miércoles, 27 de agosto de 2014

Biografía (40): suites, trabajos menores y la muerte de su hermano Christian (1922)

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Los primeros meses de 1922 encontramos a nuestro músico escribiendo para su instrumento favorito, la orquesta, pero lejos de lo que sería una incipiente Sexta Sinfonía se ocupa de trabajos menos comprometidos. En enero finaliza el Valse chevaleresque opus 96c, en el que trabajaba desde noviembre, tanto en la versión orquestal como en la pianística, y que revisó antes de enviarla al editor. Según años más tarde relataría Walter von Konow, amigo de la infancia del compositor, la partitura habría retomado un vals improvisado durante su viaje a Italia. Para su mujer Aino en cambio tenía otras connotaciones, por las que rechazaría agriamente la pieza: un símbolo de los excesos de alcohol de su marido en restaurantes y hoteles, donde la música de estruendosos valses sonaba constantemente. Además no consideraba el espíritu de la pieza a la altura de su marido. Lo cierto es que la pieza ciertamente es un tanto ligera, muy apegada a la sonoridad de los valses vieneses de los Strauss, con ritmos enfáticos y sonido de platillos. 

El 22 de enero finaliza un coro masculino, "Likhet" ("Semejanza") JS.121, con un texto de Runeberg que curiosamente ya había musicalizado en 1890 - para voz y piano entonces, ambas versiones no comparten material musical -, para el conjunto de Musices Amantes de la ciudad de Turku.

Mientras, prosiguió escribiendo la segunda de la serie de suites para pequeña orquesta que había iniciado el año anterior, terminando la Suite champêtre opus 98b ["Suite campestre"] el 7 de febrero, en este caso instrumentada sólo para cuerda (con su correspondiente transcripción para piano). Posiblemente la mejor de las tres, cuenta con un movimiento central, Mélodie élégiaque que aunque con ecos de Grieg plantea hermosos temas sibelianos, y una Danse final con solo de violín muy en línea de las Humoresques de años antes. Su ánimo por componer piezas que hoy en día llamaríamos más "comerciales" no era bueno: "mi salud no es nada buena, ni estoy bien espiritualmente. Aino está decaída, ¡muy decaída!" (10 de abril)

A principio de aquel 1922 se establecía la Logia Masónica nº1 de Finlandia, como su nombre indica la primera formada en el país independiente y de hecho la primera legalizada desde que los rusos prohibiera la fraternidad en 1809. Jean Sibelius formó parte de la lista de candidatos desde el comienzo, lista que incluía a figuras tan prominentes del joven país como el general Mannerheim, el arzobispo y cabeza de la Iglesia de Finlandia Gustaf Johansson, el arquitecto Lars Sonck, el pintor Pekka Halonen, el director de orquesta y compositor Robert Kajanus... Nuestro autor formó parte del primer grupo de admitido, el 18 de febrero. Durante el primer año en la logia fue un miembro activo, actuando al menos en dos ocasiones como organista en las tenidas y reuniones. Toivo H. Nekton, uno de los fundadores y también cantante de coro, le sugirió la composición de música "genuinamente finlandesa" para la logia, sugerencia que en principio no se cumplió, pero que con los años sí llegaría a fructificar en una bellísima partitura.

En marzo Helsinki recibió la visita de uno de los más grandes intérpretes del siglo: Wilhelm Kempff, que a sus veintiséis años realizó recitales tanto al piano como el órgano, a los que asistió Sibelius, elogiando como "inolvidables" sus visiones de Bach. El artista alemán le visitó personalmente a Ainola, convirtiéndose pronto en un amigo de nuestro compositor. De hecho Kempff tocó en alguna ocasión música sibeliana, como las sonatinas, aunque por desgracia nunca dejó constancia grabada de ello. 

Fotografía del pianista alemán Wilhelm Kempff (1895-1991) en su juventud

Quizá con los recitales de Kempff en mente nuestro compositor discutió con su editor Wilhelm Hansen la posibilidad de componer un concierto para piano y orquesta, como el impresor le sugería. "A menudo he pensado en escribir un concierto para piano y he sido instado a hacerlo en incontables ocasiones — entre otros por Busoni. Pero siempre me ha parecido que el mundo quiere un concierto à la Tchaikovffsky [sic] o Grieg, pero no uno de meine Wenigkeit ["mi modestia", en alemán]. De todas formas, pensaré seriamente en el asunto. Ciertamente estoy interesado" (18 de marzo). Pero pocos días después la idea se disolvía: "en parte porque estoy en el punto de ser siempre esclavo de mis ideas, así que no puedo escribir más lo que quiero, sino lo que debo. Así, sin promesas pero con una esperanza". Jamás escribiría éste o ningún otro concierto.

Según avanzaba el año fue retomando la Sexta sinfonía, aunque conviviera con la música de "pan y mantequilla". El 27 de abril escribía dubitativo en su diario: "el nuevo trabajo está luchando por salir y yo no estoy feliz... Tengo todavía mucho, demasiado que decir. Vivimos en un tiempo en que todos miran al pasado... Yo soy sólo tan bueno como ellos eran. Mi orquestación es mejor que la de Beethoven [una observación por cierto muy frecuente en el músico] y tengo mejores temas que los suyos. Pero — el nació en un país de vino — yo en un país de leche agria ["surmjölk"]".

