miércoles, 6 de diciembre de 2017

"Oma maa" ("Mi propia tierra") opus 92, cantata para coro mixto y orquesta (1918): 2. Texto. El poema de Kallio

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En el día de hoy se cumplen 100 años de la proclamación de independencia de Finlandia. Desde este blog nos sumamos a las celebraciones del centenario con el hermoso texto en lengua finesa que dedicara el poeta Kallio a su tierra, y que Sibelius musicara unos meses después de esta proclamación. 

El poeta Samuel Gustaf Bergh nació un 2 de diciembre de 1803 en la localidad de Oulu, en noreste de Finlandia. Hijo de una familia adinerada (su padre era armador y comerciante), tuvo la desgracia de perder a ambos progenitores cuando era niño, el primero de los muchos infortunios que marcaron su vida. Gracias a su herencia pudo salir adelante. Estudió con excelentes calificaciones en la escuela elemental local, siendo uno de sus compañeros de pupitre nada menos que Johan Johan Vilhelm Snellman (1806-1881), filósofo y estadista, considerado uno de los padres de la patria, y uno de los máximos exponentes del movimiento fennoman. Gracias a su interés y sus notas pudo seguir estudiando, inicialmente en su Oulu natal. Pero en 1822 la ciudad sufre un gran incendio, y decide entonces acudir a la prestigiosa Universidad de Turku (entonces Åbo), donde inicialmente cultivó las lenguas clásicas. Un nuevo golpe a sus estudios llegó en el 1827 con otro incendio de nuevo, el de Turku (uno de los más grandes de la historia del Norte), que acabó con la mítica universidad y parte de la vieja capital. Bergh emprende entonces el mismo viaje que la institución hasta Helsinki, la nueva capital del país bajo dominio ruso. 

En Helsinki sus intereses se vuelcan hacia el derecho, graduándose en leyes finalmente en 1830. Durante su estancia en la ciudad comenzó a componer algunos poemas en lengua finesa (frente al sueco, que era la lengua universitaria y oficial única en aquellas fechas), al tiempo que mostró los primeros síntomas de una enfermedad en los ojos que gradualmente le dejaría ciego. Tras su titulación, obtuvo una plaza en el Tribunal de Apelaciones de Vaasa, pero se vio obligado a renunciar a ella debido a sus problemas de visión. En 1832, Bergh acude a Estocolmo para recibir tratamiento ocular, un cuidado médico que resultó infructuoso. No obstante, durante el viaje pudo conocer Carl Axel Gottlund (1796-1875), un destacadísimo folclorista, historiador y pionero de la lengua finesa, que le pidió algunos de sus poemas para su mítica publicación "Otava" ("Osa Mayor"). En el anuario de aquel 1832 aparecieron por primera vez sus textos más celebrados: "Ystävälleni" ("Mi amigo"), "Sirkka" ("El grillo"), "Runo" ("Poema"), "Soijin" y el texto que nos ocupa, "Oma maa".  Para esta publicación Bergh no firmaría con su nombre, sino que elegiría el seudónimo por el que pasaría a la historia: "Kallio" ("roca" en finés).

Sin embargo, Gottlund editó de manera incorrecta algunas palabras de sus poemas, no tanto por erratas sino porque el editor eligió conscientemente algunas modificaciones por un criterio más bien filológico: en la publicación se primaban unas variantes dialectales frente a otras, variantes que cuando décadas después el finés estándar fue definido, se mostraron como minoritarias. Es por ello por lo que en publicaciones posteriores el texto nunca coincidirá cien por cien con esa primitiva publicación. Una versión rectificada por el autor de "Mi propia tierra" se publicó en el semanario de Oulu ("Oulun Wiikko-Sanomia") del 19 de abril 1834 (que puede consultarse directamente en una copia digitalizada, con su grafía germánica). 

Los poemas de Kallio tienen resonancias clásicas (este mismo texto entona un horaciano "Beatus ille"), del romanticismo germánico (en especial Goethe), pero también un inconfundible sabor folclórico, muy directo y natural: vemos aquí como el poeta cita el Sampo y el canto de Väinö cuando aún no había sido publicada si quiera la primera edición de Kalevala

No pasó mucho tiempo antes de que la enfermedad de Kallio lo dejara completamente ciego, habiendo dilapido además su fortuna en curaciones inútiles. Bergh, caído en desgracia, pudo ganarse la vida como maestro particular en su Oulu natal, y en las poblaciones finoparlantes de suroeste donde pasó sus últimos años: Muhos, Urjala y Halikko, localidad esta última donde murió finalmente, antes de cumplir los cincuenta, el 5 de julio de 1852. 


Placa conmemorativa en Oulu, en el lugar de nacimiento de Kallio, que cita precisamente el verso final de "Oma maa". Fotografía del usuario de Wikipedia Estormiz

Su producción poética fue escasísima (solo nos han llegado siete poema y un ensayo sobre poesía) y apenas tuvo reconocimiento en vida. Pero a medida que la reivindicación de tanto el idioma finés como el de la identidad finlandesa fueron creciendo con el paso del siglo XIX, sus versos fueron más valorados progresivamente por su calidad y por su toque profunda y espontáneamente patriótico. Fueron republicados en multitud de ocasiones, y en numerosas antologías de versos fineses - incluyendo numerosas publicaciones educativas - en el final de siglo y principios del XX, cuando "Oma maa" ya era bastante popular (como otros poemas de Kallio), y uno de los más queridos en finés. Una fama con la que el autor no pudo ni soñar.

