no siempre acierta a transmitir a los profesores de la orquesta lo que es necesario, y se pueden escuchar varios e incomprensibles gazapos. Muy posiblemente haya que culpar a la orquesta en sí, que por alguna razón no parece estar en plenas condiciones (p.ej. el timbalista en sus entradas en el scherzo). El sentimiento que infunde, muy romántico, se acomoda bien a la partitura, y el "sabor finlandés", melancólico y pesimista, hacen mucho por elevar el nivel de esta grabación, descompensada pero de gran calidad en general.
La grabación aparece en un estuche ("Trio", 2003) con todas las sinfonías del compositor, pero con dos batutas diferentes: Kamu para las tres primeras y Karajan para el resto. Apuntamos esto porque en ocasiones en la red todo el ciclo aparece citado incorrectamente como exclusivamente dirigidas por Karajan, y no se menciona el trabajo de Kamu (por otra parte protegido del maestro de Salzburgo). 

Interpretación: 6,5 • Sonido: 6,5 • Estilo: 8
Orquesta Sinfónica de Boston
Colin Davis
PHILIPS (1975/77)


Sencilla, comedida y lírica. El maestro inglés realiza en esta su primera aproximación quizá algo distante, pero al tiempo lleno de amor a la partitura, incidiendo en sus sonoridades más que en su punto trágico y emotivo, evitando con demasiada asepsia los excesos. No carece sin embargo de emotividad: sólo está más supeditada al discurso puramente melódico y los efectos de la orquestación. Sin embargo, es admirable la limpieza misma de la ejecución, extremadamente cuidada.
Interpretación: 6,5 • Sonido: 7 • Estilo: 7
Orquesta Sinfónica de Gotenburgo
Neeme Järvi
DEUTSCHE GRAMMOPHON (2002)


En su serie para Deutsche Grammophon Järvi sacrifica sus dotes sibelianas en favor de un preciosismo sonoro excesivo y empalagoso, sólo a servicio del lucimiento de las buenas artes de grabación del gigante discográfico. En esta sinfonía casi se acerca al "bello son" de Karajan más extremo (¡más que el propio Karajan!), con demasía de legati y vibrato, perdiéndose la capacidad dramática de la obra. A pesar de eso no estamos ante una mala interpretación, sólo ante una serie de decisiones no muy afortunadas que desaprovechan el talento del director estonio, habitualmente un buen músico sibeliano. Recomendable quizá a los entusiastas del sonido digital.
Interpretación: 6 • Sonido: 9,5 • Estilo: 7
Orquesta Filarmónica de Viena
Lorin Maazel
DECCA (1963-68)


La integral de Lorin Maazel de las sinfonías de Sibelius es el perfecto ejemplo de la visión ya desfasada del músico finlandés. Aunque precisamente estos discos contribuyeron en su tiempo y mucho a la difusión de las obras (fueron vinilos de gran éxito de ventas), también han contribuido indirectamente a crear algunos tópicos sobre la música de nuestro compositor con su estética pasada de moda, asimilando las partituras del compositor nórdico al repertorio, a la tradición sinfónica centroeuropea, absorviendo y oscureciendo sus aspectos más originales.
La ejecución del director americano de esta sinfonía (uno de los puntos más bajos del ciclo) es pesada, abrupta, demasiado homogénea en los timbres. Fusiona elementos que debían estar más separados, lo que en alguna ocasión hace que suene en primer plano lo que debería estar en un segundo o tercer plano). Y sobre todo muy aséptica, demasiado abstracta. Evita "rusificarla", como hacen otros directores, pero en el fondo evita cualquier otra huella que no sean las notas tal y como están escritas, sin imprimir ninguna visión más que su oficio, por otra parte bastante bueno.
Y es lo que salva a la grabación: Maazel no es desde luego un mal director y su combinación con esta una de las mejores orquestas del mundo lleva consigo la garantía de una buena interpretación. Pero en Sibelius, como en tantos autores, eso no es suficiente. Resumiendo: buena calidad musical combinada con una incorrecta (= ninguna) visión estética. Quizá el scherzo sobresale de la grabación por el inequívoco sabor bruckeriano que le imprime Maazel, y algunos otros momentos también se pueden salvar de la quema.
Existe una segunda oportunidad para Maazel, una nueva grabación a principios de la década con Sinfónica de Pittsburgh, que aún no hemos podido escuchar. Por las críticas leídas mejora su primera integral, aunque tampoco lo dejan como un director sibeliano de primer orden. Y que sin dudarlo un momento Maazel no es un director sibeliano, aunque algunos pretendieran colocarlo así. Su aproximación es más periférica, una parte más de un director multi-repertorio que no teme a los desafíos, pero que tampoco se sumerge lo suficientemente en todo lo que hace.
Recomendable no obstante por su precio o para quien tenga interés en la historia de la interpretación de la música de Sibelius.
Interpretación: 6, • Sonido: 6 • Estilo: 3
Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham
Simon Rattle
EMI (1984)