En mayo, tras años de quebraderos de cabeza y espera su pantomima-ballet "Scaramouche" opus 73a es estrenada en el Teatro Real de Copenhague, dirigida musicalmente por Georg Høeberg. Cosechó excelentes críticas, lo cual no deja de llamar la atención pensando en el poco entusiasmo de su autor por la partitura y las carencias objetivas de la misma. Kempff, en la capital danesa precisamente esos días, lo presenció, mandado una felicitación a Sibelius. La obra, pese a lo comunicado en principio por Poul Knudsen, su autor, se realizó con diálogos hablados, lo que desagradó al compositor finlandés, poco dado a la mezcla de lo real con su música.

Sin embargo el genio nórdico tenía otras preocupaciones: aparte de que su temblor de manos volvía a ser muy molesto, los doctores informaron a su hermano Christian que sufría una anemia incurable, mortal de necesidad, lo cual dejaba devastado a Jean, que siempre se sintió muy unido a su hermano pequeño: "es imposible decir lo que este significará para mí. De nuevo me sitúo en la antesala de un destino insoslayable".

Apartando la sinfonía, quizá por su estado anímico, dedicó entonces su atención compositiva a un cuaderno de piezas para piano, las Ocho piezas cortas opus 99, componiendo las seis primeras en mayo y las últimas en junio. Aunque relativamente ligeras, tienen un evidente poso serio y elementos aforísticos semejantes a algunas de las composiciones de su "periodo oscuro".

Christian Sibelius moriría el 2 de julio. En su funeral un cuarteto tocó una pieza de su hermano, al parecer la Elegía de "Rey Cristian II".

El doctor Christian Sibelius (1869-1922), en la década de 1910.

El sentimiento de pérdida en nuestro músico fue muy profundo, y el dolor atenuó su ánimo a la hora de componer en los siguientes meses.

Quizá por ello su actividad fue menor, y de nuevo no pudo entrar en las profundidades de su nueva sinfonía. En julio tuvo que pedir un préstamo, a devolver en cuatro meses. La obra que se lo permitiría se completaba el 8 de agosto: la Suite caractéristique opus 100, para cuerda y arpa (y transcrita también para piano), más breve y sencilla que las anteriores, aunque guarda evidentes afinidades con sonoridades de las siguientes dos sinfonías.

En septiembre abordaría el proyecto de un nuevo cuaderno de piezas salonísticas para violín y piano, que no le ocupaban desde los años de la guerra mundial. La primera pieza fue una Novelette, que finalmente sería la única, publicada con el número de opus 102. Y aunque compondría años más tarde para el mismo medio, lo haría con un enfoque mucho más comprometido. "Trabajando en pequeñas piezas — mis mayores planes nunca se realizarán. Una vida como ésta es imposible artística y financieramente. [...] Cuando estoy forzado a componer, las ideas simplemente no vienen" (5 de septiembre).

Lo cierto es que el compositor seguía muy preocupado por sus finanzas, y recordando su viaje a EE.UU. preguntó a su compañero Toivo Nekton, que había pasado los últimos años en el país americano, donde ya gozaba de gran fama, sobre el mercado musical coetáneo.  Nekton le dijo que "todos los americano están deseando aceptar las así llamadas «pequeñas composiciones» de  compositores europeos pero no pueden, dicen, vender sinfonías". 

Como veremos, nuestro autor acabó por hacer justo lo contrario que le sugirió su amigo masón. El trabajo en su Sexta progresó bien a partir de septiembre, y previó acabarla en enero del año siguiente. Y por una vez no anduvo muy desencaminado... También planeó nuevos conciertos en el extranjero para ese nuevo año.

A mediados de octubre el editor Hansen le hizo entrega de un nuevo libreto de Poul Knudsen, "Kavakami", basado en un tema japonés. En seguida lo rechazó. El texto serviría poco después de base para el ballet "Okon Fuoko", una de las obras más célebres del Leevi Madetoja. Siguió concentrándose casi exclusivamente en la sinfonía.

La última pieza finalizada en este año tan poco productivo de 1922, también breve, será el Andante festivo JS.34a. El médico y empresario Walter Parviainen le solicitó una "cantata festiva" para celebrar el 25 aniversario de una fábrica en la localidad de Säynätsalo. Nuestro músico respondió a la solicitud, pero en lugar de una obra vocal escribió una pieza para cuarteto de cuerda, que se estrenó en la escuela de la villa el 28 de diciembre. La partitura, de sencilla solemnidad, es de gran belleza y sentimiento de plenitud; años más tarde, contemplando su potencial, decidió preparar una versión para orquesta de cuerda, que la ha llevado a situarse entre las piezas orquestales breves más tocadas y estimadas de nuestro genio (la versión original en cambio es una rareza, aunque sería un excelente bis para muchos recitales cuartetísticos). Se ha sugerido, y es muy posible por su tono, que la pieza pueda retomar algún esbozo del oratorio "Marjatta" de años atrás.

Vista actual de Säynätsalo, población fundada tras la construcción de la serrería de Johannes Parviainen

La obra también comparte sonoridades con la Sexta sinfonía, que finalmente asumirá completamente en esas últimas semanas del año, absorbiéndolo totalmente pronto. Aunque en realidad el germen de la obra se sitúa apenas acabada la Quinta, el trabajo propiamente dicho de la partitura se realizará en un periodo del que casi no existen indicaciones en su diario - lo cual indica un trabajo intenso y satisfactorio -, entre finales de este 1922 y comienzos del año siguiente,  como ya relataremos en la siguiente entrega de la biografía.
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aún está caliente este nuevo aporte de la biografía y ya estoy esperando el nuevo capítulo. Muchas gracias por todo lo que nos estas ofeciendo.

Saludos desde Aragón.

Javier Cerced.

David Revilla Velasco dijo...

Muchas gracias a ti, Javier.

En un par de semanas seguramente estará disponible el siguiente capítulo.