Como curiosidad, anotar que además de Sibelius, también Leevi Madetoja pondría en música el poema, aunque de forma más modesta como coro a capella (su opus 50 nº4, de 1921).

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Respecto al texto del poema en sí, creemos que habla por sí solo y no necesita ninguna presentación. De hecho tal naturalidad y la expresión tan directa de sus versos, que narran desde la lejanía y con potentes imágenes el recuerdo de la tierra natal en el norte de Finlandia, explican muy bien la fama que cosechó en un momento en el que la poesía en la lengua mayoritaria del país se relacionaba con los mitológico o folclórico (el "Kalevala" y el "Kanteletar" de Lönnrot), o con autores amateurs, mientras que la "gran" poesía estaba fundamentalmente expresada en el idioma de la élite, el sueco, como los versos de Runeberg. "Oma maa" (título traducible como "La propia tierra", o "La tierra de uno", antes que "Mi patria" o similares como puede verse a veces) como decimos reproducido en multitud de libros y revistas, era uno de sus poemas que demostraba que el finés era también una lengua de élite literaria. 



El problema de las variantes de algunos de sus palabras puede comprobarse consultando el texto en las diferentes páginas impresas. Aquí renunciamos, ya que se escapa con mucho a nuestro ámbito, a discutir cuál es el texto ideal y el por qué exacto de los cambios. Para ver la forma en principio atribuible a Kallio y una de las publicaciones de finales del XIX, pueden consultar este enlaceReproduciremos el texto según la disposición de la partitura de Sibelius, que altera ligeramente el orden de las palabras en las estrofas segunda y tercera (y hace algún mínimo añadido, como la palabra "valoisat"), y además damos cuenta de las repeticiones significativas. Además, dividimos en texto precisamente en estrofas para seguir la secuencia musical, una estructura que no está en el poema original, de una única y continua estrofa.

   Vallan autuas se, jok’ ei nuorena sortunu maaltaan,
   hyljetty onnensa kans’ urhoin haudoilta pois!
   Ei sopis miehenä näin mun nuhdella taivahan töitä,
   mutta mun syämeni taas tahtoopi huoata ees.
   Kun minä muistan sen yön, jona rakkailta rannoilta luovuin,
   nousevat silmiini nyt vieläkin viljavat veet.
   Ei mun mielestän’ ei mee Pohjolan tunturit, joilla
   lasna ma kuuntelin kuin sampo ja kantelo soi.
   Siel eli toimessa mies ja Väinöstä lausuivat miehet,
   poijat ja karhut puun juurella painia löit.

   Raittihit talviset säät,
   kaunihit katsoa
   revontult’ oli taivahat täynnä,
   kaunihit katsoa
   Talviset taivahat 
   kaunihit katsoa kuin aamun alkava koi.

   Oi te kesäiset Pohjolan yöt, joina aurinko loistaa myötään,
   päilyen veen vienossa taivahan kans!
   Oi, te kesäiset yöt, Pohjolan yöt, joina aurinko loistaa
   päilyen veen vienossa taivahan kans!
   Oi te Pohjolan yöt, joina aurinko loistaa myötään,
   päilyen veen vienossa taivahan kans!
   Oi, te kesäiset valoisat yöt, te valoisat Pohjolan yöt!

   Teille jos Onnetar sois mun vielä,
   niin tuntisin kaikki saaret ja salmet
   ja myös taivaalla tähdet ja kuun.
   Siellä mun mieleni on ja siellä mun muinoiset muistoin,
   sinne mun kultani jäi, sinne mun ystäväin myös.
   Huoleti kiitelkööt muut Alppien seutuja kauniiks,
   kauniimpi, kalliimpi on mulle mun syntymämaa!

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   ¡Completamente dichoso aquel que en su juventud no es arrebatado de su tierra,
   rechazado por la fortuna o expulsado de las tumbas de los héroes de su pueblo!
   No me corresponde como hombre cuestionar las obras del cielo,
   pero mi corazón de nuevo desea suspirar al menos.
   Cuando recuerdo aquella noche que las costas que amaba dejé,
   las lágrimas aun ahora mis ojos siembran.
   No, no puedo olvidar los cerros de las tierras del Norte [Pohjola], donde
   de niño escuchaba cómo el sampo y el kántele sonaban.
   Allá un hombre hacía su tarea, y a Väinö [Väinämöinen] recitaban los hombres,
   niños y osos entre las raíces de los árboles luchaban.

   El fresco tiempo invernal,
   hermoso de contemplar;
   de las auroras boreales están los cielos repletos,
   hermosas de contemplar;
   los cielos invernales, 
   hermosos de contemplar, como del amanecer el alba incipiente.

   ¡Oh vosotras, noches de verano del Norte, cuando el brillo del sol se aletarga,
   y se refleja en las aguas tranquilas la bóveda del cielo!
   ¡Oh vosotras, noches de verano, noches del Norte, cuando el sol brilla
   y se refleja en las aguas tranquilas la bóveda del cielo!
   ¡Oh vosotras, noches del Norte, cuando el brillo del sol se aletarga,
   y se refleja en las aguas tranquilas la bóveda del cielo!
   ¡Oh vosotras, luminosas noches de verano, vosotras luminosas noches del Norte!

