sábado, 26 de diciembre de 2009

Lemminkäinen opus 22: (2) algunas reflexiones sobre el mito de Lemminkäinen


Lemminkäinen es, junto con Väinämöinen y Kullervo uno de los tres protagonistas principales del Kalevala. Puede ser tenido como prototipo del héroe más luminoso, frente al trágico Kullervo o el meditativo Väino. Es también el más dionisiaco, el más voluptuoso, el más irreflexivo e impulsivo, aristocrático y arrogante...

Comparte con Väinämöinen su condición de mago, pero este aspecto no es tan evidente como en el caso del viejo cantor. El aspecto predominante en Lemminkäinen es el heroico: un héroe bravucón y primario, presto siempre a comprometerse en el uso de la fuerza antes que tener que recurrir a la hechicería. En su temeridad e indisciplina existencial es similar a Kullervo, pero mientras el hijo de Kalervo está dominado por un destino trágico e inexorable, Lemminkäinen domina su voluntad de poder, su capacidad de someter al mismo destino. Y aunque hay cierta fatalidad en el héroe luminoso también - sus máximas aventuras siempre acaban fracasando y Lemminkäinen debe volver siempre a casa - al representar un carácter positivo y sin maldad ontológica, es capaz del acto completamente libre.

Pero sus actos traen consecuencias, y ahí estará la madre (la voz de la comunidad frente al individualismo) para advertirle y acogerle en su seno. Los actos más malvados de Kullervo le conducen a la desgracia: cuando rapta a una muchacha, la somete brutalmente y la seduce con riquezas. Entonces el destino le golpea, ya que resulta ser su hermana. Cuando Lemminkäinen rapta a Kyllikki no la fuerza, y ambos llegan a un pacto del que resulta un matrimonio. La moraleja es clara: las cosas resultan bien aunque empiecen mal si se hacen de acuerdo a las normas.

Los expertos en mitología han propuesto al personaje tradicional como una mezcla entre la figura de un chamán fino-ugrio y un héroe indoeuropeo - frecuentemente se habla del Bladr escandinavo como una de esas fuentes -. Como chamán tendría acceso a los secretos de la magia de la tierra, a sus fuerzas oscuras y ocultas, como héroe solar es fuerte y aguerrido, sin malicia per se (aunque sus inconscientes actos lleven implícita cierto comportamiento antisocial). Esta fusión se corresponde muy bien con las raíces profundas del pueblo finlandés, entre las ancestrales poblaciones fino-ugrias y el aporte sueco desde tiempos medievales.
Petroglifo prehistórico de un cisne, de la región de Karelia
 
Un último estrato de Lemminkäinen es el de "trickster", término del estudio mitológico que designa a un dios o personaje del mundo invisible burlón y lleno de recursos, como el Loki escandinavo o el Hermes griego. Sus aventuras bajo este paradigma están dirigidas a la conquista del sexo opuesto, siempre con un gran éxito. Desde luego puede haber una herencia de mitos de la fecundidad, aunque también posible que en Lemminkäinen subyagan historias folclóricas de seducción de carácter más humorístico: el joven e irrefrenable amante que aprovecha la oportunidad para seducir a todas las mujeres si el buen marido no guarda bien su propia casa...

Los estudiosos de mitología comparada encontrarán gratificante la resonancia de las historias de Lemminkäinen en otros mitos lejanos. El descenso a los infierno es un mito primordial en muchas culturas, oculta una simbología acerca de la muerte, el nacimiento-renacimiento y el ciclo de las estaciones (el paso del invierno a la primavera), primordial en el norte de Europa. La versión más conocida de toda esta estructura mítica es la griega: Deméter en busca de su hija Perséfone en el Hades, y la promesa del dios de los infierno de liberarla en la primavera.

Otra resonancia, esta más sorprendente, es la que se puede establecer entre el descuartizamiento de Lemminkäinen y posterior reconstitución y resurrección por parte de su madre, con el mito egipcio de Isis y Osiris: el hermano envidioso, Seth, asesina a Osiris y divide su cuerpo en trece trozos, que reparte a lo largo del Nilo. Isis reúne los pedazos - excepto el pene, que debe suplir - y vuelve a la vida a Osiris, con el que concibe a Horus.

¿Hubo algún contacto entre ambos pueblos o se trata de una casualidad? ¿Es un mito universal? No es imposible, aunque muy improbable, la posibilidad del contacto, si bien el trasvase de historias pudo ser muy tardío, en la Edad Media o en la Moderna y por fuentes escritas. No olvidemos que el Kalevala es una recopilación de comienzos de siglo XIX, y no es muy extraño que una fuente literaria culta haya revertido en el folclore (por ejemplo, romances medievales españoles sobre algún episodio de epopeyas homéricas).

En el pasaje primordial de la historia de Lemminkäinen, en su primer ciclo, podemos observar la importancia vital que tiene la madre. Aunque curiosamente no se cita nunca su nombre es un personaje clave, que supera en sabiduría e incluso en poder al propio héroe. Ella, también hechicera tiene la habilidad de encontrar a su hijo en las condiciones más difíciles, ya que yace en Tuonela, y hasta del hecho supremo, resucitarlo. También es capaz de avisar, incluso de predecir los males que acecharán al arrogante hijo, y siempre aconseja con gran sabiduría y tino.

La figura de la madre, junto con la de la bruja Louhi (aunque ésta última en sentido negativo), es un eco de la antigua sociedad matriarcal que guiaba la vida de los ancestros de los actuales finlandeses, donde la mujer tenía una posición dominante a la del hombre. El hecho de que exista esa intervención como resucitadora (quien dio vida puede volver a hacerlo porque es poderosa) la convierte en el reflejo de una antigua diosa-madre. Y en cualquier caso muestra como en la sociedad popular de aquella Finlandia que recogió Elias Lönnrot la figura de la matriarca era aún muy importante: ella es quien soluciona los problemas, es la voz de la tradición y la sabiduría de la vida.

  "La madre de Lemminkäinen" (1897), de Akseli Gallén-Kallela (1865-1931)

El nombre de Lemminkäinen contiene la raíz "lem-", traducible como "amor" o "encantador". Podría traducirse libremente como "el amante". Elias Lönnrot utiliza otros nombres en el Kalevala para el héroe, aunque parece que esto es responsabilidad del autor, no de sus fuentes folclóricas, fusionando historias de diversas procedencias. "Kaukomieli" se traduce, también muy libremente, como "el que gusta mucho", lo que bien se adecua a nuestro seductor.

Un caso muy distinto lo constituye el nombre de Ahti, con un origen distinto al del héroe: se trata de un dios de lamitología finlandesa, el dios del agua y del mar, el Poseidón fino-ugrio. Muy posiblemente Lönnrot insertó algún pasaje folclórico protagonizado por la divinidad popular, en especial lo relacionado con las islas (y las doncellas), su actividad como pescador (Ahti es de hecho el dios de la pesca también) o la construcción de barcos.

Recorriendo las aventuras de Lemminkäinen, ciertamente una parte muy extensa del Kalevala, podemos descubrir las técnicas de unificación de materiales diversos por parte de Elias Lönnrot. Es evidente que ambos ciclos son historias distintas y en principio incompatibles, ya que ambas cuentan con un final absoluto en el que el héroe vuelve escarmentado a casa. En el segundo ciclo, en torno a la pelea con el amo de Pohjola, podemos detectar una historia que se nos ha sustraído, la del padre de Lemminkäinen, que fue a la guerra y no regresó. ¿Existió esa historia en el folclore? ¿O la introdujo Lönnrot en otro pasaje, por ejemplo, la historia de Kalervo, padre de Kullervo y su guerra con Untamo?

Curiosamente, la historia del Lemminkäinen seductor de la doncellas de una isla aparece en dos ocasiones (cantos XVI y XXIX), con notables semejanzas. Quizá ambas historias fueran la misma en origen, más que una repetición poética - habitual en el Kalevala -, diversificadas durante su recorrido en la tradición oral. Y sin embargo la repetición se convierte en un vínculo de unión entre ambos ciclos. ¿Eran distintos o realmente se habían separado e independizado hacia muchas recitaciones?

En cuanto a la historia del Sampo, Lemminkäinen se ha integrado dentro de una historia que realmente protagoniza Väinämöinen. ¿Es un añadido también de Lönnrot? Es posible, pero lo cierto es que la personalidad "trickster" del héroe se manifiesta bien, por lo que ese añadido bien pudo provenir del propio folclore.

En estos ciclos del Kalevala vemos plenamente los distintos sustratos de la mentalidad religiosa y mitológica de la tradición en Finlandia, ya que conviven sin gran desacuerdo las creencias paganas y las cristianas. La madre invoca a todas las deidades posibles, incluyendo el sol y la luna, pero es finalmente Jumala, el dios creador, quien le atiende. Este dios era en principio un dios pagano, lejano y superior en rango a los demás dioses, más cercanos y que interactuaban con el hombre. Pero tras la cristianización de Finlandia se identifica con el Dios cristiano, lo cual vemos muy nítidamente en el pasaje correspondiente del Kalevala, donde se describe un cielo al estilo monoteísta. El resto de las deidades se convierten en fuerzas intermedias y próximas, espíritus de la naturaleza principalmente. Esta convivencia entre ambos sistemas de creencias era cotidiana entre la población más rural aun en la época de los viajes en busca de cantos de Lönnrot, pero representaba un minoritario vestigio del pasado en su mentalidad.

