jueves, 31 de mayo de 2012

Biografía (23): Berlín, Pelléas et Mélisande, Marjatta y la versión final del Concierto (1905)


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El primer día del año encontramos a nuestro compositor y a su esposa visitando al hermano de Aino, Eero Järnefelt. Al gran pintor revela sus planes para componer un Réquiem dedidado a Eugen Schaumann, el estudiante que asesinó a Bobrikov, gobernador del Gran Ducado, y héroe del nacionalismo finlandés. El proyecto no cristalizó, pero como veremos puede que algunos de sus esbozos pasaran a otras obras, como no era infrecuente en Sibelius.

El 5 de enero, a instancias de Busoni, llega a Berlín. El motivo principal de la visita era dirigir su Segunda Sinfonía, así como firmar un nuevo contrato con el editor musical Robert Lienau, que le exigiría cuatro obras importantes por año (lo cual nunca cumplió), pero le dio mayor estabilidad económica. También hubo oportunidad de asistir a encontrarse con sus amigos Busoni, Burmester, Adolf Paul y Sinding, y vivir felices vivencias musicales.

El estreno berlinés de la Sinfonía, dirigida por su autor, fue todo un éxito, aunque los críticos se mostraron divididos (el comienzo de la polémica alemana que ha durado hasta apenas hace unas décadas), desde los más entusiastas hasta los que denigraban una sinfonía de un autor quizá por no ser alemán...

En la capital de Segundo Reich el músico finlandés pudo escuchar composiciones de gran calado, cuyos ecos pueden encontrarse en sus trabajos de los siguientes años: la Quinta Sinfonía de Mahler, los Nocturnos de Debussy y sobre todo Una vida de héroe y la Sinfonía Doméstica de Richard Strauss, obras que admiró y estudió en profundidad. También escuchó obras del franckiano Albéric Magnard y de Hans Pfitzner que, según el siempre hipersensible Sibelius, se mostraron fríos con él.

Richard Strauss, fotografía de c. 1910

En Berlín permaneció varias semanas, en una habitación alquilada. A pesar de los numerosos asuntos que le ocuparon tuvo tiempo de trabajar en una reducción para piano de la mayoría de los números de su "Pélleas et Mélisande", cuya partitura ya debía haber acabado en febrero. Fue el momento también de tomar algunas lecciones de inglés, tras la invitación de Granville Bantock a dirigir sus obras en Liverpool el 18 de marzo. 

Pero el viaje a Gran Bretaña no cristalizó entonces, ya que el 17 de marzo Sibelius acudió a Teatro Sueco de Helsinki para dirigir su música escénica para el drama de Mæterlinck.

 El dramaturgo belga Maurice Mæterlinck (1862 - 1949), 
cuya "Pélleas et Mélisande" (1892) inspiró a grandes músicos del paso de siglo

La obra, de gran sencillez pero de una efectiva emotividad dramática y sentido atmosférico, fue un gran éxito, y constituye una de las mejores aportaciones del compositor al género de la música para teatro.

La vuelta a la recién estrenada Ainola animó a los Sibelius proseguir con su acondicionamiento, y los dividendos del nuevo contrato con Lienau permitieron la construcción en verano de una sauna, una parte esencial de un hogar auténticamente finlandés.

El compositor escribió una breve pieza para la ceremonia de despedida de Kaarlo Berghom como director del Teatro Nacional Finés. El 3o de junio un espectáculo escénico (el acto V de "La Tempestad" de Shakespeare) y musical sirvió para homenajear al dramaturgo. Kajanus  dirigió la obertura de "El cazador furtivo" de Weber, junto con la canción "Höstkväll" y una pieza nueva, Cortège JS.54, de Sibelius. La partitura acompañó un desfile de actores caracterizados como los protagonistas de los grandes éxitos de Berghom: Kullervo, Gustavo Adolfo II, Antígona, Ariel... Años más tarde nuestro genio reutilizaría la música precisamente en su propia música incidental de "La Tempestad".