   Si la Fortuna me alcanzase de nuevo,
   reconocería así todas las islas y todos los estrechos,
   y también las estrellas en el cielo, y la luna.
   Allí está mi mente y allí están mis recuerdos más antiguos,
   allá mi amada permanece, allá mis amigos también.
   Que se preocupen otros de alabar la belleza de la región de los Alpes,
   más hermosa, más querida me es la tierra donde nací.
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Próximo capítulo (3): Análisis



miércoles, 29 de noviembre de 2017

"Oma maa" ("Mi propia tierra") opus 92, cantata para coro mixto y orquesta (1918): 1. Historia de la obra

"Oma maa" opus 92 (1918) es una cantata en la que Sibelius puso música a unos conocidos y sentidos versos de "Kallio", seudónimo del malogrado poeta en lengua finesa Samuel Gustaf Bergh, en los que ensalza patrióticamente Finlandia, de una manera nostálgica y evocadora de sus paisajes y su naturaleza. Sibelius pudo encontrar la inspiración de "Mi propia tierra" en medio de la cruenta Guerra Civil Finlandesa, en una pieza magistral, haciendo de ella no solo una de las mejores obras para coro y orquesta del autor, sino un título de los más importantes de toda su producción. En lugar de una obra belicosa, encendida o exaltada que podría esperarse de un trabajo escrito íntegramente durante el Helsinki ocupado por uno de los bandos de la guerra, el compositor nos ofrece una cantata exquisita en su tono, pacífica, serena, de una hermosura natural casi panteística... un retrato de la belleza misma de la tierra del norte, donde la misma idea de Finlandia se diluye en el pasaje, entre los colores de la aurora boreal, los lagos, los bosques y la nieve...

La historia que rodea a la composición es bien conocida, y la hemos narrado en más de una ocasión, pero aquí será el momento de mostrarla más en detalle.

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Tras la independencia de Finlandia, el país se encuentra en una situación de extrema tensión. A pesar de que justamente las diferencias con Rusia, con el nuevo gobierno bolchevique, les habían abierto las puertas de la libertad, la situación interna finlandesa parece en parte una prolongación, un contagio si se prefiere, de la situación en Rusia. A pesar de las profundas disparidades (por ejemplo, en Finlandia la servidumbre feudal no existía durante el dominio ruso, mientras que bajo los zares existió hasta 1861), la Revolución de 1917 había agitado los conflictos sociales particulares del país nórdico, enquistados pero dejados aparte durante la lucha por la independencia. Las posturas ideológicas se radicalizaron e se hicieron irreconciliables.

Como el propio Sibelius reflejó en su diario, la independencia en sí, que aprovechó el fin de los zares y hasta la buena disposición inicial de Lenin hacia la emancipación de Finlandia y otros territorios del antiguo imperio (hay que anotar que el líder de la futura URSS estuvo en Finlandia otras ocasiones, la última como paso final de su viaje desde el exilio suizo, en abril de 1917), no tuvo un clima nada triunfal. El músico, como otros muchos compatriotas, entrevió que aquello, aunque largamente anhelado y resultado lógico de décadas y décadas de reivindicaciones, contribuiría a elevar la temperatura radical del país. No por no esperada, sin embargo, la guerra civil dejó de sorprender a los ciudadanos de la nueva nación, que nacía bajo el dolor y el temor a la muerte.


Soldados del frente rojo (en Tampere) durante la Guerra Civil finlandesa

Como en toda Guerra Civil, la sociedad finlandesa desgarró en dos mitades la realidad cotidiana, y como en toda guerra civil esa división era completamente artificial para tantos y tantos compatriotas. Sibelius inicialmente podría haberse contado entre los "blancos", y una mirada superficial (algunos comentarios en su diario no muy positivos hacia el "terror rojo") podría hacernos pensar en un posicionamiento claro. Pero más que a favor de un bando y en contra de otro, el compositor albergaba un sentimiento mucho más profundo: un odio hacia la misma guerra, hacia el sufrimiento que iba a llenar de sangre su propia tierra. Él tenía amigos, familia y admiradores de todas las posiciones, de izquierdas, de derechas, suecoparlantes, finoparlantes, tradicionalistas y progresistas, radicales y moderados... Aunque se hubiera posicionado rotundamente en un bando, que nunca lo hizo realmente, sabía que desde el otro le iban a romper igualmente el corazón. La guerra, la sinrazón de la guerra, era su única enemiga, la locura sublimada en idea que llevaba al finlandés matar al finlandés. Similar al caso de nuestro Manuel de Falla, el único finlandés que sintió verdaderamente como enemigo fue la propia Guerra Civil finlandesa.