En cualquier caso el transfondo de la historia es claramente pagano. Lemminkäinen es una personificación del amante y del guerrero, su madre la voz de la tradición y la sabiduría, y el acto salvífico de las negras aguas de Tuonela la personificación de la redención por amor y el renacimiento de la luz a la oscuridad, del invierno al verano, de la muerte a la vida y al amor.

"Lemminkäinen y el río de fuego" (1920), de Akseli Gallén-Kallela

Sibelius y el mito de Lemminkäinen

¿Qué atrajo del personaje a Jean Sibelius? Durante su época más karelianista (1892-1897) nuestro compositor acomete el Kalevala con una carga fundamentalmente intelectual, identitaria, nacionalista y estética: el Kalevala es la herencia de la Finlandia ancestral. Así continuó durante toda su vida, aunque sus búsquedas musicales fueran más allá después de este periodo. "Kullervo" opus 7 recogía una historia única e impactante, con una penetración psicológica más próxima a la tragedia griega que a una simple leyenda popular. Pero Sibelius no se siente necesariamente reflejado en el personaje o en la historia. Ha escogido representar con su música una historia que cantaban sus antepasados, dar forma nueva a los viejos versos.

Cuando, tras ese magistral "Kullervo" decide abordar la composición de una ópera, un drama musical basado en Väinämöinen, "Veneen luominen" ("La construcción del barco"), introduce muchas variaciones a la trama del Kalevala, hasta el punto de que la historia cambia en muchos sentidos completamente. A pesar de que el trabajo no será completado nunca, se puede considerar la única vez que nuestro músico escoge una historia del poema de Lönnrot para luego introducir cambios significativos. ¿Por qué?

Sin duda allí entró en primer plano su propia subjetividad. Sibelius se siente reflejado en el amor que rompe barreras de Väinämöinen. Por ello Väinämöinen se convierte en un joven entregado a su lucha por la inalcanzable Doncella de la Luna, Kuutar. Tras sortear innumerables peligros, incluso en el reino de la Muerte, consigue conquistar a su amada. Nuestro músico, con esta versión de la historia, ha relatado su propio amor por Aino que, sólo tras muchos años de lucha (incluyendo las largas ausencias en Berlín y Viena, y tras el éxito de "Kullervo", que lo ha convertido en el compositor nacional) se convierte en su esposa,.

La llamada "crisis wagneriana" hará tambalear el proyecto, y nuestro autor se aproxima a otros argumentos diferentes. Aquel verano de 1894 piensa en una ópera con temática realista, alejada de las brumas mitológicas del Kalevala. Pero también incluye sutilmente apuntes sobre su propia vida amorosa: "está situado en el siglo XVII. Un joven estudiante se promete a una chica campesina. Se marcha al extranjero y allí ve a una mujer bailando de la que cae enamorado; él es infiel. A su vuelta describe el baile y a la mujer tan vívidamente que su novia sospecha lo que ha pasado y la pena incide en ella. Sin embargo se encuentran más tarde en el bosque. En el último acto él se topa con una procesión fúnebre y se da cuenta que es su novia la que va a ser enterrada", describe el propio Sibelius a Aino desde Alemania. En esta sinopsis nuestro autor está hablando de sus propios escarceos de la época final de estudios en Alemania y Austria, incluso a su regreso a Helsinki, infidelidades que parece que acabó confesado a su prometida antes del matrimonio.

El año siguiente Sibelius ha abandonado estos planes operísticos, pero de alguna manera se han integrado en su nuevo proyecto, Lemminkäinen opus 22. Muchos compases de "La construcción del barco" acaban constituyendo temas del ciclo de poemas sinfónicos - según describe el propio autor El cisne de Tuonela proviene directamente de su obertura -.

Pero ambos proyectos no realizados también se reflejan en la propia historia que inspira la nueva música: Lemminkäinen seduce a multitud de mujeres en los bailes de la isla mientras su mujer y su madre permanecen a la espera. También como Väinämöinen - el del Kalevala y el del proyecto de Sibelius-, Lemminkäinen debe superar las pruebas más duras para lograr a su pretendida (con la misma aventura hacia Tuonela). Lemminkäinen retorna a casa tras sus escarceos, donde le espera su fiel madre y su esposa. La fidelidad es el final de la historia como en "Veneen luominen", no como en el proyecto verista, que incluye mucho de castigo autoinfligido.

Otro rasgo de la personalidad de Lemminkäinen también está presente en la psicología de Sibelius: el padre ausente. Como el héroe del Kalevala, nuestro músico es criado por mujeres, en el que predomina el amor a la severidad. Como Lemminkäinen, nuestro compositor es atraído por el sonido de la "batalla", por las aventuras, por la vida disoluta, pero siempre acaba regresando a casa, a los lugares de la infancia.

Es su carácter heroico uno de los que más presente tiene Sibelius a la hora de escribir esta obra. El músico ve en el personaje casi un prototipo nietzschiano: "pienso que nosotros los finlandeses no nos debemos avergonzar y mostrar más orgullo de nosotros mismos. [...] ¿Por qué deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos? Este es el sentimiento subyacente en El retorno a casa de Lemminkäinen. Lemminkäinen es justamente tan bueno como el más noble de los nobles. Es un aristócrata, ¡sin duda un aristócrata!", según afirmaba en una entrevista de 1921.

Multitud de elementos convergen en este magno proyecto, y sin duda alimentaron su magistral partitura. Un mito profundo que se convierte en toda una obra maestra de la historia de la música.

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Capítulo siguiente (3): historia de la obra

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!

Desde el blog "Jean Sibelius en español" os deseamos muy felices fiestas. Esperemos que lo paséis muy bien, en compañía de los vuestros o, si vivís la Navidad de otra manera, que estos días sean días de mucha felicidad.

Esta noche
Joulupukki (Papa Noel) visitará los hogares de muchos niños (y no tan niños) del mundo entero. Como vive y tiene su taller cerca de Rovaniemi, en la Laponia finlandesa, seguro que sabrá que debe traer a nuestros lectores algún que otro disco de Sibelius.

Joulupukki y sus ayudantes en su casa en Laponia

Y si habéis escrito a su competencia, los Reyes Magos, aún deberéis esperar unos días, ya que el Oriente no está "tan cerca" (je, je) como Laponia. Y seguro que también se portará muy bien con vosotros.

Recordamos que Sibelius escribió cinco canciones con textos navideños que recogió bajo el número de opus 1. Es el momento adecuado para volver a visitarlas:

nº1: "La Navidad está en el nevado porche"
nº2: "La Navidad ha venido"
nº3: "Fuera oscurece"
nº4: "No me des esplendor, oro ni pompa"
nº5: "La nieve está cayendo"

A continuación, un video con el arreglo de 1935 del propio Sibelius (¡por fin!) para coro masculino a capella de la cuarta de las canciones navideñas, "En etsi valtaa, loistoa". Procede de un concierto de apenas unos días por el Coro Masculino de Järvenpää, que recordemos es la localidad en la que está Ainola, la apartada casa del bosque donde Sibelius vivió sus últimos 50 años. El sonido no es muy bueno, pero el documento merece la pena:


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Para los que estéis esperando el siguiente capítulo de nuestra serie sobre
Lemminkäinen opus 22, éste se publicará entre mañana y el próximo domingo.
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Nada más que felicitaros de nuevo las fiestas. Sed felices.

Hyvää joulua!
¡Feliz Navidad!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lemminkäinen opus 22: (1) la historia en el Kalevala

Iniciamos con este post una serie prolongada sobre una de las grandes obras maestras de Jean Sibelius: Lemminkäinen opus 22. Bajo ese título (el original del autor) se articulan cuatro poemas sinfónicos basados en episodios protagonizados por Lemminkäinen, uno de los principales personajes del Kalevala el gran poema épico redactado a partir de fuentes populares por Elias Lönnrot.

Los títulos de cada poema sinfónico son los siguientes: "Lemminkäinen y las doncellas de la isla", "El cisne de Tuonela", "Lemminkäinen en Tuonela" y "El retorno al hogar de Lemminkäinen".

Para comenzar nuestra serie sobre esta genial obra resumiremos la historia del héroe del Kalevala, protagonista absoluto de dos extensos ciclos ("runos" o cantos 11 al 15 y del 26 al 30) dentro de la narración principal, además de ser también compañero de Väinämöinen e Ilmarinen en busca del Sampo, dentro del ciclo correspondiente (runos 39 al 44). En nuestro resumen recorreremos todos esos cantos, aunque nos detendremos más en aquellos pasajes en los que se basó Sibelius para su composición.
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Lemminkäinen - también llamado Ahti y Kaukoniemi - es un joven fuerte y apuesto que creció a la orilla de un amplio golfo junto con su amada madre. Su único defecto era su predilección por las doncellas. Kylliki, la flor de Saari ("la isla"), es precisamente la doncella que más ambiciona: la pretenden todos los hombres, incluso los hijos del Sol, la Luna y la Estrella. Pero ella. Convencida de su belleza y alto linaje, rechaza a todos sus pretendientes.


