miércoles, 19 de agosto de 2015

"Kaiutar" ("La ninfa Eco") opus 72 nº4, canción (1915)

"La ninfa Eco" es una canción con texto en finés del poeta Larin Kyösti. Fue compuesta por Jean Sibelius en abril de 1915, mientras trabajaba en su Quinta sinfonía, y terminada el 10 de mayo, según anota el autor en su diario. Por la elección de la lengua constituye una obra poco habitual, ya que la inmensa mayoría de las canciones del compositor musicalizan textos en lengua sueca, que no sólo era su lengua materna, sino que de hecho fue la lengua aún mayoritaria en la poesía intimista, que era la que mejor encajaba con el género.

Tras la emancipación del país, y tras una tensa lucha lingüística, el finés, al fin y al cabo la lengua de la mayoría, se impuso como lengua principal. Esta realidad no defenestró por supuesto las canciones en sueco de Sibelius - un formato muy amado por él y que nos ha legado unos cuantos títulos magistrales - pero sí hizo que el puñado de canciones que redactara con texto finés se haya interpretado muy frecuentemente. La mayoría de ellas presenta una clara inspiración folclórica, sencillas, con poca ambición musical en general, aunque deliciosas.

"Kaiutar" sin embargo plantea un paso mucho más allá. Aunque también comparte inspiración en los tonos ancestrales, no se plantea como una simple sucesión de estrofas, sino como un verdadero cuadro musical, una balada que casi pareciera querer acercarse al mundo del poema sinfónico si no fuera por su formato. De hecho en más de una ocasión se ha considerado a esta bellísima partitura, indiscutible obra maestra, como un "pequeño Luonnotar", haciendo referencia a la obra de 1913 que combinaba la forma de poema sinfónico y de gran canción orquestal, también con texto finés (del "Kalevala") y trasfondo mitológico. La canción se aleja de la expresividad vibrante y hasta cierto punto trágica del opus 70 para ofrecer un cuadro más delicado, con toques impresionistas ya intuidos en Las oceánidas opus 73, y la serenidad musical que respiran las obras del periodo posterior al "periodo oscuro" del poema sinfónico.

Los versos de Kyösti refieren también a un motivo mitológico, aunque más modesto que la creación del mundo en "Luonnotar", con un mayor sabor popular. En ellos se plantea la explicación del origen del eco en una doncella que, burlada y abandonada por su amante, decide convertir con despecho las voces de otros en mofa, reiterando su sonoridad. La leyenda por supuesto es prácticamente la misma que encontramos en la mitología griega respecto a la ninfa Eco y el ególatra Narciso, si bien en el caso del poema de Kyösti se ha evitado cualquier referencia cultural, trasladándola al mundo poético del pueblo finlandés. Quien escribe esto reconoce desconocer si acaso existe una variante local de este mito en el folclore finés, o sólo es producto de la elaboración del escritor. Si alguno de nuestros amables lectores conoce este extremo, agradeceríamos mucho su contribución.

Hay que decir Sibelius, ya en 1906, escribió un poema sinfónico (nacido como ilustración de cuadro escénico), Pan y Eco opus 53, sobre otra de las versiones griegas de la leyenda, por lo que es de imaginar que la imagen de la ninfa desolada y su "eco", de indudable connotación musical, le cautivaba. Hay que aclarar que estrictamente no hay referencia a una ninfa en el poema finés, siendo "kai" equivalente a "eco" y el sufijo "-tar" un indicativo femenino, por lo que estrictamente habría que traducir "Kaiutar" como "ella-Eco" o "la doncella Eco". Sin embargo, siempre se ha entendido que hay que aplicarle tal connotación fantástica al nombre.

Kyösti fue educado en la Escuela de Gramática de Hämeenlinna, localidad natal de nuestro músico, un centro pionero de la educación en finés, en el que también curso sus estudios iniciales el compositor. El poeta, residente años después en Helsinki, entró a través de este vínculo en contacto con el compositor, y él mismo le solicitó a Sibelius escribir alguna partitura con sus versos. Tardó unos años en hacerlo, pero finalmente le recompensó con una de sus más bellas obras poético-musicales (años más tarde también musicaría otros dos poemas, en sus coros masculinos opus 108).