El compositor, como también es conocido, se fue envuelto en un episodio en el que pudo realmente perder su vida y la de los suyos. El aislamiento de Ainola, que daba un gran impulso a su creación musical, en cambio suponía un peligro en tiempos de conflicto. La zona, como la cercana Helsinki y la mayor parte del sur del país, fue zona ocupada por el bando rojo. Pero más que el bando en sí, lo que temía, y con razón, era el hecho que muchos de los proletarios y campesinos que componían sus milicias ignoraran de hecho quién era él y lo contemplaran como un paradigmático "blanco" que eliminar sin que realmente importara, o que en todo caso le vieran como el compositor de la "Marcha de los Jäger" (que de hecho era bastante popular entre esas tropas y otras del bando blanco), y por lo tanto un objetivo político, pero sin el suficiente peso como para ser intocable. En la guerra finlandesa, como sucede en tantas guerras inciviles, gran parte de los muertos no lo eran en combates en el frente, sino en asesinatos políticos, ajusticiamientos, etc., que en muchos casos no eran "política de partido", sino simples venganzas personales, odios atávicos, y violencia salvaje desatada. 

Por suerte y la intervención de Kajanus, nuestro compositor consiguió eludir la indefensa Järvenpää y retirarse al Helsinki ocupado que, aunque también dominado por el bando rojo (en la biografía de Ekman, escrita en unos años 30 nada "políticamente correctos, leemos expresamente "la capital del Terror Rojo"), ofrecía una garantía muchísimo mayor, un emplazamiento donde podría encontrar apoyos incluso entre las propias autoridades socialdemócratas.  

Jean y su familia son acogidos por la familia de su hermano Christian y los suyos en el Psiquiátrico de Lapinlahti, donde el mayor de los Sibelius trabajaba. Aunque las relaciones familiares fueron excelentes, la situación bélica les hicieron pasar penurias, empezando por las alimenticias (¡el compositor perdería 20 kilos!). Aparte de eso y las noticias de la guerra, el compositor vivió cierta tranquilidad ascética, con una vida cotidiana con paseos en torno al parque contiguo al hospital (que en la actualidad se llama Parque Sibelius, sede del célebre monumento al compositor), y en la que pudo trabajar en su música, aunque sin piano u otro instrumento en el que apoyarse. 


El hospital de Lapinlahti, la primera institución mental de Finlandia (1841). En la actualidad se encuentra sin uso, pero existe una iniciativa para recuperarlo y con su uso psiquiátrico.

Lo cierto es que fue el trabajo lo que le permitió sobrepasar lo mejor posible la guerra y la carestía. No era de extrañar el encontarnos en aquellos días al compositor absorto completamente en sus partituras, entre el humo de sus cigarros... Se cuenta una anécdota en la que un soldado de la Guardia Roja, que realizaba una de sus habituales inspecciones en la institución, pensó que Sibelius era uno de los enfermos mentales del hospital...

La principal obra de aquellas semanas del Helsinki bélico, aparte de ideas para su revisión de la Quinta sinfonía y de las dos sinfonías siguientes, fue justamente "Oma maa" opus 92.  El director coral Armas Maasalo fue quien le realizó el encargo, y al que le debemos el relato del momento que, aunque recogido en 1955 (en la publicación musical Suomalainen musiikilehti), reproduce con bastante probabilidad fielmente los hechos: “en 1918 el coro que dirigía, el Coro Nacional, se preparaba para celebrar su décimo aniversario y decidí - a pesar de los turbulentos tiempos - acudir a Jean Sibelius, nada menos, para una nueva pieza de concierto... Cuando, un par de semanas más tarde, una voz familiar al teléfono anunció que el trabajo solicitado por el coro estaba listo, me sorprendí enormemente — especialmente cuando el maestro, como si estuviera guiñándome pícaramente un ojo, me preguntó que si me era posible y tenía tiempo me pasara y le echase un vistazo... La partitura estaba sobre la mesa. Me pidió que la mirase y me explicó que el entorno tranquilo cerca del gran cementerio [el histórico Cementerio de Hietaniemi, en la misma área] era favorable a su trabajo. 'No tengo ningún instrumento a mi disposición, pero no importa', añadió.”

Si el músico terminó la composición tan rápido no solo es por las condiciones "irónicamente" tranquilas, sino porque estamos ante esos casos en los que el encargo se adapta a la perfección a la propia sensibilidad del músico. El poema de Kallio que constituye la base de la obra, fue escogido por el propio compositor: unos versos muy queridos por él, y a los que se volvió con frecuencia en esos años agitados de Guerra europea, Independencia y Guerra Civil... Según sus propias palabras es “un canto de alabanza al paisaje y a las noches luminosas de Finlandia” antes que una obras patriótica más convencional, alegórica o reivindicativa. Un canto a la Finlandia viva y eterna.

Maasalo consiguió que al compositor se le adelantara algo de dinero - aunque en la práctica se retrasó un poco -, lo que en esas circunstancias era más de agradecer, aunque los mil marcos prometidos, unos 350 euros actuales, no era una gran cantidad. Además debía devolverlos si la obra se fuera a publicar (cosa que eventualmente se haría): “en otras palabras, la consiguen por nada. Pero no tengo el valor de decir que no.”