A pesar de las advertencias de su madre, que avisa de que se burlarán las mujeres de Saari, el bravucón Lemminkäinen decide ir a la isla. Allí las palabras maternas se cumplen, pero Ahti decide instalarse como pastor. Así cumple su tarea por el día, mientras por las noches visita las fiestas, donde seduce a todas las muchachas. Tan sólo la bella y orgullosa Kyllikki se le resiste.


Una noche la hermosa virgen acude a un baile con otras doncellas. Sin dudarlo el bravucón Lemminkäinen decide raptarla y montarla en su trineo, amenazando al resto de las muchachas para que nada contaran.


Kyllikki llora y teme ser forzada, pero no actúa así Lemminkäinen, que desea mostrar que aún no siendo de alto linaje su nombre será importante. Impresionada por su temperamento, la doncella pone tan sólo una condición para el matrimonio: no debe ir jamás a la guerra. Kaukoniemi le pone también una condición a ella: no debe nunca acudir a los bailes de la aldea. 


Ambos regresan a la casa de la madre de Lemminkäinen, muy orgullosa de su futura nuera. Y pasan los días, y una tarde en la que su marido aún no había regresado, Kyllikki acude a un baile. Terriblemente enfadado, Lemminkäinen decide abandonar el hogar e irse a la guerra a Pohjola, a pesar de los ruegos de su mujer y los augurios de su madre, que le previene de los peligros del norte, en especial el de los poderosos hechiceros. El alocado muchacho pronostica que cuando esos peligros consigan matarle, manará sangre del cepillo con el que peinaba sus cabellos.

Lemminkäinen cogió su espada, templada en la fragua de Hiisi, el demonio, y desafiando a todos los peligros emprende su viaje, montado en su caballo. Al llegar a una aldea de poderosos magos decide enfrentarse furtivamente a ellos, y haciendo gala de sus más poderosos cantos mágicos, hechiza a todos los hombres, jóvenes y viejos, acabando con la amenaza. Tan sólo a un viejo pastor deja sin embrujar, repugnado por su aspecto. El pastor, al que Lemminkäinen insulta duramente, decide huir, pero su rencor le hace permancer al acecho para cuando el héroe dejara Pohjola.


El osado joven llega al Reino del Norte, donde solicita a la Bruja la mano de su hija. Louhi, ofendida, decide ponerle una prueba imposible: cazar el cisne del demonio Hiisi. Con unos magníficos esquíes va en busca del animal, pero éste, advertido por los trasgos de Hiisi, huye. Pero el valiente héroe lo alcanza, si bien consigue escaparse, burlándose de la presunción del joven. Entonces Lemminkäinen decide emplear sus conjuros de cazadores, invocando al dios del bosque, Tapio, y a todo el clan divino de la floresta. Así, las criaturas del bosque provocan al alce para salir de su escondite, y el héroe lo atrapa finalmente.


La dama de Pohjola ordena una segunda prueba: embridar al potro de Hiisi. De nuevo la cacería es dura, y Ahti acude al hechizo, esta vez dirigido a Ukko, señor del cielo, que hace granizar sobre el caballo. Domado el corcel, Louhi comunica a Lemminkäinen una última prueba: matar al cisne de Tuonela con una sola flecha, el siniestro animal que nada en el negro río del hogar de los muertos.


El héroe sin miedo llega al río mismo de los infiernos, pero allí le acechaba el pastor rencoroso del que se había burlado, que hace salir una serpiente del fondo de las aguas. La sierpe le atraviesa las entrañas, y Lemminkäinen, acordándose de las palabras de su madre, muere. El pastor arroja al río el cadáver, y el hijo de Tuoni, dios de los infiernos, lo descuartiza en ocho trozos, arrojando los pedazos a las aguas del Manala.


En su casa Kyllikki ve el cepillo sangrar, y las lágrimas invaden a la madre, que buscará desesperadamente el cuerpo de su hijo. Interroga a la Bruja de Pohjola, que tras varias mentiras desvela a la afligida la última misión de su hijo. La madre de Lemminkäinen recorre cada recoveco de la naturaleza, y pregunta a cada ser vivo o inerte, pero no lo encuentra. Finalmente el Sol se compadece del amor materno y le dice que su hijo murió en Tuonela.


Con un rastrillo que pide forjar a Ilmarinen busca la madre cada pedazo del cuerpo de su hijo, que une para volver a insuflarle la vida. Pide ayuda a Suonetar, la diosa de las venas, a la Virgen del cielo y a Dios para reconstruir a su vástago, que con todos sus hechizos logra resucitar. Una abeja le trae del cielo la miel que le da voz al renacido Lemminkäinen, que narra a su madre cómo murió.


La madre pide al héroe que olvide la última prueba para conquistar a la Hija de Pohjola, y juntos vuelven al hogar, donde vuelve a su vida diaria lejos de aventuras.


"La madre de Lemminkäinen en el río de Tuonela" (1862), de Robert Wilhelm Ekman (1808-1873)
En su aldea Lemminkäinen oye el eco de la gran fiesta de boda de Ilmarinen y la Hija del Norte, de la que el herrero consiguió gallardamente la mano. Ofendido por no haber sido invitado, Kaukoniemi decide viajar de nuevo al norte, previniéndole de nuevo su madre contra las magias laponas. Pero el apuesto joven se ciñe sus vestimentas y armas de guerrero y acude otra vez a la aventura. Cada uno de los peligros profetizados se los encuentra efectivamente en el camino: un águila en un río de fuego, al que engaña mediante una estratagema; una zanja también de fuego, a la que hiela con la ayuda de Ukko; y a la infranqueable empalizada de acero de Pohjola, guardada por una serpiente gigante, a la que hechiza y amedrenta revelándola su infernal, horrible origen.

Con gran arrogancia, Lemminkäinen exige en Pohjola ser convidado, pero no obtiene más que el desprecio de los amos. El Señor del Norte desafía al héroe, pero no puede nada contra sus cantos mágicos. Entonces propone al joven un duelo con espada. A pesar de la habilidad del amo de Pohjola, el arrogante héroe le corta la cabeza. Ebria de venganza, la Bruja del Norte reúne un enorme ejército para vengarse, y Lemminkäinen huye sin perder un momento.


En su casa la madre aconseja a su temerario hijo que se esconda durante unos años en una isla recóndita, donde ya su padre se había refugiado del furor de la guerra. Embarcado con provisiones y con su osadía, Lemminkäinen alcanza la isla, donde las doncellas que la habitan le invitan a vivir. El héroe inunda con sus cantos mágicos aquellas tierras, que se llenan de belleza. Las doncellas se sienten embriagadas por aquellos sonidos y hechizos, y le colman de todos los placeres. Recorre durante un largo tiempo cada lecho de la isla, excepto el de una solterona que le desagrada y rechaza. Desairada, la doncella decide avisar a los hombres de lo que el seductor estaba haciendo, y Lemminkäinen se ve obligado a huir del filo de sus espadas, construyendo una nueva barca.


Tras un largo viaje por el mar Ahti ha vuelto a la costa donde nació, pero las casas están destruidas y reducidas a cenizas. El héroe llora la suerte de su madre y de su hogar, pero tras una nueva búsqueda la encuentra viva, en otro lugar del bosque donde se había escondido de la venganza de Louhi. El apuesto joven promete reconstruir las casas y enfrentarse a su destino con las crueles gentes del norte.


Advertido de nuevo por su madre, Lemminkäinen decide esta vez no acudir solo a la guerra, y pide ayuda a su viejo compañero de batallas, Tiera. Junto con él atraviesa en barca el camino del Norte. La Bruja hiela el mar, y el bravucón mozo debe recurrir a sus hechizos para sortear el mal.


Arrepentido por su atrevimiento, derrotado por la desgracia y añorante de su pasado feliz, Lemminkäinen decide volver a su hogar, con su amigo Tiera. Montado en su caballo recorre a galope la costa hasta llegar junto a su bondadosa madre. 

"Lemminkäinen y el águila de fuego", de Robert Ekman (c.1867)
 
Quejándose de su mala suerte como pescador y mientras preparaba una nueva balsa, Lemminkäinen contempla el barco que lleva a Väinämöinen y a Ilmarinen en busca del mágico Sampo. Al ver a los legendarios hombres solicita divertido formar parte de la más arriesgada aventura. Lemminkäinen llena con su bravuconadas y bromas el viaje hacia Pohjola.

El cantor Väino duerme con su música a las gentes del norte, y gracias a la diligencia de Kaukoniemi logran apoderarse del Sampo. Pero mientras se alejan, el presumido Lemminkäinen canta lleno de orgullo y alegría, y su desagradable canto despierta a los durmientes habitantes de Pohjola. La Bruja se da cuenta del robo y enloquecida de ira persigue a los tres héroes.
 


Pero esa ya es otra historia...