El poeta finés Larin Kyösti [nacido Karl Gustaf Larson] (1873-1948)

La partitura, junto con el título anterior del opus 72, "Kyssen" ("El beso"), fue enviada a Breitkopf & Härtel al día siguiente de su conclusión, el 11 de mayo. La primera interpretación conocida de la obra fue en un concierto en beneficio de las víctimas de la Guerra Civil, en mayo de 1918, con la voz de Aino Ackté.


"Kaiutar" fue progresivamente más y más famosa en Finlandia, y es de imaginar que de no ser por la frontera del idioma posiblemente lo hubiera sido fuera de su país natal. Su fama ha hecho que existan varias orquestaciones de su acompañamiento, entre ellas las debidas al barítono Kim Borg, familiar lejano del compositor, y de Jussi Jalas. Jalas era no sólo hijo político de Sibelius, sino también uno de sus principales confidentes musicales, lo que explica bien que su orquestación no sea muy ajena a una instrumentación, salvando las distancias, característica del compositor (al menos más sibeliana que la mayoría de las orquestaciones ajenas de las canciones). El director tiene grandes aciertos, como las cuerdas para los acordes iniciales, el solo de oboe, y el arpegiado indubitablemente concedido al arpa. 


Texto 


Kaiutar, korea neito
astui illalla ahoa,
kaihoissansa kankahalla,
huusi yksin huoliansa.

Tullut ei suloinen sulho,
vaikka vannoi valallansa,
kihlaavansa kaunokaisen.

Ennen astuivat ahoa
kankahalla kuherrellen
kilvan kyyhkyjen kisoissa
kesäpäivän paistaessa,
illan kuun kumottaessa.

Meni sulho sanoinensa
impi jäi sydäminensä.

Etsii impi ihanainen
kultaistansa kankahalta,
huhuilevi, kuuntelevi,
kirkuvi, kimahutellen
äänen pienoisen pilalle,
jähmettyvi, jäykistyvi,
kaatuissansa, kauhistuvi
mustan metsän pimeyttä.

Aamulla herättyänsä,
kulkee kuje mielessänsä,
eksyttävi erämiehen
matkien ja mairitellen,
niin kuin ennen eksytteli
sulho suurilla sanoilla,
tuulen turhilla taruilla.
 ----
La ninfa Eco

La ninfa Eco, hermosa doncella,
caminaba en la tarde por el claro del bosque,
recorriendo los prados,
sola, gritando su dolor.

Su amante no vino,
aunque lo prometió,
a desposarla, a ella, la hermosa.

Antes caminaban por el claro del bosque
juntos, arrullándose
como palomas
en el cálido día de verano,
en la noche de luna.

Después el amado se fue, con sus bellas palabras,
dejándola sola con su triste corazón.

La hermosa doncella contempla los páramos
para encontrar a su amado,
llama, escucha,
llora, grita
hasta que su voz se pierde;
se queda fría, agarrotada,
tropieza, se asusta,
a través de la oscuridad del bosque.

A la mañana siguiente, cuando se despierta,
tiene una idea:
a los viajeros extraviar
imitándolos, mofándose de ellos,
tal y como antes
su amado la extravió a ella, con sus bellas palabras,
con historias en el viento. 


Análisis 

A pesar de la corta duración de la partitura (poco más de tres minutos), plantea numerosos elementos de interés para analizar. La forma de la canción es bastante abierta, aunque a grandes rasgos podríamos considerar un esquema ABA, si bien con elementos de durchkomponiert, propios de una balada, que incorpora también pequeñas variaciones, un elemento sin duda evocador del folclore finés. Esta forma y la estructura general no se corresponde del todo con la estructura del poema, pero sí siguen el recorrido emocional del mismo, por lo que realmente no se situaría en efecto demasiado lejos del mundo del poema sinfónico (de ahí lo de "pequeño Luonnotar" antes comentado).

La sección inicial estaría protagonizada por un tema de gran lirismo y de hermosísima coloración modal, redondo y casi autosuficiente, de cuatro compases, que tiene ese toque folclórico pero a la vez una mayor fantasía (un ámbito mayor que el de quinta, característico de la canción rúnica finesa). 