Un nuevo proyecto rondó la cabeza del artista nórdico en esa primavera: un oratorio titulado "Marjatta". El poeta Jalmari Finne y él llevaban dando vueltas al tema desde 1902, pero en aquel junio el libreto, de 265 estrofas, estaba listo, y Sibelius comenzó a esbozar a música.

Pero el oratorio, centrado en la vida de Jesucristo, no llegó a cobrar vida. Habría sido sin duda una de las partituras más ambiciosas del autor. En la primera parte, "Nacimiento", Finne había adaptado el runo final del Kalevala, que en sí mismo es una curiosa versión del relato del nacimiento de Jesús en los evangelios, pasado por el matiz mitológico finlandés.

Las otras dos partes también usaran ideas del folclore mezcladas con el Nuevo Testamento. En "Funeral" el cuerpo de Kiesus es llevado en una larga procesión para ser enterrado "bajo el florido manto de las píceas". En "Resurrección" Marjatta rememora la muerte de su hijo, y al amanecer resucita. La obra terminaría con un exultante himno.

Sólo dos pequeños esbozos han sobrevivido, si bien se sospecha el empleo de otras ideas en obras de los siguientes años. Durante esa primavera estaba también retomando otra obra: la Cassazione opus 6 que había escrito el año anterior. La nueva versión redujo el tamaño de la orquesta, reordenó las secciones y expandió la breve sección final. La revisión ganó en coherencia musical, pero quizá sepultó el brillo de la versión original. En cualquier caso Sibelius no quedó contento con la partitura, y escribió "debe ser revisada" en el manuscrito. Pero nunca lo hizo, y la relegó al olvido, atribuyéndola un número de opus juvenil e irreal.

El editor finlandés Helsingfors Nya Musikhandel vendió en julio a Breitkopf & Härtel los derechos de muchas de las partituras del catálogo sibeliano, incluyendo las exitosas dos primeras sinfonías, En saga, la Suite Karelia, el Valse Triste y Finlandia opus 26. Así gran parte de sus partituras eran propiedad de editores alemanes, lo que hizo mucho por la difusión de su música.

El verano vio el final de la tarea de revisar el Concierto para violín, versión final en la que estuvo trabajando desde el año anterior. El primer movimiento fue prácticamente recompuesto, el segundo sufrió pocos cambios, mientras que en el tercero se suprimieron unos cuantos pasajes y el resto fue retocado. El trabajo, como habitualmente, consistió en un proceso de síntesis y refinamiento, dando como lugar la versión a la que estamos acostumbrados.

El 18 de agosto moría Albert Edelfelt, destacadísimo pintor finlandés de finales del siglo XIX, que había alcanzado fama internacional y era uno de los grandes referentes de su país. Amigo también de Sibelius (al que retrató con vivos colores en 1893, una de las más célebres imágenes sibelianas) el compositor no dudó en escribir rápidamente un coro para ser interpretado en su funeral, "Ej med klagan" ("No más lamentos") JS.69, sobre un poema de Runeberg. Inicialmente escrito para coro masculino, el compositor tuvo tiempo para transformarlo en una pieza para coro mixto, que sería la versión estrenada en el sepelio. Existe un extraño boceto con la misma música llevada a la gran orquesta, se desconoce su intención última.


Autorretrato de Edelfelt, c.1887-90

El año de 1905 fue un año muy agitado para el Imperio Ruso, con una pre-Revolución y sucesos como el Domingo Sangriento o la rebelión del célebre Acorazado Potemkin, y la huelga general de octubre, que llegó también a Finlandia. Las reformas políticas que tuvo que ceder el zar también agraciaron al país nórdico, suprimiendo partes del Manifiesto de Febrero de 1899, creando un nuevo parlamento autónomo y permitiendo el retorno de alguno de los opositores exiliados.

El 19 de octubre se estrenó la versión definitiva del Concierto para violín, con nada menos que con Karel Halíř como solista y la Filarmónica de Berlín dirigida por Richard Strauss, aunque el autor no pudo estar presente. No tuvo una mala acogida, pero durante los años siguientes fue una obra sin demasiado éxito o incluso criticada. No fue hasta la mítica primera grabación en 1935, por parte de Jascha Heifetz y Thomas Beecham cuando la partitura empezó a convertirse en una de las más populares y estimadas de su autor, tenida ya como una de las obras maestras del concierto violinístico de todos los tiempos.