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En nuestro próximo post reflexionaremos sobre algunos aspectos del mito de Lemminkäinen, y qué es lo que atrajo a Sibelius de ella. Después contaremos la historia de la composición. A continuación analizaremos cada uno de los cuatro poemas sinfónicos. A estos análisis le seguirá un comentario sobre las distintas versiones y revisiones de la obra, y las reconstrucciones que han sido posibles. Finalmente daremos cuenta de la discografía de Lemminkäinen opus 22.

martes, 8 de diciembre de 2009

Biografía (12): la crisis wagneriana (1894)

Capítulo anterior (11): de Karelia a "Karelia" (1892-1893)
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Hoy de nuevo tenemos una importante efeméride, y es nada y nada menos que el día de nacimiento de nuestro compositor: Jean Sibelius nació tal día como hoy en el año de 1865, en Hämeenlinna, en Finlandia.

Hace un año aprovechamos la situación para comenzar nuestra biografía con un
pequeño capítulo dedicado a la infancia del músico. Hoy también la fecha nos sirve de excusa para un nuevo capítulo, que será el doceavo, con nuestro músico viviendo ya sus veintiocho años y el comienzo de sus grandes obras.

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El invierno de 1894 fue escasamente productivo, parece que en ello pudo tener que ver las reuniones nocturnas en el Hotel Kämp, incluyendo a Adolf Paul que visitó a sus amigos de Helsinki en Año Nuevo. El día 17 de febrero nuestro músico dirige un concierto en Åbo (Turku) con En saga opus 9, una selección de
"Karelia" y dos "nuevas" obras para orquesta de cuerda que en realidad eran arreglos: un Presto, transcripción del scherzo del Cuarteto de cuerda opus 4, y el Impromptu ( a veces llamado "Andante lírico"). Este hermosísimo Impromptu es una transcripción de los dos últimos Impromptus para piano opus 5 (haciendo el nº6 de trío entre la presentación del nº5 y su repetición para cerrar la pieza), adaptados magistralmente para la cuerda. Esta facilidad para su nuevo medio se explica en parte porque esas piezas para piano proceden a su vez de un material anterior, el melodrama "Svartsjukans nätter" ("Noches de celos") JS.125, que ya incluía instrumentos de cuerda (por ejemplo, el pizzicato del trío corresponde a la misma técnica del melodrama en la parte correspondiente).

En cualquier caso es una de las poquísimas ocasiones en la que Sibelius convertirá una pieza para piano en una orquestal, ya que poco a poco intentará suprimir los conceptos pianísticos en la composición para pensar en términos puramente orquestales. Durante estos años será de hecho la orquesta el principal de sus intereses, olvidándose casi por completo de la música de cámara, la canción y menor medida del piano, al menos hasta finales de la década.

Otro aspecto que sí que ocupa los planes de nuestro autor es el coro. Para un concurso convocado por el YL Sibelius ha compuesto "Rakastava" JS.160a, para coro masculino, con texto del "Kanteletar" (colección de poesía de fuentes populares recogida y adaptada, al igual que el caso del "Kalevala", por
Elias Lönnrot). Nuestro autor consigue el segundo premio, siendo el primero para Emil Genetz, el viejo profesor de Sibelius (uno de cuyos coros patrióticos pareció inspirarle para el tema hímnico de Finlandia opus 26).

El coro de Sibelius es una partitura extraordinaria, llena de arriesgados planteamientos armónicos que se vuelcan sobre el apasionado texto. Pero estas disonancias hacían especialmente difícil de cantar lo obra, por lo que decidió incorporar un acompañamiento de cuerda, al igual que la pieza de Genetz, "Hakkapeliitta". El arreglo no acababa de resolver los problemas de entonación, por lo que el director del YL prefirió la versión original a la versión con cuerda (JS.160b) para el estreno. Nunca escribió Sibelius una pieza coral tan arriesgada como "Rakastava", en parte por sus dificultades. Sin embargo el autor era muy consciente de su grandeza, y probó una tercera versión, esta vez para coro mixto, más asequible (JS.160c, en torno a 1898). Finalmente, en 1911 optó por traspasar sus temas a una pieza para cuerda y percusión ad libitum, Rakastava opus 11, usando el material original pero sumamente transfigurado.

Posiblemente de estas fechas date "Soitapas sorea neito" ("Tañe, hermosa muchacha") JS.176, un bellísimo pero breve coro mixto sobre otro poema muy similar del "Kanteletar" y parecidos planeamientos.

Richard Faltin se las arregló para que nuestro músico pudiese optar a un puesto de lector en la Universidad de Helsinki, aunque temporal. El puesto, más bien simbólico, incluía una recompensa económica, pero también algunas obligaciones. Uno de esos debería era la composición de una cantata para la promoción de aquel año, la "Cantata para las ceremonias de graduación de 1894" JS.105.

La obra, con texto finés, no parece haber entusiasmado mucho a nuestro músico, cumpliendo su deber con una pieza solemne y con algunos momentos sensacionales, aunque sin grandes preocupaciones. Una pieza no muy destacada pero de ninguna forma menor. Una sección coral de la misma fue publicada en 1896 para coro a capella como "Juhlamarssi" ("Marcha festiva"), y en las Scènes Historiques II opus 66 de 1912 reempleó un tema. La cantata en sí no se volvió a interpretar hasta hace poco más de una década, con la parte de soprano del tercer tiempo perdida.

Para otra convocatoria pública nuestro autor escribió una pieza que sería mucho más conocida en la posteridad. La Sociedad para la Educación Popular organizó en Vaasa un Festival de Música y de la Canción para la que escribieron música los más destacados autores del país: Faltin, Wegelius,
Kajanus, Armas Järnefelt y Sibelius. La pieza ganadora, sin duda por su espectacularidad, fue el poema sinfónico Korsholm de Järnefelt.

La pieza de nuestro autor fue la Improvisación en Re Mayor para orquesta, que fue revisada al año siguiente bajo el nombre de "Canción de primavera", denominación definitiva con la que fue publicada, bajo el epígrafe también de "poema sinfónico" y con el número de opus 16. Nos ha llegado una versión en Re Mayor, que se ha supuesto la intermedia (la de 1895) y otra en Fa Mayor que es la publicada. La original estaría perdida. Algunos investigadores como Tuija Wicklund creen que en realidad la versión intermedia sería en realidad la original con la parte de la pandereta (de la que habla una crítica de 1894, refiriéndose al "ritmo de una danza española") suprimida, y la de 1895 correspondería a la versión definitiva. Al modesto entender de quien les escribe la hipótesis tradicional es más verosímil, dado que era habitual que Sibelius revisara a fondo una pieza que había compuesto mucho antes, y algunos detalles de la orquestación como la pesada tuba son más propios de la época de la publicación (1903) que de 1895. Sin embargo la cuestión sigue abierta.

La obra (interpretada a veces con su título francés, "La tristesse du printemps") es una melodiosa y melancólica obra orquestal sin un programa definido (propiamente no sería un poema sinfónico), llena de colorística y llena de una peculiar sonoridad nórdica que le aproxima al estilo de Grieg. Ha conocido cierto éxito en las salas de conciertos, aunque sus no demasiadas pretensiones y filiación con Grieg no ha ayudado precisamente al prestigio del compositor como un autor original y de calidad, aunque sin duda es una música hermosa. La versión intermedia (u original) se ha grabado dentro de la
Sibelius Edition de Bis, y es tan interesante como la más conocida, quizá incluso más delicada y emotiva.

El comienzo del verano lo pasa nuestro músico en Orismala, y unos días más tarde hace una visita al poeta Paavo Cajander, que vivía en las cercanías de Hämeenlinna (la ciudad natal de Sibelius). Con el escritor discute sobre la posibilidad de escribir juntos una ópera.

En ese momento Sibelius tenía en la mente el propósito de convertirse en compositor de dramas musicales, imbuido de las ideas estéticas wagnerianas. Era lógico, por tanto, que nuestro compositor peregrinara al sacrosanto templo de los wagnerianos en Bayreuth... Había comprado, para estudiar a fondo, las partituras vocales de "Tannhäuser" y de "Lohengrin", y Aino Achté le prestó la de "La valquiria". Wegelius y
Armas Järnefelt le habían insistido en la necesidad de la visita a la ciudad francona, para conocer los logros del teatro ideado por el propio genio alemán y de los mejores intérpretes puestos a su servicio. Aino, de nuevo embarazada, no le acompañará, pero le escribirá prácticamente a diario (lo que nos ha permitido acceder a la evolución de su pensamiento paso por paso).

Sibelius acudía con la mayor de las ilusiones puestas en el festival de aquel año de 1894. Tomó un barco fluvial en Hamburgo con el que llegó hasta Mainz, y de allí llegó a Bayreuth el día preciso para la representación "Parsifal", el 19 de julio, dirigida por nada menos que su primer intérprete absoluto, Hermann Levi: "nada en el mundo me ha hecho jamás tan aplastante impresión sobre mí. [...] No puedo empezar a contarte cómo me ha trasportado "Parsifal". Todo lo que yo hago parece tan frío y débil a su lado" - escribe a Aino.

Al día siguiente asiste a la representación de "Lohengrin", con Felix Mottl en el "foso místico". Compara la partitura con "Parsifal" y la encuentra pasada de moda y llena de efectos teatrales, mientras piensa en sus propios planes operísticos. También piensa en ellos mientras asiste a "Tannhäuser", dirigida por Richard Strauss, que parece provocarle una sensación de inferioridad ante sus conocimientos contrapuntísticos, y escribe a Aino confesando sus ansias de estudiar de nuevo para resolver sus carencias.