El piano inicia la obra con acordes de corchea, remarcando el compás 6 por 8, balanceando entre el si bemol menor y su relativo Re bemol Mayor. Bajo ese manto surge la hermosa melodía que describe a la doncella:




(cliquea sobre las imágenes para agrandarlas)

La melodía, eminentemente silábica, dibuja un doble arco ascendente, algo propio del folclore pero, como señalábamos, su ámbito de séptima (cuyo grado más alto justo surge al principio) lo separa de la melodía popular real. El modo, al igual que sucede con el acompañamiento, es algo ambiguo, pareciendo corresponder en principio más un si bemol dórico (siendo el sol becuadro la diferencia con el menor).

Los siguientes versos repiten el mismo esquema, sin que produzcan más que mínimos cambios en la melodía y ninguno en el hipnótico acompañamiento. Al final del cuarto verso el bajo arpegia sobre Re bemol Mayor, pero lejos de confirmar el tono, pasa sin modulación a Fa Mayor / re menor. Lo hace con una nueva variante de la melodía principal, sólo que ahora introduce cambios rítmicos, principalmente los dosillos que "binarizan" la melodía, preparándola para el siguiente cambio.

Frente al estatismo incial, llegamos a unos arpegios, desplegando un acorde de séptima sobre el séptimo grado, una sonoridad muy querida por el autor y que, además, aquí tendrá una significación muy impresionista. Al acorde lo acompañan varios cambios: pasamos a do#menor, tono con una relación de tercera minorizada (= re bemol menor, escrito como do# por cuestiones prácticas), relación también predilecta y característica de Sibelius.

Esta sección central se abre con un rápido floreo en torno a un tritono, que no llega a ser disgregador como en la Cuarta sinfonía, pero que, unido al acorde de séptima sobre la séptima arpegiado en el bajo, crea un clima de sutilezas como decíamos calificables como impresionistas.

Sobre esa atmósfera se impone una melodía con una vocalidad mucho más próxima al arioso, incluso al recitativo (de nuevo un vínculo con "Luonnotar"):



Mientras se recuerda el amor de la doncella por su seductor permanecen los mismos esquemas, con pequeños cambios armónicos, pero la melodía de la voz poco a poco se va haciendo más cantabile y regular. Así, acaba germinando en un dibujo mucho más cercano a la melodía "rúnica":

Este esquema se distingue por su pequeño ámbito, y por su recorrido primero ascendente y luego descendente, pero sobre todo por sus notas repetidas, su ritmo de sucesión de largas-breves (propio del idioma finés), y por su cadencia de quinta descendente. Todo ello lo podemos observar en el ejemplo anterior, aunque la cadencia esta suavizada con un segundo grado intermedio (de manera análoga al tema rúnico de la segunda parte de Lemminkäinen en Tuonela opus 22 nº3). 

Cuando la ninfa llama a su amado el discurso musical se corresponde con unos compases dramáticos: la voz en recitativo (perfectamente finés) y un trémolo del piano (sobre el acorde característico de esta sección). Este pasaje tiene una enorme fuerza, y como sucede con algunos pasajes del tercer tiempo de "Kullervo" opus 7 nos permiten imaginarnos al Sibelius de la ópera que jamás compuso:



La melodía rúnica parece querer volver a la voz, pero se ve entrecortada por la infructuosa y dolorosa búsqueda de la ninfa por su amor ausente.

Los acordes secos y fríos del final de la sección dan paso a la vuelta de la sección inicial, con una parte pianística ahora consistente en arpegios de Re bemol Mayor (que se hará Lidio), con la vuelta al tema principal primero en el piano, y después en la voz, doblada por la mano derecha del teclado. A pesar de lo esperable, Sibelius no sucumbe a la tentación de describir el "eco" musicalmente, como podría haber hecho por ejemplo un Mahler. En general nuestro músico, al menos en su madurez, pocas veces hace uso del descriptivismo musical.

Tras una breve incursión en Fa Lidio, retorna de nuevo el arioso y su giro sobre el tritono (como en el Ejemplo 2), casi como si fuese una forma sonata, pero al hacerlo se retorna al si bemol dórico inicial, y bajo un acorde distinto pero plenamente sibeliano también: un acorde menor con una sexta dórica añadida (sib - reb - fa - sol becuadro). La voz, con la melodía rúnica (Ej. 3), describe con gran solemnidad y tristeza el triste destino de la ninfa Eco. Los últimos acordes del piano, firmes sobre la tonalidad (y modalidad) central, tienen una resonancia quasi orquestal. Pero no hemos necesitado orquesta: con estos mediow, el genio nórdico no sólo ha creado un pequeña joya, sino también una bellísima obra maestra.
 