Una lectura muy fría, aséptica y desangelada, carente de dramatismo como también de estilo. Ni romántica ni moderna, ni nórdica ni rusa o centroeuropea, Rattle aborda con buen oficio la partitura, pero sin aportar gran cosa a la historia de su discografía. Poca fuerza, sin incidencia en lo rítmico y sin parecer querer buscar nada en la orquestación. Sin que haya incorrecciones estéticas o interpretativas grandes, parece que el director ha permanecido completamente ajeno a la obra, sin implicarse él mismo o implicar a la orquesta más allá de notas y compases.
Interpretación: 5 • Sonido: 6,5 • Estilo: 5

Gran Orquesta Sinfónica de la Radio-Televisión de Moscú
Gennadi Rozhdestvensky
(varias ediciones, fundamentalmente piratas)


Como si de una revancha se tratara, el gran maestro ruso entiende a sinfonía más como una obra de Chaikovsky que de Sibelius: timbres pastosos, sonoridades compactas, legati hiperrománticos, todo con un toque sensiblero y gesticulante que en ocasiones es incluso excesivo. Las trompas son realmente terribles (¿una mala noche?). Que la Primera Sinfonías de Sibelius tenga claras influencias rusas no quiere decir que esta sinfonía deba serlo. Una recomendación completamente en contra: no sólo su dirección estética es completamente errónea, ni siquiera la interpretación en sí tiene algo en positivo. Aparte de su buena grabación con Oistrakh del Concierto para violín, no entendemos la fama de Rozhdestvensky como director sibeliano, francamente. Una grabación muy difícil encontrar que en cualquier caso no merecería la pena buscar. 


Interpretación: 3,5 • Sonido: 5,5 • Estilo: 2


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Cerramos de este modo nuestro recorrido por la Primera Sinfonía del maestro finlandés, el preludio de un ciclo sinfónico único y magistral.

martes, 10 de noviembre de 2009

Primera sinfonía en mi menor opus 39 (5): IV. Finale (Quasi una Fantasia). Andante - Allegro molto

Capítulo anterio r(4): III. Scherzo. Allegro

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Sibelius concluye su Primera Sinfonía con un movimiento de carácter análogo al
primero, incluyendo una repetición (no estricta) del mismo material de la introducción y la misma forma sonata, aunque aquí tratada más libremente.

¿"Quasi una Fantasia"? Como decimos estamos ante una forma bien entendible como forma de primer movimiento de sonata, aunque no sea estricta, como por otra parte tampoco fue muy estricta en el tempo inicial. Quizá la libertad con la que Sibelius trata no la arquitectura total sino los mismos temas sea la razón del epígrafe. Pero más bien pensamos que el título es anímico antes que formal, la imaginación emancipada antes que la forma, sin que ésta se descuide nunca.

Podemos discutir acerca de tres analogías con respecto a este Finale. En primer lugar la huella chaikovskyana es aquí mayor que en el resto de los movimientos. Se siente en la repetición de la introducción del primer tempo aquí, en el carácter de los temas principales y en diversos detalles de la orquestación.