La impresión de esas representaciones fue precisamente la siguiente: por un lado Sibelius se siente realmente eufórico y "lleno de fuego y energía". Pero por el otro siente en condiciones de inferioridad respecto a sus capacidades, y que no puede plasmar un material lo suficientemente bueno para su proyecto sobre Väinämöinen.

Su verano wagneriano aún no había acabado. También en Munich se iba a celebrar un ciclo con óperas y dramas musicales del maestro alemán, y nuestro músico no podía perdérselo. El 23 de julio toma el tren para dirigirse a la capital bávara. Aún tiene tiempo para sumergirse en las partituras de Wagner al tiempo que prosigue, cada vez con más dudas con "La construcción del barco".

Sus estudios sobre esas monumentales partituras empiezan a causar desasosiego sobre el músico finlandés. Aunque no cuestiona su genialidad, sí comienza a contemplar que "bajo mi visión todo está demasiado calculado", en especial en lo que se refiere a los Leimotive. "Si yo perdiera mi autoconfianza, incluso por un momento, me volvería muy infeliz".

Las dudas se multiplican, y de nuevo concibe unos planes distintos sobre otra ópera, alejada de la temática fantástica del
Kalevala, pero también lejos de un verismo por el que no siente ningún afecto - en torno a una historia de campesinos ambientada en el siglo XVII, con equívocos amorosos y fatal desenlace.

En medio de este caos desatado llega a Munich
Armas Järnefelt con su esposa Maikki, lleno de entusiasmo por las representaciones de Wagner, que anima a nuestro autor a seguir sus convicciones wagnerianas. Por el contrario, sus dudas sobre su propia partitura kalevaliana y su talento son cada vez más profundas: "estoy lo suficientemente dotado para intentar por mi parte trabajos mayores y quizá es por esto por lo que voy más y más lejos de mi ser real. Quizá tenga la clase de talento que es mejor en casa en formas menores."

"Tristán e Isolda" - que ya había escuchado previamente - le causa una impresión aún mayor que "Parsifal" (que vuelve a presenciar en Munich): "le deja a uno sintiendo que todo lo demás es pálido y débil por comparación". Pero no sucede así con la música de "El anillo": "La valquiria" le parece artificial, y comienza a ver mal al entusiasmo de los wagnerianos como Järnefelt. "El crepúsculo de los dioses" [...] es maravilloso pero sólo en algunos lugares. Yo no me siento tan wagneriano como otros."

Sus incertidumbres van más cada vez más lejos, planteándose incluso cambiar su vida por la de granjero (un ideal propio de Tolstoy) en un arrebato de absoluto pesimismo. En cualquier caso "he decidido no escribir nunca ni una sola nota por el afán de escribir, sino sólo si tengo algo que decir. Y sólo escribiré música si significa siempre algo para mí".

La afanosa batalla estética que se está librando en su interior, que lo está llevando al abismo, parece concluir unos días después cuando lo ajeno sale de su alma. El 19 de agosto escribe a Aino una carta donde Sibelius expone un credo artístico que será el que guíe gran parte de su producción, y de manera definitiva. El texto es uno de los más importantes para comprender el paradigma estético en el que se sentirá nuestro músico: "me he encontrado con mi viejo yo de nuevo, musicalmente hablando. Muchas cosas están muy claras para mí: realmente soy un pintor y poeta musical. La visión de Liszt de la música es a la que soy más cercano. De aquí mi interés en el poema sinfónico. Estoy trabajando en un tema que me place mucho. Lo oirás cuando vuelva a casa; como si hubiera ido tan lejos con esto como para que no tuviera demasiadas dudas".

De esta forma encontramos definitivamente al autor de Lemminkäinen,
La hija de Pohjola, Cabalgata Nocturna y Amanecer, El Bardo, Las Oceánidas, Tapiola... Lejos está el Sibelius que apenas un año antes había hecho suyo el drama lírico y la unión total de poesía y música, según postulaba al escritor Erkko.

El "realismo motívico" de Wagner (la técnica de Leimotiv) no le agrada, le parece no natural. Tampoco aprecia su descomunal personalidad musical; ya en su vejez, Sibelius dirá a un alumno: "Wagner es obtuso, brutal, vulgar y totalmente falto de sentimientos refinados. Por ejemplo, el gritará «te quiero, te quiero, etc. ...» Mi visión es que algo así debería ser susurrado".

Sibelius contará a sus biógrafos una versión muy distinta de su peregrinaje a Bayreuth, en la que suprime sus ansias por ser un wagneriano y su frustración por haber cedido a esa presión hasta reencontrarse consigo mismo. En sus últimos años dedicará bastantes declaraciones en contra del músico alemán, negando aquel momento de su propia identidad. Pero - tal como apunta Erik Tawaststjerna - hay algo muy semejante a la actitud antiwagneriana de Debussy respecto a Sibelius: una relación de amor y odio, una admiración por la música, y un sentimiento de hastío frente el endiosamiento del personaje y su música, ante la intelectualidad galáctica que conlleva el modelo del genio alemán. En el caso del finlandés, como sucede con el francés, hay algo de la música de Wagner en sus propias composiciones, aunque sea de manera muy sutil y sumergida en un mundo estético completamente ajeno a las brumas del Walhall...

En nuestro músico hay repercusiones en las obras precisamente de esos años, en detalles de la orquestación, algunos términos armónicos en especial en la modulación. Sin embargo toda esa sabiduría técnica se ha integrado a la perfección en su propio estilo, y sólo será posible descubrirlo en un análisis profundo. Algo de Wagner formará parte de Sibelius, pero a partir de estos turbulentos días no será ya nunca un wagneriano, un seguidor más del post-wagnerianismo. Escribe a Aino el 22 de agosto: "me he sentido muy arrebatado con «Meistersinger» [que siempre será la ópera favorita de nuestro músico] pero, es extraño de decir, yo no soy más un wagneriano. Yo no puedo hacer nada al respecto. Debo ser conducido por mis voces internas".

Aparte de "Los maestros cantores de Nurenberg", el músico finlandés ha asistido a otras representaciones operísticas y conciertos en Munich, sobre las que no tiene buenas palabras, en especial sobre Leoncavallo (al cual había visto en Bayreuth y que no le causó una buena impresión personal).

Viaja entonces fuera de Alemania - que no le dejó buena impresión, aunque quizá por la hipersensibilidad estética de aquellas semanas - para llegar a Venecia, donde se siente enormemente relajado y feliz, bajo el cielo azul del mediterráneo: "Italia es de mucha maneras como Finlandia, es completa en sí misma; ambos países son muy shakespearianos". Sin duda la paz interior había llegado al fondo de su alma.

Tras unos días decide emprender el camino de regreso, no sin poder resistirse a una visita a Berlín, donde pudo ver a sus amigos
Adolf Paul y Busoni, y donde hizo planes para futuras publicaciones en Breitkopf & Härtel. En la ciudad prusiana le causa una gran impresión la contemplación de las imágenes del pintor suizo Arnold Böcklin (1827-1901), uno de los máximos exponentes del simbolismo en pintura.

"Los Campos Elíseos" (1877), de Arnold Böcklin, uno de los cuadros que vió Sibelius en Berlín

Se ha considerado esta influencia del simbolismo en la estética sibeliana, en especial en Lemminkäinen opus 22, que se cree que en esos momentos había empezado a escribir. Tradicionalmente se ha asumido que las "cuatro leyendas del Kalevala" eran el proyecto de poema sinfónico del que hablaba en la famosa carta del 19 de agosto, ya que el propio autor reveló que parte de los esbozos de "La construcción de un barco" habían pasado a Lemminkäinen. Ya por entonces la ópera había naufragado completamente. Sin embargo más modernamente (Andrew Barnett) se piensa que el poema sinfónico referido era más probablemente La ninfa del bosque opus 15, estrenado a principios del año siguiente, y que es posible que también contenga material de la ópera también. No obstante, esta relación más indirecta entre Böcklin y Lemminkäinen opus 22 no deja duda de la influencia del simbolismo en la música.

En esos días precisamente estudia apasionadamente la Sinfonía Fausto de Liszt: "es magnífica y estoy aprendiendo mucho de ella". Su huella- inadvertida a los reiteradores de tópicos sobre Sibelius - puede palparse muy claramente, una vez que tenemos en cuenta este dato, en sus poemas sinfónicos. En Berlín también, como será habitual en sus visitas, hay oportunidad para asistir a grandes eventos musicales. En esta ocasión podrá presenciar unas cuantas óperas de primer nivel: "Carmen" de Bizet, "La novia vendida" de Smetana, "Falstaff" de Verdi...

A la vuelta a Helsinki habló de su entusiasmo por Böcklin con el pintor Magnus Enckell. Pero era momento para otro acontecimiento artístico de índole muy diferente: la exposición de Gallén-Kallela y la polémica causada por "El simposio", donde cuatro de las figuras artísticas más destacadas de Finlandia aparecían en una de sus sesiones de discusión bajo el influjo del alcohol. Los cuatro habían estado de acuerdo con la exposición del cuadro, pero parecía que los habitantes de Helsinki no vieron tan positivo mostrar a sus artistas así, aunque esos encuentros eran más que conocidos por todos (Andrew Barnett compara el asunto con los escándalos de fotos de paparazzi en la actualidad).