La partitura estuvo concluida el 20 de marzo, día en el que anota en su diario: “se habla de un punto de inflexión en pocos días. Quizá esta noches. Bombardeos y demás”. Ciertamente un mes después las tropas blancas entraban en la capital, y en mayo la sangrienta guerra finalizaría. 
Fotografía (c.1910) de Armas Maasalo (1885-1960), actualmente en la colección de la Junta Nacional de Antigüedades

El estreno, con presencia del autor, tendría lugar unos meses después, el 25 de octubre en el espacio del Salón de la Universidad, cuando la vida musical comenzaba a normalizarse en Helsinki. El propio Maasalo dirigió a su coro, al que se unió el Coro Mixto de la Liga de la Juventud de Helsinki y la Orquesta Filarmónica. 

La obra, fue recibida tibiamente por la crítica en general, ya que en clima de patriotismo de esos días se esperaba algo más pomposo y directo. El propio compositor se muestra un poco decepcionado y contrariado: “Oma maa fue un éxito, aunque no para todos. Además, Madetoja y otros críticos fueron negativos. Están empezando otra vez. ¡¡Pero de Katila he recibido clemencia!”. Ciertamente Evert Katila fue algo más su positivo en su opinión en el Uusi Suometar del día siguiente: “Sibelius ha hallado una expresión convincente de la belleza de Finlandia, y el carácter modal del comienzo provocó un gran impacto”. Su antiguo discípulo Madetoja, deteniéndose en aspectos musicales (de su propio interés, sin duda) escribió en su crítica algo menos laudatoria que la obra “ofrece numerosos desafíos armónicos y requiere una buena entonación, lo que el coro logró con encomiable seguridad. El tono del sentimiento ceremonial del poema adquiere todo su sentido. La textura orquestal multifacética podría haberse dado, sin embargo, con una claridad mayor.” 

No se puede negar que la obra, como veremos en el análisis, está lejos de tener una disposición y una forma muy acabadas. Ciertamente podemos detectar su composición "abstracta", y su carácter hasta cierto punto improvisatorio. Pero dicho sea de paso, contemplamos una de esas "improvisaciones" geniales del autor de la que nacieron muchos de sus mejores temas y obras, porque "Oma maa" es inspiración y sentimiento en estado puro y espontáneo antes que una obra pulida y fijada. Tal vez el propio autor contemplara alguna de sus debilidades, pero la fuerza de sus cualidades sin duda le tuvo que afirmar en el convencimiento de publicarla y no revisarla nunca. Su música es Sibelius en estado puro: muy sinfónica (apuntando de hecho directamente a la Sexta sinfonía), y además fruto de una armonía muy modal, alejada de dramatismos postrománticos.



Aurora boreal en Marttila, suroeste de Finlandia, en la noche del 12 al 13 de abril de 2016. Fotografía de Timo Oksanen

De hecho, a pesar de la tibieza de la recepción, la carrera de "Oma maa" solo prosiguió hacia delante. Su amigo Carpelan le informó que una subsiguiente interpretación en Åbo (Turku en finés) había causado una gran impresión. Y de ahí que a finales de año, la junta de gobierno de la Åbo Akademi (la refundada Universidad de Åbo, que tras el gran incendio de 1827 había sido trasladada a la nueva capital, Helsinki) le encargara una nueva cantata - con mediación de Carpelan y el poeta, Jarl Hemmer -, convirtiendo así "Mi propia tierra" en la pionera de una serie magistral de cantatas en estos últimos años compositivos de Sibelius. 

Aunque discretamente, la obra se fue imponiendo con los años en el repertorio sinfónico-coral de las salas finlandesas, donde no es nada infrecuente. A la que a la vez que su belleza y su sentimiento nativo, se recuerda siempre el testimonio vivo de la época en la que fue escrita. No es raro por tanto su programación en eventos ceremoniales hasta hoy en día. Sin ir más lejos, este mismo año del centenario de independencia ha podido ser escuchada en varios conciertos en Finlandia y a lo largo de todo el mundo. Las grabaciones como veremos también han tenido la dificultad de toda "obra local", por el idioma, aunque la partitura de Westerlund trae una versión cantable en inglés (también ha sido cantada en sueco dentro y fuera de Finlandia). En todo caso, un trabajo sibeliano de aquellos que es bien reconocido en su propia tierra, pero de una belleza y un sentimiento que merecerían ser conocidos en todas las patrias.
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Próximos capítulos:
- (2). Texto. El poema de Kallio
- (3). Análisis
- (y 4). Discografía

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Las cantatas de Jean Sibelius

El término "cantata" en la obra de Jean Sibelius agrupa un conjunto de partituras muy diversas y, como habitualmente en nuestro músico, es difícil definir con exactitud los límites de este género, rebasados por parte de muchas de sus disposiciones.

Pero dada la utilidad o al menos de la necesidad de realizar estas clasificaciones, definiremos "cantata" como la obra coral, con solistas vocales o no, con orquesta, de amplio formato y duración (más de cinco minutos, por ejemplo), y que obedece a una forma multiseccional, o al menos evita la forma estrófica estricta, normalmente con un carácter dramático, descriptivo o narrativo al estilo de una balada vocal. Quedan por tanto fuera de esta clasificación los pequeños coros con orquesta, (por ejemplo, los del opus 31, "Laulu Lemminkäiselle", "Har du mod?" y "Athenarnes sång", de corta duración, estróficos, y sin carácter narrativo), muy semejantes a las obras a capella en cuanto a forma y pretensiones. 