Discografía

La mayor parte de las discos aquí comentados  ya fueron presentados a la hora de hablar de la discografía general de las canciones, ciñéndonos en esta ocasión a lo escuchado en cada versión de la partitura en particular.


Karita Mattila, soprano & Ilmo Ranta, piano
ONDINE (1995)

El canto de Mattila, elegante, intenso y a la vez delicado y sensible, lleno de matices, parece ajustarse a la perfección a la tragedia de la ninfa Eco, cuyo final quiebra la voz de la soprano. Junto con Ranta crea un cuadro lleno de expresividad y evocación, magia y recuerdos de tiempos ancestrales. Aunque no perfecto, un registro excelente.

Interpretación: 9 • Estilo: 8,5 • Sonido: 7,5


Jorma Hynninen, barítono & Galf Gothóni, piano
FINLANDIA (1980)

Aunque la protagonista del poema sea femenina en realidad musicalmente nada impide encomendar la voz de esta pieza a un hombre, y si además tenemos el genio artístico de Hynninen al alcance, nada mejor. El barítono finés canta con gran emoción, casi próximo a la lágrima, pero sin asomo de teatralidad. El piano de Gothóni se mantiene discreto, pero ofrece un soporte muy estilístico, dando como resultado una versión cien por cien "finlandesa". Muy recomendable.
Interpretación: 8,5 • Estilo: 9 • Sonido:6,5

 


Soile Isokoski, soprano & Marita Viitasalo, piano
FINLANDIA (1989) 


Añadimos este registro a la discografía de las canciones, con una toma cantada con fina sensibilidad, delicadeza y exquisitez incluso, muy atenta a los pequeños detalles del texto, asumiendo el punto de vista de la Kaiutar. El piano tiene toques impresionistas, livianos y luminosos.

Interpretación: 7,5 • Estilo: 8 • Sonido: 7
  

Monica Groop, mezzosoprano & Lover Dewinger, piano
BIS (1994) [también en la Sibelius Edition]

En esta versión la cantante se implica emocionalmente en la historia, narrándola con un tono muy afectado, sin sobresaltos pero siempre comunicativa. Groop añade oscuridad y melancolía en esta interpretación bastante destacable.

Interpretación: 7 • Estilo: 8 • Sonido: 7,5
  

Tom Krause, barítono & Irwin Gage, piano
DECCA (1978-81) 

Para la (casi) integral de Decca se confía la canción a la voz masculina. Krause y Gage ofrecen una versión un tanto apagada, muy melancólica, con un estatismo y lejanía que a la vez que le da cierta frialdad también le confieren cierta aura mágica. Una versión sin embargo menos lograda que las anteriores.

Interpretación: 6 • Estilo: 6,5 • Sonido:6,5



Versión orquestal de Jussi Jalas

Soile Isokoski, soprano 
Orquesta Filarmónica de Helsinki
Leif Segerstam
ONDINE (2005)

Sobre el acompañamiento hipmótico de Segerstam, Isokoski compone un cuadro de relato antiguo, que se canta a la luz de la hoguera y que lleva a las lágrimas a los presentes. De nuevo Isokoski llena su historia de relato de finos detalles, y de identificación con la desgracia de la doncella abandonada. La orquesta se muestra sabia y colorística, romántica y mágica, demostrando que después de todo la instrumentación de Jalas es buena idea, especialmente si la grabación nos permite escuchar cada nota. Muy recomendable.

Interpretación: 8,5 • Estilo: 7,5 • Sonido: 9 (SACD)


Jorma Hynninen, barítono 
Orquesta Filarmónica de Tampere
Leif Segerstam
ONDINE (1994, reed. 2007)

Hynninen entona aquí la partitura con mayor urgencia pero también mayor intensidad que en su registro con el piano, quizá Segerstam falle de hecho en el tempo más acelarado. La orquesta se muestra muy discreta, lo cual tampoco es positivo, como el tono operístico en general adoptado. Aunque de buenos valores interpretativos el enfoque sepulta un poco sus cualidades expresivas.

Interpretación: 6,5 • Estilo: 6 • Sonido: 8

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Finalmente ilustraremos el post con dos de las grabaciones comentadas, en primer lugar la fantástica interpretación de Karita Mattila e Ilmo Ranta:


Y también un registro de la versión orquestada, la de Soile Isokoski acompañada por Leif Segerstam:



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