"El problema", primera versión de "El simposio" (para la versión "pública" ver este post), con el propio pintor, Oskar Merikanto, Kajanus y Sibelius de izquierda a derecha

Curiosamente aquellas reuniones acabaron justo entonces, ya que el pintor dejó Helsinki primero por Ruovesi y luego por Berlín, donde se reuniría con otro miembro del grupo, Adolf Paul.

Pocos acontecimientos musicales sucedieron en los últimos meses del año, probablemente Sibelius estaba enfrascado en composiciones amplias, como eran La ninfa del bosque opus 15 y quizá los primeros esbozos de Lemminkäinen. Pero también estaba algo más libre de distracciones: Gallén-Kallela ya no vivía en Helsinki y Wegelius le libró de las clases en Instituto de Música, aunque mantuvo en excedencia su sueldo.

En un concierto de Kajanus, el 23 de octubre, se estrenó el Menuetto JS.127. Los temas eran viejos conocidos, ya habían aparecido en forma pianística en una pieza escrita en Viena (y transcrita para violín y cello de forma incompleta después), y más tarde, sin el trío, conocerá una última forma revisada en la música incidental para "Rey Christian II" opus 27 (1898). Sin duda al compositor sentía cariño por la pieza, ligera pero ciertamente deliciosa. En esta versión orquestal, sin duda la más destacada, llama la atención el uso del glockenspiel, que le da una sonoridad no muy habitual en nuestro músico.

Su madre abandonará el hogar de Jean y Aino en Helsinki para ir con su hija a Tampere durante el otoño, aunque apenas vivirá tres años más. Los Sibelius ya estaban en un nuevo piso cuando Aino dio a luz a su segunda hija (todos sus vástagos fueron niñas) el 23 de noviembre, a la que llamaron Ruth.

Unos días antes había sucedido un hecho histórico que cambiaría la historia de Finlandia y con ella la de nuestro compositor. El 1 de noviembre, según el calendario occidental, moría el zar Alejandro III . Su sucesor, Nicolás II, el último zar, sería el zar más represor de la historia con el pueblo finlandés. Pero las nubes de tormenta aún no habían aparecido.
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Capítulo siguiente (13): La Ninfa del Bosque, conciertos y proyectos (1895)


domingo, 6 de diciembre de 2009

"Norden" ("El norte") opus 90 nº1 (canción sobre un texto de Runeberg)

"Norden", es sin duda uno de las canciones más hermosas y expresivas de Sibelius, uno de esos momentos donde texto y música se unen a la perfección para agarrotar el alma.

Hemos escogido este "sång" en particular por tres motivos. En primer lugar, para poder mostrar uno de estos maravillosos poemas cortos de
Runeberg, del que hablábamos hace unos días, y de lo que es capaz Sibelius al ponerlos en música.

En segundo lugar, para recordar la efeméride de hoy, el Día de la Independencia de Finlandia, que es la fiesta nacional en el país, como ya recordamos en el
post de hace justo un año.

Pero esta vez, en tercer lugar, no queremos hablar de la conmemoración del evento (del que se cumplen 92 años), ni de la forma tradicional de celebrarlo, sino que queremos hacer una evocación más libre del sentimiento nórdico, no bajo el patriotismo de
Finlandia opus 26 y obras similares, sino a través de una pieza mucho de mayor espiritualidad y profundidad, aunque sea también mucho más modesta.

Precisamente Jean Sibelius escribió "Norden" apenas unos días después de la proclamación de la independencia: el día 12 de aquel diciembre de 1917 fechó su conclusión. Lejos de la alegría que se supondría en la mayor parte de sus compatriotas, el pesimista maestro constató, según anotó en su diario la "creciente anarquía. Mi patria infeliz". Temía y mucho las tensiones que había liberado la proclamación unilateral de secesión de la revolucionaria Rusa (sólo aceptada el último día de ese año, según nuestro calendario latino), tensiones que finalmente cumplieron los peores augurios y se desataron en una corta pero cruenta
guerra civil.

Ese mes, en el que según las anotaciones de su diario estaba próximo a la depresión, nuestro músico se mantendría musicalmente ocupado en planificar una nueva revisión de su Quinta Sinfonía (compuesta en 1915 y con una primera revisión al año siguiente) e idear las Sinfonías Sexta y Séptima (¡no concluidas hasta 7 años más tarde!). Pero también hubo espacio para una nueva colección de canciones, que llevarían el número de opus 90, concebidas para Ida Ekman, la soprano que estrenaría tantas y tantas obras vocales del compositor. Las seis piezas, escritas todas esos días de 1917, se basan en textos de Runeberg, pero cada canción es una partitura aislada de las demás: Sibelius nunca escribió un ciclo de "sången" propiamente dicho, aunque las colecciones puedan basarse en un solo poeta - como este opus 90, el 57 o el 13 - o en un tema - el opus 88, también para Ekman -.

Löven de falla,
sjöarna frysa. —
Flyttande svanor
seglen, o seglen
sorgsna till södern,
söken dess nödspis,
längtande åter,
plöjen dess sjöar,
saknande våra.
Då skall ett öga
se er från palmens
skugga, och tala:
Tynande svanor,
vilken förtrollning
vilar på norden?
Den som från södern
längtar, hans längtan
söker en himmel.


(Dikter II, XXXIII- Idyll och epigram nº27)

Las hojas caen,
los lagos se congelan.
¡Cisnes que migráis
navegad, oh, navegad
tristemente al sur;
buscad allí el alimento
añorando el hogar,
arad sus lagos
anhelando los nuestros!
Entonces un ojo
buscará de la palma
la sombra, y dirá:
"lánguidos cisnes,
¿qué encantamiento es
el que ata al norte?
El que en el sur
siente añoranza, su añoranza
busca un cielo."

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El poema de Runeberg refleja el modo de sentir de los pueblos nórdicos, esa extraña melancolía que produce el camino del norte y su rara y escasa luz, de la que las aves migratorias huyen pero al que acaban siempre volviendo. Es ese paisaje del invierno septentrional de infinita tristeza del que huyen los cisnes, símbolo de la belleza que se aleja pero acaba regresando en el ciclo eterno de la tierra.

También hay en el poema una idea de panteísmo, de una naturaleza inteligente y viva que abarca todo y que se confunde con la idea misma de la divinidad. Sibelius se siente muy atraído por esa idea, y aunque no sabemos si realmente fue un panteísta - como en algunos lugares se ha afirmado a la ligera -, ya que nunca se pronunció sobre sus creencias más profundas, desde luego en más de una ocasión se aproxima a esa idea de divinidad manifestada como naturaleza. Y sin duda lo evocó muy claramente en su música, incluso en sus obras más abstractas.

Desde luego esta naturaleza del poema de Runeberg y de la canción de Sibelius está viva, pero ofrece su faz más pesimista, oscura, evocadora de una magia primordial y secreta.

"Cisnes voladores", fotografía de de Pastadog

La canción más interpretada de la colección es un pequeño prodigio de la concentración formal de Sibelius en la que profundizaba progresivamente su música: el acompañamiento consiste en una serie de acordes en obstinato, sincopados y principalmente disonantes (en un tenso modo menor), sobre la que flota una melodía libre en la voz, casi al estilo de un arioso. Para Andrew Barnett esa línea vocal parece querer imitar el vuelo de los cisnes.

La melodía aunque de apariencia libre, está regulada por la marcha del poema, reproduciendo fielmente la estructura de sus versos y sus dos partes (la llamada a los cisnes y la cuestión del habitante del sur). Ambas estrofas musicales (en el poema no existe división, pero la cesura es evidente) acaban en un crescendo que en la segunda y última sí llega a culminar toda la tensión dinámica y armónica acumulada. Y lo hace resolviendo en una armonía consonante sobre la palabra "himmel", es decir "cielo".

Muchos comentaristas han comentado la modernidad de la canción, y cómo sus repetitivas , casi hipnóticas armonías y disonancias adelantan muchos aspectos del poema sinfónico Tapiola opus 112 (escrito en 1926 y de claras connotaciones panteísticas también), incluyendo su catártico final de sublimes acordes en modo mayor.

Una verdadera pequeña joya de la literatura sibeliana, y una evocación sin par del paisaje y la vida en el frío norte.

Discografía

Las cuatro grabaciones de esta canción ya fueron comentadas en el post global dedicado a las sången del autor, detallamos cada registro individualmente en lo relativo a la pieza que nos ocupa.