Yéndonos en particular a cada trabajo, encontramos diferentes soluciones y formatos, determinados por la naturaleza del texto, los medios disponibles, el idioma, y la ocasión. Sin embargo, a pesar de todo ello, resulta curioso comprobar cómo nos resultará fácil agrupar por épocas la producción de cantatas, revelando además algo que une a casi todas ellas: las circunstancias exteriores. Sibelius compone cantatas sobre todo por encargos concretos o ceremonias especiales, aunque también en periodos de tiempo donde el público está especialmente receptivo (por el ambiente político y artístico en general) a este género. 

En cuanto a los encargos, sabemos que Sibelius tendía a no responder demasiado bien a presiones y fechas límites, pero si la iniciativa estaba de acorde con su propia sensibilidad, el trabajo resultante podía ser de primerísimo nivel. Esta circunstancia explica que en la lista haya partituras más bien convencionales, o al menos con medios desaprovechados, mientras que unas cuantas de estas cantatas se encuentran entre las obras maestras absolutas del compositor. 

A continuación daremos cuenta brevemente de cada una de estas piezas, agrupándolas además en periodos cronológicos.


"Kullervo" opus 7 (texto del Kalevala)  (1892), la piedra fundacional de la música de Sibelius, es un trabajo de difícil clasificación, oscilando entre la sinfonía, el poema sinfónico y la cantata, incluso en el oratorio: dos de sus movimientos son vocales, y separados de este opus 7 podrían corresponder muy bien al género cantata. Nos remitimos a la extensa serie que dedicamos a esta primeriza pero magistral y monumental obra.

Entre 1894 y 1897, nuestro autor escribe hasta tres grandes cantatas (amén de algún otro trabajo) para la Universidad de Helsinki, en un periodo en el que el músico se movió en el entorno académico. Todas ellas musicalizan textos en finés, y son obras muy prolongadas en cuanto a duración, de hecho las más extensas dentro del género, divididas además en varias secciones, con un importante aparato orquestal y con partes para solistas vocales. Si bien constituyen trabajos de gran ambición, sin duda son las cantatas menos logradas de su catálogo, dado el poco entusiasmo que puso el autor en ellas, debido a la banalidad de sus textos y su carácter de "obra de circunstancias". No volvieron a ser tocadas después de sus respectivos estrenos, pero de todas ellas realizó Sibelius algún extracto, siendo curiosamente alguno de esos fragmentos aislados partituras de mayor calado que la obra de origen.




Universidad de Helsinki, ilustración del libro "Finlandia en el siglo XIX por autores finlandeses, ilustrado por artistas finlandeses" (1894) editado por Leo Mechelin, político y uno de los cofundadores de Nokia

"Cantata para las Ceremonias de Graduación de la Universidad de 1894" o "Cantata de la Promoción" JS.105 (Kasimir Leino [Lönnbohm]) , para soprano, barítono, coro mixto y orquesta. En tres movimientos, el último una pieza orquestal interpretada por separado, con un trío protagonizado por la soprano solista (parte esta última que no se ha conservado en partitura). Una obra pomposa, de la que Sibelius extrajo tan solo el coro inicial, arreglado a capella como "Juhlmarssi" ("Marcha festiva") en 1896. La música del tercer tiempo la recicló en un tiempo de las Scènes historiques II opus 66 de 1912.

• "Cantata para la Coronación de Nicolás II" JS.104 (Paavo Cajander)para coro mixto y orquesta. De nuevo una obra pomposa, escrita sin ningún entusiasmo para celebrar la "coronación" (una ceremonia honorífica y en efigie) del nuevo zar de Rusia, a la sazón también monarca de la Finlandia de 1896.  Aunque el texto no deja de introducir sin mucho disimulo reivindicaciones nacionales, Sibelius no se mostró muy inspirado en esta obra, de la que se olvidó excepto por la parte orquestal del comienzo, interpretada simplemente sin coro (lo que denota que el compositor la concibió instrumentalmente) como Marcha de la coronación, interpretada en los conciertos de los siguientes años como "pieza popular".

• "Cantata para las Ceremonias de Graduación de la Universidad de 1897JS.106 (August Valdemar Forsman [Koskimies]), para mezzosoprano, barítono, coro mixto y orquesta. Muy semejante a la obra de tres años antes, aunque en esta ocasión Sibelius se mostró bastante más inspirado en la mejor partitura de las tres de este grupo. Paradójicamente se da la circunstancia de no haber sido preservada en su forma natural: la partitura se encuentra perdida, aunque ha sobrevivido la partitura con piano para los ensayos (tampoco del todo completa). Sin embargo, el autor convirtió casi toda la cantata en una colección de piezas a capella (una de ellos con percusión), los Coros opus 23, que al interpretarse juntos revelan su origen común (aunque el opus está concebido más bien como números separados). Toda la colección es bien conocida en Finlandia, en especial dos de sus números: el nº 6a "Soi kiitokseksi Luojan" ("Te alabamos, oh Creador"), que en una versión posterior ha entrado en el cantoral luterano del país o el número final, "Oi kallis Suomi, äiti verraton" ("Oh, hermosa Finlandia"), que adelanta musical y espiritualmente el famoso himno de Finlandia opus 26.