En torno a esas fechas nuestro músico fue abandonando el proyecto de "Marjatta", sin entusiasmo por el texto de Finne. Otra idea ocupaba su mente: un poema sinfónico sobre el tema de Luonnotar, el espíritu de la naturaleza que representa la creación en la mitología finesa. Lo cierto es que, como "Marjatta" no llegó a finalizarse, si bien su material fue recompuesto y transformado en "La Hija de Pohjola" opus 49 al año siguiente, y el tema de Luonnotar fue rescatado en 1913 como poema sinfónico para soprano y orquesta.

En noviembre nuestro compositor volvió a hacer la maleta para visitar varias capitales europeas: Copenhague, Berlín, e Inglaterra, donde desembarca por primera de muchas ocasiones. En Birmingham trabó amistad con su promotor, el compositor Granville Bantock,  así como con el director Henry Wood, el crítico Ernest Newman y la dama Rosa Newmarch, que se convirtieron en ardientes paladines de la causa sibeliana en Reino Unido, y por ende de todo el mundo. Mientras, su música se convertía ya en una de las más estimadas del país.


Dibujo a pluma de Granville Bantock (1868 - 1946)

Es muy posible que "Listen to the Water Mill" ("Escucha el molino de agua") JS.122, un coro mixto a capella, proceda de esas fechas.  La pieza, primer intento de Sibelius de musicar un texto inglés, quedó inconclusa, aunque su melodía fue reutilizada en la canción opus 57 nº3, de tema semejante.

Tras Inglaterra llegó el turno de París, donde el genio nórdico celebró su 40 cumpleaños. En la capital gala dirigió alguna de sus obras, pero sin demasiado éxito. Al contrario que en el mundo anglosajón, el repertorio sibeliano tardó muchas décadas en cuajar entre el público francés.

En París pudo trabajar en Luonnotar, jugando con la idea de transformarla en una sinfonía- en un momento en que la Tercera Sinfonía ya estaba en marcha, aunque apartada -. Quizá lo más provechoso para el músico en la metrópolis fue el contacto con los fineses que residían allí, en especial con el pintor Oscar Parviainen (1889 - 1938), al que le unió una gran amistad.

Juntos compartieron muchos momentos del espíritu festivo de París, pero por supuesto también estímulos artísticos. En una ocasión, en la habitación del hotel en la que residió Sibelius, el músico empezó a improvisar al piano temas de "Marjatta", una marcha fúnebre y una "plegaria a Dios",  mientras el pintor esbozaba las ideas que la música le transmitía en un trozo de papel.

Parviainen escribiría "no puedo sacar tu "marcha fúnebre de tu cabeza, y hago un boceto tras otro. La 'Plegaria a Dios' es hermosa, la escucho a menudo, pero en el esplendor del más vívido rojo y del negro más oscuro; ahora ellas son mías y las estoy tomando como mi propio tema. A veces toco tu 'gran celebración' para mí y necesito fuerza interior."Tiempo después el pintor finalizaría esos esbozos en sendos cuadros, titulándolos "Procesión fúnebre del comandante español" y "Una plegaria a Dios". Con los años, ambos lienzos llegaron a Ainola para formar parte de la casa.


"Una plegaria a Dios" de Oscar Parviainen. A Sibelius le recordaba la muerte de su hija Kirsti
En alguna ocasión el músico se refirió al cuadro como "Valse triste". 

En cuanto a la música, de la marcha fúnebre nada se sabe, quizá estaba relacionada más bien con el Réquiem a Schaumann, o quizá tiene que ver con In memoriam opus 59, compuesta años después... Y la "Plegaria a Dios", según le relató el propio compositor, fue convertido en el poderoso tema del final de la Tercera Sinfonía poco después.

"Procesión fúnebre del comandante español" de Oscar Parviainen

Sibelius continuó en París hasta principios del enero siguiente, cuando regresó a Berlín, tal y como contaremos en el siguiente episodio de esta biografía.
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