Anne Sofie von Otter (para Bis, con su pianista habitual, Bengt Forsberg) es sin duda la mejor versión, tanto por ser la mejor cantada como la que mejor refleja estilísticamente la partitura y el poema. Von Otter es una mezzo excepcional, lírica y a la vez dramática, sin teatralidad pero tampoco con lejanía. Es verdaderamente la voz del poeta visto por el músico la que podemos escuchar aquí.
Interpretación: 9 • Sonido: 8 • Estilo: 9

La de Jorma Hynninen (con Ralf Gothóni, para Finlandia Records) es doliente, casi angustiosa sin llegar al drama, con una infinita melancolía. Tanto el barítono como el pianista llevan a la canción a las cercanías de lo sinfónico, sin que por ello la partitura sufra, más bien todo lo contrario.
Interpretación: 9 • Sonido: 7 • Estilo: 9

La versión de Karita Mattila (con Ilmo Ranta, para Ondine) es lírica, languideciente, evita la teatralidad con cierto tono narrativo, aunque en ocasiones la voz de la magnífica soprano se desgarra de dolor.
Interpretación: 7 • Sonido: 8 • Estilo: 8

Tom Krause es tranquilo, casi desde la distancia, y triste, el piano de Irwin Gage explora las disonancias para establecer un contrapunto realmente interesante en esta grabación de Decca.
Interpretación: 7 • Sonido: 7 • Estilo: 7


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Hemos encontrado un video en la red con la grabación de Mattila y Ranta. Las imágenes son una curiosa serie de secuencias de cisnes, aunque animamos a nuestros lectores a que no se centren en las imágenes, sino en la letra y la traducción que les hemos proporcionado, y dejen flotar libremente su imaginación... a aquel frío y mágico mundo del norte...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El blog cumple un año

Hace ya un año que iniciamos esta andadura por la vida y obra de Jean Sibelius. Desde luego que nos podamos dar por satisfechos por lo hecho hasta ahora, según lo que nos propusimos entonces. Más de 7.500 visitantes hasta la fecha, muchos de los cuales siguen el blog habitualmente y con los que hablamos a menudo. Gracias a todos por leernos, y por vuestras sugerencias y críticas, que procuramos en la medida de lo posible satisfacer.


Aún queda mucho, mucho de lo que escribir. En el fondo, apenas hemos empezado. Existe desde luego un gran interés por el autor, lo que unido a la falta de información en español, está convirtiendo a este blog en un pequeño punto de referencia, de lo cual nos sentimos orgullosos, ya que era ése nuestro propósito.

Gracias de nuevo por estar ahí.

martes, 1 de diciembre de 2009

El poeta Johan Ludvig Runeberg (1804-1877)

A quien le hayan dado el viento de la sabiduría,
prestado al aire el habla tan ligeramente,
su discurso estará listo para remar en los jardines,
y los pequeños pájaros volarán en tierna bandada.



"Todos parecían estar hablando, hablando",
de "Odas literarias"

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Runeberg es el poeta romántico más importante de la Finlandia romántica, probablemente el más estimado de toda su historia lírica. Su aniversario, el 5 de febrero, constituye toda una celebración nacional (de una manera muy lejos de la que nosotros podemos conmemorar el "Día Cervantes", nuestro Día del Libro, el 23 de abril). No en vano uno de sus poemas se convirtió en el texto del himno oficial de la República Finlandesa tras su independencia, "Vårt land" ("Mi tierra").

Aparte del carácter patriótico de buena parte de su producción, Runeberg es un poeta intensamente romántico, con una estética de sencillez casi folclórica - lo popular es un tema fundamental en su poesía -, y siempre de una gran sentimentalidad e intensa melancolía, a veces incluso con tintes intensamente pesimistas y existenciales. Breves y directos, sus poemas describen sentimientos subjetivos, aunque en multitud de ocasiones se pongan en boca de otros, como puede ser una prototípica muchacha finlandesa. Ese "yo", ya sea real o proyectado, reflexiona sobre los sueños y ensoñaciones, las fantasías en vigilia... Lo fantástico, dentro de la línea general tanto romántica como especialmente el romanticismo nórdico, constituye también un asunto habitual de sus composiciones.

Su lengua materna y el de sus escritos es la minoritaria del país, el sueco. Después de todo, la alta cultura del siglo XIX finlandés
está escrita, con la excepción notable de las obras de Elias Lönnrot, el "Kalevala" y el "Kanteletar", principalmente en sueco. Era la lengua de la élite socio-económica, la de las reuniones en los salones... Hoy en día, precisamente gracias a figuras como la de Runeberg, el sueco sigue teniendo un gran prestigio cultural, aunque quienes no conocen la lengua lo suficientemente suelen recurrir a las abundantes traducciones en finés. A cambio, son muchos los que en Suecia también estiman al poeta.

Nos acercamos a esta gran escritor no sólo por su importante significado dentro de la cultura finlandesa, sino porque también es uno de los poetas más amados por Sibelius. Sus versos son la fuente de numerosas obras vocales de nuestros autor, en especial canciones
. Por ello era de rigor dedicarle un pequeño artículo dentro de nuestro blog.


Biografía

Johan Ludvig Runeberg nació el 5 de febrero de 1804 en Jakobstad
, una importante ciudad de Ostrobothnia, el oeste de Finlandia (precisamente en la zona, aun hoy en día, de mayor número de suecoparlantes del país).

Fue uno de los nueve hijos de Lorens Ulrik Runeberg y de Anna Maria Malm. Su padre, un capitán de barco - que había estudiado algo de teología en Åbo (Turku) -, estaba en alta mar cuando Johan Ludvig nació, y de hecho aún no lo conocería hasta cumplidos los tres años.

Cuando nació, Finlandia era parte de Suecia, situación que cambió en 1809. En esa fecha el territorio pasó a formar parte del Imperio Ruso, situación que sufrió toda su vida.

Tras estudiar en Vaasa y Oulu, se incorporó a la Academia de Åbo
. Esta prestigiosa institución, tras el incendio de 1827 y el traslado de la capital del Gran Ducado se convertiría en la actual Universidad de Helsinki. Allí se matriculó en "filosofía", que consistía principalmente en estudios de griego clásico y latín. Era un momento de la historia cultural clave: pudo coincidir con otras dos de las figuras más destacadas de la época, el filósofo y político Johan Vilhelm Snellman (1804-1881), el historiador y también poeta Zacharias Topelius (1818-1898) y el folclorista compilador-autor del Kalevala, Elias Lönnrot (1802-1884). Runeberg se licenció justo el último curso completo de existencia de la Academia, en 1827.

Ese verano da clases a los hijos del arzobispo de Åbo, Jakob Tengström. Cuatro años se casará con Fredrika Tengström, su sobrina, por la que sintió una auténtica pasión. Tal amor dio como resultado ocho hijos (dos de ellos muertos en edad temprana).

En esos primeros meses precisamente su ocupación principal fue la de tutor privado en la región de Saarijärvi, de donde obtendría gran parte de la inspiración para "Boden Paavo". En 1828 se traslada a Helsinki, donde impartiría clases de latín y griego en la recién fundada (refundada en realidad) Universidad, de 1830 a 1837. También desde 1832 sería editor y articulista ocasional del "Helsingfors Morgonblad" ("Diario de la mañana de Helsinki").

A pesar de sus esfuerzos, no consigue la cátedra, por lo que decide trasladarse al Liceo de Porvoo
, donde logra el puesto de Lector de Literatura Latina. En dicha ciudad, al sur del país, se establecería hasta el fin de sus días.


Casa de Runeberg en Porvoo, en la actualidad un museo dedicado al autor
 
Sus tareas de profesor también las compaginó un tiempo con la redacción de la revista "Borgå Tidning", aunque se centró en la poesía fundamentalmente desde su traslado a la ciudad costera. Tras su retiro como profesor, en 1857, se dedicará en exclusiva en la creación.

Por desgracia sólo pudo disfrutar de unos años de libertad absoluta para su arte. En 1863 sufre una hemorragia cerebral, que le mantendrá en la cama hasta el día de su muerte, el 6 de mayo de 1877.

Muere sin embargo ya siendo un auténtico mito, el más laureado de los poetas de la tierra de los mil lagos.


Obra

Runeberg fue el primer poeta finlandés en ver impresa una colección lírica en su país, llamada simplemente "Dikter" ("Poemas"), en 1830. Otros dos tomos de estos "Dikter" individuales vinieron en 1833 y 1843.

Sus conocimiento de la vida y la mentalidad campesina se plasman en "Bonden Paavo" ("Paavo el granjero", 1830), donde el protagonista muestra su "sisu" (palabra finesa), su terca fuerza de voluntad y su fe en la Providencia para superar los rigores de su vida. En finés la obra es conocida como "Saarijärven Paavo" ("Paavo de Saarijärvi").

En dos tomos (1848 y 1860) se publicó "Fänrik Ståhls Sägner" ("Relatos del alférez Acero"), considerada la obra más importante del autor y sin duda la que más proyección ha conocido. Constituida por 35 amplios cantos (lejos del habitual poema corto del autor), narra de forma épica acontecimientos de la guerra entre Suecia y Rusia
en la que ésta última tomó Finlandia. Durante toda la obra se destacan las acciones heroicas del pueblo finlandés, aunque la visión humanística del autor llega a dulcificar incluso a sus enemigos.

El poema de entrada a esta obra es precisamente "Vårt land"
, al que el músico Pacius convirtió años después en un coro patriótico de pronta fama. Otro poema ha adquirido también un estatus oficial: "Björneborgarnas marscha" ("Marcha de los habitantes de Björneborg"), cantado con la música de una antigua marcha militar, y con este título ha pasado a ser la marcha que acompaña al Presidente de la República en los actos públicos.