Entre 1898 y 1900 llegaron tres obras que el autor intencionalmente quiso agrupar dándolas tres números de opus conjuntos, los números 28, 29 y 30. En realidad son obras muy diferentes entre sí musicalmente, con plantillas muy distintas, aunque quizá les une el mismo momento de tensión nacional, el estar escritos en sueco, y su carácter de romanticismo nórdico propio de esos momentos de su carrera, que es el de su Primera sinfonía o la citada Finlandia opus 26. "Snöfrid""La ruptura del hielo en el río Oulu" fueron comentadas a la hora de hablar de los melodramas de Jean Sibelius, porque en efecto contienen una parte recitada, aunque también pueden considerarse cantatas, sobre todo el opus 29


El gobernador mariscal de campo Sandels (1764-1831). Sus gustos culinarios y por la cerveza, aparecen reflejados en la historia de Runeberg, y explican que hoy en día "Sandels" sea el nombre de una popular marca de cervezas en Finlandia, con el retrato del militar como etiqueta.

"Sandels"opus 28 (Johan Ludvig Runeberg), improvisación para coro masculino y orquesta (1898, rev. 1915). Basada en una anécdota histórica alrededor del general sueco Johan Sandels, durante la Guerra Finlandesa de 1808-09 (entre Suecia y el imperio de Moscú). Fue presentada para un concurso del coro Muntra Musikanter, que obtuvo el primer premio. El impromptu presenta un discurso narrativo, reproduciendo el tono conversacional y hasta ligero de parte del poema del genial Runeberg. No es un trabajo muy destacado, aunque algunos pasajes como el que reproduce la batalla - donde los versos se hacen casi inaudibles - y la magnífica marcha del final son de primer orden. Sibelius realizó un arreglo con piano, y una segunda versión revisada años después, con mínimos cambios, pensado más para agraciar al demandante (justamente el mismo coro) con una obra "nueva" que por necesidades del propio trabajo.

"Snöfrid" opus 29 (Viktor Rydberg) , improvisación para recitador, coro mixto y orquesta (1900). Un trabajo soberbio, lleno de una fuerza primaria y dramática, que narra el encuentro entre un héroe escandinavo y un espíritu femenino tentador, que le ofrece oro y fama. El héroe lo rechaza, y expresa la renuncia como base del heroísmo. La parte central de la obra, que sigue estructuralmente el poema (aunque el músico no lo reproduce tal y como fue escrito), las palabras de Snöfrid, está encomendada a un recitador. Además de la fantasía sobrenatural, la obra pudo interpretarse con cierto sentido político (pretendido o no por el autor). En todo caso fue un encargo de la Sociedad Filarmónica para recaudar fondos para la orquesta.

 • "Islossningen i Uleå älv" ["La ruptura del hielo en el río Oulu"] opus 30 (Topelius) (1899). Como reza el título, el poema trata de las fuerzas desatadas de la geografía finlandesa en el Oulujoki, unos versos muy "físicos" y descriptivos, pero que se convierte en una alabanza al paisaje natural y humano de Finlandia, y la lucha de los finlandeses contra las adversidades. Tanto en el momento de su escritura como en el de la composición musical hay ciertas alusiones políticas veladas. La estructura es la de un gran melodrama, en la que el narrador alterna o se superpone con acordes y motivos atmosféricos, que recuerdan y no por casualidad al comienzo de Finlandia opus 26, escrita muy poco después.  Pero en el centro de la pieza el coro adapta canta una decena de estrofas del poema, de forma intensa y muy plástica, lo que nos acerca más al resto de las cantatas de Sibelius... aunque en conjunto la obra se aproxime más a un melodrama. En todo caso un trabajo destacable, un tanto experimental y desde luego testigo vivo de su momento. Una estrofa (la final, "Nejden andas" ["El pasaje respira"]) de la parte coral fue arreglada como coro a capella en 1913, que aisladamente parece un fragmento perdido.

El siguiente grupo de cantatas en realidad está compuesto por obras que no pueden ser agrupadas más que por el género, siendo obras totalmente individuales. Son las siguientes. 

 • "Tulen synty" ["El origen del fuego"] opus 32 (Kalevala) (1902, rev. 1910), para barítono, coro masculino y orquesta. Ilustración de uno de los pasajes más mitológicos y sorprendentes del Kalevala, que Sibelius ilustrada con un solo de barítono inicial, seguido por el relato del coro. La forma es un compromiso entre una narrativa, muy viva y descriptiva, y la canción rúnica tradicional. Dedicamos ya una serie para hablar de esta obra maravillosa, por lo que nos remitimos a ella.


 • "Impromptu" opus 19 (Rydberg) (1902, rev. 1910), para coro femenino y orquesta. Un poema de inspiración clásica: un coro de jóvenes helenos que habla de forma delicada y muy evocadora (tomados líricamente los versos son muy hermosos) los placeres de la vida frente a los dolores de la existencia. Quizá no está muy lejos de coros como los opus 31, pero su mayor duración (5 minutos y medio en la versión original y 7 en la final), y el evitar la forma estrófica estricta hacen del Impromptu más ambicioso e importante que aquellos, al menos musicalmente. La versión final añade una introducción con un toque etéreo, y refina la orquestación. Ambas versiones fueron arregladas con piano. Una obra de aquellas que pasa desapercibida en el catálogo y hasta poco vinculable en un principio al Sibelius nacionalista (casi encajaría más en un músico como Fauré si no fuese por los versos suecos), pero que aporta momentos de gran belleza. 