En segundo lugar tiene mucho en común con la Ballade de "Rey Christian" opus 27, en su carácter tempestuoso y casi agresivo, aunque aquí llevado a un nivel superior, de mayor trascendencia que la música incidental. Dicha ballade fue escrita el año anterior (1898) al de la primera versión de la Sinfonía, y sin duda ha incorporado la experiencia.

El tercero ya lo hemos mencionado: es en cierta forma un da capo de toda la sinfonía al repetir esquemas del primer tiempo, aunque estrictamente su relación melódica se reduzca exclusivamente a la introducción. No obstante son otros muchos detalles los que los conectan, reforzando el carácter cíclico y, sobre todo (lo que Sibelius pretende), la unidad profunda de la obra.

Este Finale comienza como hemos señalado con la melodía de la introducción de la obra (
ejemplo Ia). Al contrario que en el tiempo inicial, la orquestación aquí es plena, aunque divida en diferentes grupos (creando un efecto muy similar al de la introducción de Finlandia opus 26). El comienzo de la melodía se trata de manera muy literal, entonada al unísono por la cuerda (efecto muy chaikovskyano) excepto el contrabajo, acompañada por acordes del metal. El fragmento central en cambio apenas está insinuado en trémolos de violas y celli. La repetición del fragmento inicial se produce en las maderas (con gran semejanza de nuevo con Finlandia opus 26), en el tono de re menor (en el tempo inicial estaba en sol menor).

El motivo en S se transforma, llevándonos inexorablemente al Allegro molto y al tema principal del movimiento (clarinetes en notas reales):

Mucho da que hablar de este tema, en realidad un motivo con una tendencia natural a la expansión. Tiene un fuerte carácter de danza, danza rusa si apuramos, por su rítmica irregular (unidades de 3 + 3 compases, mezcladas con otras más regulares de 4 + 4) y sus destacadas síncopas desplazadas por silencios. El toque más finlandés está en la nota repetida del final del motivo (compases 3 a 4 del ejemplo), típico toque musical-lingüístico del folclore, aunque aquí esté roto por ese rítmico silencio. Esta repetición también es la versión de esa "reiteración" sobre la que hablamos en los temas principales de los demás movimientos.

El tema está acompañado inicialmente de una pedal de la dominante (también como voz intermedia y nota contra nota, rasgo típicamente sibeliano), lo que lo deja en suspenso y en tensión constante. El tema evoluciona y da lugar a nuevos motivos siempre en el carácter dionisiaco de una danza, aunque sea una danza ciertamente oscura y primordial. Sus continuas evoluciones se mueven por toda la orquesta, aunque la cuerda sea protagonista.

Una de las derivaciones es el siguiente motivo (violines, violas y celli al unísono):

Este corto motivo ejerce la función de afianzar y destacar la tragedia, apuntalándola, y muestra una gran semejanza con un fragmento del tema principal del primer tiempo (compás 6 del ejemplo Ib). En este movimiento tendrá un protagonismo mayor.

La tensión va creciendo al dar rienda suelta a la derivación a nuevos células rítmico-melódicas (aunque siempre con un recuerdo al tema), lo que justifica en parte, como hemos visto antes, que este tiempo sea llamado "Quasi una Fantasia". A destacar la orquestación en bloques, ciertamente chaikovskyana. Esta semejanza es aún más grande al final de este primer periodo, que recuerda mucho a ciertos pasajes de "Romeo y Julieta" del genio ruso.

Con una transición nada disimulada llegamos al tema B, con un clarísimo contraste: tempo más lento (Andante assai), cambio de compás y una gran mutación hacia el carácter inmensamente lírico del tema, planteado en las cuerdas:

Presentado con un suave manto de cuerdas sincopadas y una nota pedal (elementos muy sibelianos), tiene sin embargo de nuevo una notable sintonía con la música de Chaikovsky, empezando por el acorde que unía a toda la sinfonía (ejemplo 0), y terminando por su característico lirismo pasional mayor-menor y su romanticismo desbocado.