Una curiosa obra fue publicada póstumamente, "Simningen" ("Natación") trabajo de intenso corte erótico. Aunque tal grado de erotismo era desconocido hasta entonces por sus lectores, no hay duda de que este juega un papel subliminal muy importante en muchas de los poemas sentimentales del autor. La lucha por la libertad en Finlandia no era sólo política, y soterradamente en muchas obras del escritor se puede descubrir también una tensión entre la moral tradicional y el amor, sobre todo expresado en muchachas que descubrían el primer y trágico contacto con el hombre.

Otros títulos del autor incluyen su ensayo "Algunas palabras concernientes al distrito, el espíritu de la gente, y la forma de vida en la parroquia de Saarijärvi" (1832), "El hermano de la nube" (1835), "Hanna" (1836), "Rey Fjalar" (1844) y numerosos himnos para el cantoral luterano.


Trascendencia y curiosidades

Runeberg convirtió en figura nacional ya en vida, encarnando la figura del romanticismo patriótico y a la vez el sentimiento íntimo de los finlandeses. Aunque el himno nacional hoy en día se cante habitualmente en finés ("Maamme"), sus palabras siguen ocupando un puesto muy importante en la mentalidad del país. El día Runeberg es una fiesta patriótica (también es el Día de la Bandera) y no sólo literaria.
Estatua de Runeberg en el Parque de la Explanada, en el centro de Helsinki. Foto propia.
Muy gustoso de dulces, se cuenta que fue el gusto por el azúcar del poeta lo que dio origen a la Tarta o Pastel de Runeberg, receta creada, según la tradición, por su esposa. Además de un anillo de azúcar, el postre lleva mermelada de frambuesa y se acompaña de un licor, ron o coñac. Este pastel es típico de las semanas anteriores al Día Runeberg, fecha en la que se comen miles y miles de unidades.

El nombre del poeta está asociado también a una importante iniciativa de literatura nórdica en la red, el Proyecto Runeberg
, que incluye textos libres de derechos de autor de los principales autores nórdicos. En nuestro idioma parece casi imposible conseguir textos del poeta, por lo que los interesados hemos de recurrir a traducciones en otros idiomas. Una verdadera lástima, ya que la grandeza de su arte no deja lugar a la duda.


Sibelius y Runeberg

Jean Sibelius sintió admiración ya desde su infancia
. El músico relató como llegó a visitar, aún en la escuela, la tumba del escritor, y sintió como el espíritu del poeta entraba en su propio cuerpo.

El compositor sin duda sintió una especial afinidad personal por los versos de poeta. Por una parte el Runeberg patriótico y popular está próximo al nacionalismo sin estridencias de Sibelius. Pero muy especialmente ese romanticismo nórdico, melancólico y pesimista, conecta muy intensamente a ambos artistas.

En sus primeros años como compositor, antes de iniciar lecturas de autores contemporáneos, los versos de Runeberg fueron los más veces puestos en música, desde una de sus primerísimas canciones,"Serenad" ("Serenata") JS.167. También su primera colección de canciones
, la que llevaría el número de opus 13 (sången escritas entre 1891 y 1892), estaba basada en textos del poeta.

Esa pasión inicial fue disminuyendo con los años, si bien nunca faltaron poemas de Runeberg en el resto de su trayectoria, incluso uno extraído de "Fänrik Ståhls Sägner", "Sandels", que se convirtió en cantata en 1898. Curiosamente, su última colección de canciones, el opus 90, también estuvo íntegramente dedicada a sus versos. Muchas de las canciones se encuentran entre las mejores composiciones de Sibelius, como el ciclo opus 13, "El primer beso", "La muchacha que regresa de su encuentro con su amante" (un texto famosísimo también), la mística "El norte"... No hay duda que el más grande poeta del romanticismo finlandés otorgó al más grande músico del país una gran inspiración. De alguna forma puede ser cierto que el espíritu de Runeberg entrara en Sibelius...

A continuación tienen ustedes un listado de todas las obras de Sibelius con texto de Johan Ludvig Runeberg. Más de treinta títulos (algunos de ellos obras diferentes pero que utilizan los mismos versos) atestiguan la importancia del poeta para el músico (canciones para voz y piano si no se indica):


- "Serenad" ("Serenata") JS.167 (1888)
- "När sig våren åter föder" ("Cuando la primavera viene una vez más a la vida") JS.139 para coro mixto a capella (1888),
- "Tanke, se hur fågeln svingar" ("Imagina cómo el pájaro baja en picado") para coro mixto a capella JS.191 (1888) [mismo texto que el dueto JS.192]
- "Hur blekt är allt" ("Qué pálido está todo") (Johan Ludvig Runeberg) para coro mixto a capella JS.96 (1888),
-"Vi kysser du fader min fästö här?" ("¿Por qué besarte, padre, corazón mío?") para coro mixto y piano JS.218 (1889-90)
- "Likhet" ["Semejanza"] JS.120 (1890) [mismo texto que el coro JS.121]
- "Löjet var utan hem" ("La sonrisa estaba sin hogar") [fragmento] (1890-91)
- "Drömmen" ("El sueño") opus 13 nº5 (1891)
- "Hjärtats morgon" ("La mañana del corazón") opus 13 nº3 (1891)
- "Våren flyktar hastigt" ("La primavera está huyendo") opus 13 nº4 (1891)
- "Jägargossen" ("El joven cazador") opus 13 nº7 (1891)
- "Flickan gick en vintermorgon" ("La muchacha salió una mañana de invierno") [fragmento] (1890-92) [mismo texto que "Arioso" opus 3]
- "Den första kyssen" ("El primer beso") JS.57 [fragmento] (1891-92) [mismo texto que opus 37 nº1]
- "Se'n har jag ej frågat mera" ("Desde que yo no pregunté nada más") opus 17 nº1 (1891-92)
- "Under strandens granar ["Bajo los pinos"] opus 13 nº1 (1892)
- "Kyssens hopp" ["Esperanza del beso"] opus 13 nº2 (1892)
- "Till Frigga" ["A Frigga"]opus 13 nº6 (1892)
- "Svartsjukans nätter" ["Noches de celos"], melodrama para recitador, piano, violín y violoncello JS.125 (1893)
- "Sandels", impromptu para coro masculino y orquesta opus 28 (1898)
- "Men min fågel märks dock icke" ["Pero mi pájaro aún no vuelve a casa"] opus 36 nº2 (1899)
- "Den första kyssen" ("El primer beso") opus 37 nº1 (1900) [mismo texto que JS.57]
- "Flickan kom ifrån sin älsklings möte" ["La muchacha que regresa de su encuentro con su amante"] opus 37 nº5 (1901)
- "Ej med klagan" ["No con lamentos"] para coro mixto a capella JS.69 (1905)
- "Hundra vägar" ["Mil caminos"] , opus 72 nº6 (1907)
- "Fåfäng önskan" ["El holgazán desea"] opus 61 nº7 (1910)
- "Arioso" para soprano y cuerda o piano opus 3 (1911)
- "Tanken" ["El pensamiento"] para dos sopranos y piano JS.192 (1915) [mismo texto que el coro JS.191]
- "Sippan" ["La anémona"] opus 88 nº4 (1917)
- "Törnet" ["El espino"], opus 88 nº5 (1917)
- "Blommans öde" ["El destino de la flor"] opus 88 nº6 (1917)
- "Morgonen" ["La mañana"] opus 90 nº3 (1917)
- "Sommarnatten" ["Noche de verano"] opus 90 nº5 (1917)
- "Norden" ["El norte"] opus 90 nº1 (1917)
- "Fågelfängaren" ["El cazador de pájaros"] opus 90 nº4 (1917)
- "Vem styrde hit din väg?" ["¿Quién te ha traído aquí""] opus 90 nº6 (1917)
- "Hennes budskap" ["Su mensaje"] opus 90 nº2 (1917)
- "Likhet" ["Semejanza"] para coro mixto a capella JS.121 (1922) [mismo texto que la canción JS.120]


Sibelius también hizo dos arreglos de la "Björneborgarnas marscha" ("Porilaisten marssi"), pero ambos instrumentales, sin relación directa con los textos de Runeberg.
Nuestro músico no fue el único que compuso sobre versos del poeta: otros compositores finlandeses y suecos también se basaron en ellos para sus obras vocales, entre los cuales destaca Wilhel Stenhammar (1871-1927), que le dedicó ciclos completos de canciones, incluyendo una versión propia de "La muchacha que regresa de su encuentro con su amante" .

Enlaces

A continuación recomendamos algunos enlaces útiles en la red, de nuevo lamentando la escasísima atención del mundo hispanoparlante al genial poeta:

Página "oficial" sobre el poeta
, con poemas y abundante información. Una "pequeña" pega: sólo en sueco y en finés.

• Una reflexión de la modernidad de Runeberg
en castellano, desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia

• También en español Día Runeberg
por los jóvenes de Big in Finland. Incluye un interesante enlace sobre el pastelito (en inglés), para los golosos y amantes de los retos...

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Dedicaremos un próximo post a "Norden" ("El norte") opus 90 nº1, una bellísima canción de 1917 con texto de Runeberg, y así veremos en detalle la calidad de los versos y la afinidad del compositor con ellos.