Vista del Castillo de Häme, que da nombre a Hämeenlinna (literalmente), la localidad donde nació Jean Sibelius. La construcción data del siglo XVII, sobre una edificación medieval. El escudo de la ciudad representa justo la construcción

• "Vapautettu kuningatar" ["La reina cautiva"] opus 48 (Paavo Cajander) (1906), balada para coro mixto y orquesta. Escrita para las celebraciones del centenario de Johan Snellman,  uno de los padres del nacionalismo finlandés y del reconocimiento de la lengua finesa. La obra narra con tono medieval la liberación de una reina encerrada en un castillo por parte de un excelso héroe. "La madre de nuestra patria tiene que ser salvada, ¿quién me seguirá?", proclama el libertador: de nuevo tenemos una evidente simbología en torno a la dominación rusa. Fue estrenado con el título de "Allá canta una reina" para precisamente evitar la censura. La propia denominación de "balada" explica a las claras la forma, que se ajusta al texto. Una obra notable, y no sin pasajes de gran impacto, más caballerescos que belicosos. En 1910 fue estrenada una versión para coro masculino y orquesta (se desconoce la fecha exacta de la revisión), que no cambia nada salvo esas particellas (ni añade nada especial, es una opción simplemente práctica ante los numerosos coros masculinos que poblaban aquel ambiente musical). 


Tras la independencia de Finlandia en 1917, Sibelius compuso un grupo de cantatas que, como tal grupo, es el más notable de su carrera. Actuando ya como compositor "oficial" de la naciente República (aunque nunca tuvo un título de kapellmeister, por supuesto), nuestro músico compone una serie de trabajos de corte patriótico, aunque de carácter menos reivindicativo y más sereno, espiritual incluso. Fue tras la primera, "Oma maa", cuando tanto el interés del músico como el de las diversas autoridades hizo posible la reiterada demanda de obras en este género.  Aunque no todos los encargos sintonizan del todo con su sensibilidad, todas ellas comparten una gran aspiración musical, quizá mucho más abstracta y sinfónica que dramática.

• "Oma maa" ["Mi propia patria"] (Kallio [Samuel Gustaf Bergh] en versión modificada anónimamente) opus 92, para coro mixto y orquesta (1918). Aunque inicialmente un encargo del Coro Nacional, las circunstancias en las que Sibelius escribió la obra, en el Helsinki de plena Guerra Civil, y redacta sin más apoyo musical que de su propia mente y excitada sensibilidad, hicieron de ella una obra mágica y espectacularmente hermosa y sentida. Dedicaremos la subsiguiente serie del blog a esta obra precisamente.

• "Jordens sång" ["Canción de la tierra"] opus 93 (Jarl Hemmer), cantata para la fiesta de inauguración de la Academia [Universidad] de Åbo, para coro femenino, coro mixto y orquesta (1919). Para la reconstituida universidad de lengua sueca en Åbo (Turku), Sibelius recibió un extenso y solemne texto de un joven pero muy ambicioso poeta, divido en diversas secciones que habrían incluido arias y coros... El músico se sintió poco entusiasmado por esa imposición formal, y simplemente compuso una extensa obra de un solo trazo (aunque se perciben diferentes secciones). La más extensa de este grupo y quizá la menos destacable (por circunstancias muy parecidas a la sus cantatas universitarias de décadas antes) aunque con buenos temas orquestales. 

• "Maan virsi" ["Canción de la tierra"] opus 95 (Eino Leino), para coro mixto y orquesta (1919-20). Encargo del director coral Heikki Klemetti y con un texto de uno de los grandes poetas de lengua finesa del momento, la cantata acoge de nuevo el sentimiento nacional a través de los paisajes y sensaciones finlandesas (a pesar del mismo nombre en l traducción, nada tiene que ver con el opus 93). Quizá la insistencia de peticionario no ayudó a que Sibelius compusiera un trabajo más sobresaliente, con una obra algo más corta (a pesar de que el texto no lo es) y brillante de lo esperable. 


"El robo del Sampo"(1905), de Akseli Gallén-Kallela


• "Väinön virsi" ["Canción de Väinö"] opus 110 (Kalevala), para coro mixto y orquesta (1926). Petición de la Sociedad para la Educación Popular de la localidad de Sortavala (en la Karelia rusa en la actualidad), es una narración que corresponde a la recogida de Väinämöinen de los pedazos del Sampo tras su ruptura, y la petición a los dioses para traer fertilidad y prosperidad a la tierra. Como corresponde a los versos rúnicos, Sibelius entona un canto de un tono más popular y ancestral, con un estilo más homofónico en la parte vocal y de sencillo acompañamiento en la orquestal. A pesar de parecer bastante menos ambiciosa que las dos precedentes, el resultado artístico es mayor que aquellas, coronando de manera simple pero brillante su carrera en este género.

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Este recorrido por las cantatas de Sibelius nos servirá de introducción, como hemos anunciado, a una serie sobre "Oma maa", que nos servirá además para conmemorar el centenario de la independencia de Finlandia, a celebrar en próximas fechas.