También tiene cierta semejanza con el tema del
segundo tiempo, principalmente por moverse melódicamente en torno al tercer grado de sus respectivas escalas, y su comienzo un tanto insistente. El tono es el Do Mayor fundamentalmente, el tono del scherzo.

El tema va creciendo progresivamente hasta el éxtasis, de manera realmente hermosa, sumándose más instrumentos, entre los que destaca un arpa especialmente emocionada.

Al llegar a su final, al tema se le superpone un pequeño motivo rúnico en trompas y trombones, oscureciendo el panorama, llevando la música poco a poco al mundo dionisiaco, primitivo y oscuro del tema inicial. Este breve motivo tendrá un mayor protagonismo en la reexposición (trompas I & II, en notas reales):

Con un breve recuerdo del final de la introducción (de nuevo en las maderas) llegamos canónicamente al desarrollo, planteado como una vuelta a la locura del tema principal y sus incesantes derivaciones. La tensión creada llega al punto de ser agresiva y belicosa, con toda la orquesta luchando (incluso la violenta tuba, como en el movimiento central).

La reexposición llega sin aviso y sin ser literal. Como en el
primer tiempo la motívica del desarrollo se convierte en reexposición al fluir una en la otra gracias a una derivación del tema inicial, recuperándose el tono de mi menor con un motivo secundario, no replanteando el motivo inicial en sí (trompetas en notas reales):

En esta ocasión el pedal es de tónica, estableciendo firmemente el tono. En el ejemplo señalamos también el acompañamiento sincopado regular del triángulo, en un toque genuinamente sibeliano, en especial es melodía de marchas. Hay que caer en la cuenta así mismo del último compás del ejemplo, en las trompetas, donde podemos ver las notas del tema principal del scherzo, aunque posiblemente se trate de una simple casualidad, ya que no es un pasaje nada señalado.

En esta ocasión se produce una nueva expansión, con notable carácter fantástico, con elementos formidables como los pizzicati, los trémolos de la cuerda, contramotivos de las trompas... y de nuevo el motivo martilleante (ejemplo IVb). La transición ahora se produce de una manera más característicamente sibeliano, con un "aura" que se acaba por incorporar al segundo tema.

Éste se reexpone en el tono lejano de La bemol Mayor, y en la madera y la trompa, ahora de manera más agitada que en la exposición. El tema crece a lo largo de la orquesta, llegando a lo que es sin duda el clímax de toda la sinfonía, además del momento más bello e intenso de toda la obra.

El tema suena de nuevo, esta vez en un redentor Mi Mayor y en la cuerda. Pero sin que ese éxtasis culmine en absoluta felicidad, como parecía prometer, el motivo rúnico (ejemplo IVd) de los metales del que hablábamos en la exposición se apodera de la vida del movimiento, dándole de nuevo un carácter pesimista y desolador.

Es el momento de la coda: el motivo "martilleante" (ej. IVb) golpea en el tutti, alternándose con arpegios del arpa y trémolos de la cuerda, conduciendo el movimiento hacia un final inexorable e inevitable. Todo termina de manera firme y hasta violenta, aunque dos acordes en pizzicato de la cuerda, más tenues dan la misma conclusión definitiva, de la misma forma que la daban al primer tiempo, con el mismo dolor y la misma soledad.

La Primera Sinfonía de Jean Sibelius termina pues sin dar espacio a la esperanza. ¿Una referencia a las difíciles circunstancias históricas por las que pasaba Finlandia? Tal vez. O tal vez un reflejo del estado de ánimo del compositor ante ellas. Pero ante todo la tristeza y la melancolía del Norte...

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Podemos escuchar (y ver) el movimiento final de nuevo de la versión de la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca dirigida por Esa-Pekka Salonen (Sala Berwald de Estocolmo, febrero de 1988), de nuevo dividido en dos por la longitud del movimiento:




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Nuestro próximo post cerrará la serie con una discografía selecta y recomendada de esta Primera Sinfonía de Jean Sibelius.


Capítulo siguiente (y 6): discografía recomendada